Tiernas fotografías de pandas
La fotógrafa Ami Vitale pasó tres años tomando fotos de pandas en China, un proceso no solo emocionante sino también sorprendentemente desafiante.
Publicado 30 ago 2018, 16:51 GMT-3, Actualizado 31 ago 2018, 13:46 GMT-3

Un cachorro de panda gigante descansa sobre el césped en el Centro de cría e investigación del panda gigante de Bifengxia en la provincia de Sichuan en China.
Fotografía de Ami Vitale, National Geographic Creative
Un cachorro de panda gigante descansa sobre el césped en el Centro de cría e investigación del panda gigante de Bifengxia en la provincia de Sichuan en China.
Fotografía de Ami Vitale, National Geographic Creative

La misma madre cría a tres cachorros de panda en el centro de Bifengxia. Darle un cachorro débil o rechazado por su mamá de nacimiento a una mamá sustituta ayuda a promover la supervivencia del cachorro.
Fotografía de Ami Vitale, National Geographic Creative
La misma madre cría a tres cachorros de panda en el centro de Bifengxia. Darle un cachorro débil o rechazado por su mamá de nacimiento a una mamá sustituta ayuda a promover la supervivencia del cachorro.
Fotografía de Ami Vitale, National Geographic Creative

Cachorros de tres meses de edad duermen la siesta en la guardería para pandas de Bifengxia. En general, una panda mamá de mellizos no puede brindarles la misma atención a ambos. Los cuidadores reducen la carga al intercambiar con frecuencia a los cachorros asegurándose de que cada uno reciba la atención tanto de la panda mamá como de los seres humanos.
Fotografía de Ami Vitale, National Geographic Creative
Cachorros de tres meses de edad duermen la siesta en la guardería para pandas de Bifengxia. En general, una panda mamá de mellizos no puede brindarles la misma atención a ambos. Los cuidadores reducen la carga al intercambiar con frecuencia a los cachorros asegurándose de que cada uno reciba la atención tanto de la panda mamá como de los seres humanos.
Fotografía de Ami Vitale, National Geographic Creative

La cuidadora de pandas, Liu Juan, interactúa con un par de cachorros de panda mientras los turistas observan en el Centro de cría e investigación del panda gigante de Bifengxia.
Fotografía de Ami Vitale, National Geographic Creative
La cuidadora de pandas, Liu Juan, interactúa con un par de cachorros de panda mientras los turistas observan en el Centro de cría e investigación del panda gigante de Bifengxia.
Fotografía de Ami Vitale, National Geographic Creative

Ciego, casi sin pelo, chillón y 1/900 del tamaño de su madre. Pero no por mucho tiempo. El panda está entre los mamíferos que más rápido crecen: aumentan, aproximadamente, de 113 gramos a 1814 gramos durante el primer mes.
Fotografía de Ami Vitale, National Geographic Creative
Ciego, casi sin pelo, chillón y 1/900 del tamaño de su madre. Pero no por mucho tiempo. El panda está entre los mamíferos que más rápido crecen: aumentan, aproximadamente, de 113 gramos a 1814 gramos durante el primer mes.
Fotografía de Ami Vitale, National Geographic Creative

Una panda mamá de mellizos, en general, no puede brindarles la misma atención a ambos. Los cuidadores en Bifengxia reducen la carga al intercambiar con frecuencia a los cachorros asegurándose de que cada uno reciba la atención tanto de la panda mamá como de los seres humanos.
Fotografía de Ami Vitale, National Geographic Creative
Una panda mamá de mellizos, en general, no puede brindarles la misma atención a ambos. Los cuidadores en Bifengxia reducen la carga al intercambiar con frecuencia a los cachorros asegurándose de que cada uno reciba la atención tanto de la panda mamá como de los seres humanos.
Fotografía de Ami Vitale, National Geographic Creative

Los pandas bebé se destetan de sus madres entre los 8 y los 9 meses y el año de edad, y generalmente se quedan con sus madres por 2 años.
Fotografía de Ami Vitale, National Geographic Creative
Los pandas bebé se destetan de sus madres entre los 8 y los 9 meses y el año de edad, y generalmente se quedan con sus madres por 2 años.
Fotografía de Ami Vitale, National Geographic Creative

