¿Planeta o Plástico?

Cómo producir solo un frasco de basura por año

La creciente comunidad involucrada en "basura cero" está reduciendo radicalmente sus desechos mientras vive una vida más gratificante. Lunes, 21 Mayo

Por Stephen Leahy

Esta historia forma parte de "Planet or Plastic?"—nuestra iniciativa plurianual para crear conciencia sobre la crisis global de residuos plásticos. Aprende qué puedes hacer para reducir el uso de plásticos desechables, y asumir también el compromiso de cuidar el planeta.

Imagina 15 bolsas de supermercado repletas de plástico amontonadas cada un metro en todas las orillas del mundo. Esa es la cantidad de basura plástica que va a parar a los océanos del mundo en solo un año. El mundo genera, por lo menos, 3,5 millones de toneladas de plástico y otros desechos sólidos por día, 10 veces más que hace un siglo, según los investigadores del World Bank. Estados Unidos es el rey de la basura, produciendo una cantidad líder de 250 millones de toneladas por año (aproximadamente 20 kilos de basura por persona por día).

Y, sin embargo, hay un creciente número de personas (comúnmente mujeres millenial) que forman parte de un movimiento llamado basura cero. Su producción de basura anual puede llegar a ser tan pequeña que podría caber en un tarro de 227 gramos. No son imitadores de hippies, sino personas que adoptan un estilo de vida minimalista. Argumentan que ahorran tiempo y dinero, y que mejoran su vida.

Kathryn Kellogg es una de esos millenials jóvenes que ha reducido su pila de basura (todo aquello que no puede ser hecho compost o puede reciclarse), así que dos años de sus desechos caben, literalmente, en un tarro de casi medio kilo. Mientras tanto, el estadounidense promedio produce 680 kilos de basura por año. 

"Además, cuando compramos frutas frescas en vez de envasadas, adquirimos productos al por mayor y preparamos nuestros propios artículos como los desodorantes o los productos de limpieza, ahorramos 5000 USD al año", afirma Kellog, quien vive con su marido en una pequeña casa en Vallejo, California,

Kellog es una de los muchos blogueros de basura cero que comparten en línea los detalles de sus esfuerzos, junto con consejos prácticos y motivación, para todas aquellas personas que quieran adoptar el estilo de vida basura cero. En tres años, ha obtenido 300.000 lectores mensuales en su blog goingzerowaste.com y en Instagram.

"Creo que muchas personas están listas para reducir sus deshechos", afirma Kellog. Sin embargo, no quiere que la gente se obsesione con intentar meter toda su basura en un tarro. Kellogg menciona que: "Basura cero se trata de intentar minimizar los desechos y tomar mejores decisiones en la vida".  "Solo haz lo mejor que puedas y compra menos", agrega.

Una comunidad en crecimiento

En la universidad, Kellog fue alertada sobre el cáncer de mama  y, desde ese momento, comenzó a leer etiquetas de productos de cuidado personal y a limitar su exposición a químicos potencialmente tóxicos. Encontró alternativas y comenzó a producir sus propios productos. Al igual que sus lectores, Kellogg aprendió de otros, por ejemplo de la neoyorquina Lauren Singer, que es dueña del popular blog Trash is for Tossers. Singer comenzó a reducir su basura como estudiante de estudios ambientales en 2012 y convirtió a basura cero en su profesión (es oradora, consultora y comerciante). Posee dos tiendas dedicadas a hacer la vida sin basura más fácil para todos.

Hay una comunidad de basura cero que se encuentra activa y en línea, y comparte ideas, desafíos, y apoyan a aquellos que poseen amigos y familias poco serviciales que creen que es extraño preocuparse por la basura. "Cada vez que intentas hacer las cosas de manera diferente, se presenta el miedo a ser rechazado", afirma Kellogg. "Pero querer limpiar un derrame en la cocina con un trapo en vez de una servilleta de papel no es un acto radical", agrega.

Muchas de las soluciones para reducir la basura se encuentran en prácticas comunes antes de la era de los plásticos y productos desechables. Piensa en las servilletas y los pañuelos de tela, el vinagre y el agua para limpiar, los contenedores de vidrio o acero inoxidable para las sobras o las bolsas de tela para el supermercado. Estas, y otras soluciones similares a la vieja usanza, no producen desechos y, a largo plazo, son más baratas.

Preguntarse qué es lo normal

"Cambiar a basura cero significa preguntarse qué es normal y pensar con creatividad y originalidad", afirma Kellogg. Como ejemplo menciona que ama las tortillas mexicanas pero odia prepararlas. Y, como parte de su cruzada basura cero, no quería comprarlas en paquete en el supermercado. Finalmente, encontró la solución: comprarle las tortillas frescas a un restaurante mexicano de la zona. Y, como ahorraba dinero, el restaurante estaba encantado con poner las tortillas en el contenedor de Kellogg.

"Hay muchas soluciones como esta que son increíblemente simples", menciona Kellogg. "Y cualquier paso para reducir la basura es un paso en la dirección correcta", reconoce.

