Kenia se extiende sobre una fisura volcánica. Es un géiser de energía verde.
En 2010, menos de uno de cada cinco kenianos tenía electricidad. Ahora, alrededor del 60 por ciento tiene, gracias principalmente a la energía geotérmica del Este de África.
Publicado 20 nov 2018, 11:25 GMT-2

El vapor se eleva desde la central eléctrica geotérmica Olkaria II en el Parque Nacional Hells Gate. Grandes secciones del parque ahora están destinadas a instalaciones geotérmicas.
Fotografía de Nichole Sobecki, National Geographic
El vapor se eleva desde la central eléctrica geotérmica Olkaria II en el Parque Nacional Hells Gate. Grandes secciones del parque ahora están destinadas a instalaciones geotérmicas.
Fotografía de Nichole Sobecki, National Geographic

Victor Otieno, un geólogo de KenGen, la compañía eléctrica estatal de Kenia, se encuentra en una colina mirando desde arriba el extremo sur del campo geotérmico de Olkaria.
Fotografía de Nichole Sobecki, National Geographic
Victor Otieno, un geólogo de KenGen, la compañía eléctrica estatal de Kenia, se encuentra en una colina mirando desde arriba el extremo sur del campo geotérmico de Olkaria.
Fotografía de Nichole Sobecki, National Geographic

La sala de control de la central eléctrica Olkaria I, que abrió sus puertas en 1981, es relativamente simple y por lo tanto es el principio detrás de la energía geotérmica: el vapor que se eleva desde las profundidades de la tierra, impulsa una turbina que genera electricidad.
Fotografía de Nichole Sobecki, National Geographic
La sala de control de la central eléctrica Olkaria I, que abrió sus puertas en 1981, es relativamente simple y por lo tanto es el principio detrás de la energía geotérmica: el vapor que se eleva desde las profundidades de la tierra, impulsa una turbina que genera electricidad.
Fotografía de Nichole Sobecki, National Geographic

George Ngomi es ingeniero senior de KenGen en Olkaria I.
Fotografía de Nichole Sobecki, National Geographic
George Ngomi es ingeniero senior de KenGen en Olkaria I.
Fotografía de Nichole Sobecki, National Geographic

El ñu y la gacela pastan en las llanuras del Santuario de Vida Silvestre de Oserengoni, un santuario privado de 18.000 acres al norte de Hells Gate y de sus instalaciones de energía geotérmica.
Fotografía de Nichole Sobecki, National Geographic
El ñu y la gacela pastan en las llanuras del Santuario de Vida Silvestre de Oserengoni, un santuario privado de 18.000 acres al norte de Hells Gate y de sus instalaciones de energía geotérmica.
Fotografía de Nichole Sobecki, National Geographic