Rachel Felous, residente de Cincinnati, dio más de un par de pasos en enero de 2017 cuando redujo su basura a una bolsa por año. Felous se sorprendió y entusiasmó al ver el impacto que tenía en su vida

"Cambiar a basura cero ha sido genial", confiesa. "Encontré una comunidad increíble, hice nuevos amigos, y se me han presentado nuevas oportunidades", menciona Felous.

Aunque ya era una amante de la conciencia por el medioambiente, hasta que se mudó, Felous no había pensado cuánta basura producía.  En ese momento se dio cuánto de la cantidad de cosas que acumulaba, por ejemplo tenía media docena de botellas de champú y acondicionador. No mucho después de haber leído un artículo sobre basura cero, juró responsabilizarse por su propio impacto. Felous también documenta sus esfuerzos, desafíos y éxitos en Instagram en su búsqueda por reducir la basura.

En peso, del 75 al 80 por ciento de la basura doméstica es orgánica, es decir que puede ser compostable y convertirse en tierra fértil.  Como vive en departamento, Felous pone sus desperdicios orgánicos en el congelador. Y una vez al mes, lo lleva a la casa de sus padres, ya que un granjero local lo recoge para alimentar a los animales o para convertirlo en compost. Si la basura orgánica fuera a parar a un basurero, probablemente no se convertiría en compost porque el aire no circula bien allí.

Felous, quien tiene su propio negocio de diseño web y fotografía fuera de su hogar, recomienda a otros que se acerquen a basura cero con pequeños pasos y les muestra su amabilidad. "Hacer un cambio de estilo de vida es un viaje, no tiene que suceder de la noche a la mañana. Pero el esfuerzo vale la pena", argumenta. Y admite: "No sé por qué no comencé antes".

Una familia normal

Shawn Williamson se queda calentito en su casa mirando hockey por televisión; mientras sus vecinos, en las afueras de Toronto, arrastran a la esquina entre tres y cuatro bolsas de basura en las heladas noches de invierno. Y es que junto a su esposa y su hija han llevado solo seis bolsas de basura a la esquina en los últimos 10 años. "Tenemos una vida muy normal. Solo eliminamos la basura", admite.

"A diferencia de lo que la mayoría de la gente piensa, reducir la basura no lleva mucho esfuerzo", agrega. "Compramos al por mayor para reducir los viajes por compras; esto nos ahorra tiempo y dinero", afirma Williamson.

Lo único inusual de su pequeña casa de 20 años de antigüedad es la cantidad de estantes utilizados para guardar arroz, harina, porotos secos, frutos secos, papel higiénico y otros productos. Williamson estima que es suficiente como para ir de compras solo una vez al mes. "No está todo abarrotado. Todavía puedo estacionar mi auto en el garaje".

Williamson, asesor comercial especializado en sustentabilidad, afirma que su objetivo es, simplemente, desperdiciar menos en todos los aspectos de su vida. "Es solo cuestión de actitud, de buscar mejores maneras de hacer las cosas. Y una vez que lo comprendo, mantenerlo requiere muy poco esfuerzo",  confiesa.

Su comunidad tiene un buen programa de reciclaje para plásticos, papel y metales, y Williamson tiene espacio en su patio trasero para dos cestos de reciclaje de residuos orgánicos (uno para verano y otro para invierno), lo que produce tierra rica para su jardín. Para todo lo demás, compra cuidadosamente para evitar basura y nota que arrojar cosas cuesta dinero: "los paquetes aumentan el costo del producto, y luego, con nuestros impuestos, pagamos por eliminar esos paquetes", dice.

Comprar a fabricantes locales hace que sea más fácil adquirir alimentos y otros productos sin empaquetar, desde carne a jabón. Y cuando no hay otra alternativa, deja el paquete en el mostrador de salida del negocio. Las tiendas siempre pueden reusarlo o reciclarlo, y dejarlo deja un mensaje: muchos clientes no quieren sus verduras envueltas en plástico.

Incluso luego de diez años de reducir desperdicios, a Williamson  le siguen surgiendo nuevas ideas. Y cuando habla de desperdicios lo hace en su sentido más amplio: no tener un segundo auto estacionado el 95% del día, o afeitarse en la ducha para ahorrar tiempo. Su consejo: mira muy bien aquello que puedes estar desperdiciando en tu vida. "Si lo eliminas, tendrás una vida más rentable y feliz". aconseja.

Cinco principios de "Basura Cero" 

1. Rechazar: rechaza comprar cosas con demasiado paquete.

2. Reducir: no compres cosas que no necesites realmente.

3. Reusar: reutiliza los artículos usados, compra mercaderías usadas y productos reutilizables como botellas de agua de acero.

4. Haz compost: en peso, hasta el 80% de la basura es orgánica. Pero en pocas oportunidades se degrada en basureros.

5. Recicla: todavía se necesita energía y recursos para reciclar, pero es mejor que enviar cosas al basurero o permitir que se convierta en desecho.

*Están ordenadas según su importancia.