La cuidadora de pandas Zhang Xin pesa un cachorro de panda en el Centro de cría e investigación del panda gigante de Bifengxia. "Todos los días observamos a los adultos y a los bebés para controlar cuánto comen, cómo lucen sus heces, si su ánimo es bueno. Solo queremos que sean saludables", señala.
Fotografía de Ami Vitale, National Geographic Creative
La cuidadora de pandas Zhang Xin pesa un cachorro de panda en el Centro de cría e investigación del panda gigante de Bifengxia. "Todos los días observamos a los adultos y a los bebés para controlar cuánto comen, cómo lucen sus heces, si su ánimo es bueno. Solo queremos que sean saludables", señala.
Fotografía de Ami Vitale, National Geographic Creative

Una mamá panda mece a su cachorro dentro del centro de Bifengxia.
Fotografía de Ami Vitale, National Geographic Creative
Una mamá panda mece a su cachorro dentro del centro de Bifengxia.
Fotografía de Ami Vitale, National Geographic Creative

Un par de cachorros de panda interactúan mientras los cuidan en Bifengxia.
Fotografía de Ami Vitale, National Geographic Creative
Un par de cachorros de panda interactúan mientras los cuidan en Bifengxia.
Fotografía de Ami Vitale, National Geographic Creative

Pandas de seis meses de edad juegan en el Centro para pandas de Dujiangyan. Al año de edad, traen a los bebés aquí para relacionarse. Estos pandas vivirán su vida en cautiverio. En su hábitat natural, los pandas gigantes prefieren vivir en soledad.
Fotografía de Ami Vitale, National Geographic Creative
Pandas de seis meses de edad juegan en el Centro para pandas de Dujiangyan. Al año de edad, traen a los bebés aquí para relacionarse. Estos pandas vivirán su vida en cautiverio. En su hábitat natural, los pandas gigantes prefieren vivir en soledad.
Fotografía de Ami Vitale, National Geographic Creative

Ying Hua es fotografiada con su bebé en el Centro de cría e investigación del panda gigante en Bifengxia.
Fotografía de Ami Vitale, National Geographic Creative
Ying Hua es fotografiada con su bebé en el Centro de cría e investigación del panda gigante en Bifengxia.
Fotografía de Ami Vitale, National Geographic Creative

Un par de cachorros de panda practican subirse y bajarse de los árboles en el Centro de conservación e investigación del panda gigante de China en Wolong. Los pandas que nacen aquí no interactúan con seres humanos con la esperanza de que puedan vivir en su hábitat natural.
Fotografía de Ami Vitale, National Geographic Creative
Un par de cachorros de panda practican subirse y bajarse de los árboles en el Centro de conservación e investigación del panda gigante de China en Wolong. Los pandas que nacen aquí no interactúan con seres humanos con la esperanza de que puedan vivir en su hábitat natural.
Fotografía de Ami Vitale, National Geographic Creative

Pandas de seis meses de edad saborean zanahorias en el Centro para pandas de Dujiangyan.
Fotografía de Ami Vitale, National Geographic Creative
Pandas de seis meses de edad saborean zanahorias en el Centro para pandas de Dujiangyan.
Fotografía de Ami Vitale, National Geographic Creative

Un cachorro explora su espacio en Wolong.
Fotografía de Ami Vitale, National Geographic Creative
Un cachorro explora su espacio en Wolong.
Fotografía de Ami Vitale, National Geographic Creative

YeYe y su cachorro de dos años de edad, Hua Jiao, exploran su espacio en Wolong. Lejos de la influencia de los seres humanos, YeYe entrenará gradualmente a su cachorro para que sobreviva en su hábitat natural.
Fotografía de Ami Vitale, National Geographic Creative
YeYe y su cachorro de dos años de edad, Hua Jiao, exploran su espacio en Wolong. Lejos de la influencia de los seres humanos, YeYe entrenará gradualmente a su cachorro para que sobreviva en su hábitat natural.
Fotografía de Ami Vitale, National Geographic Creative

Una madre y su cachorro juegan en un espacio en Wolong. El cachorro recibe entrenamiento para regresar a su hábitat natural, pero debe estar preparado para sobrevivir por sí solo, lo que incluye poder reconocer a los depredadores.
Fotografía de Ami Vitale, National Geographic Creative
Una madre y su cachorro juegan en un espacio en Wolong. El cachorro recibe entrenamiento para regresar a su hábitat natural, pero debe estar preparado para sobrevivir por sí solo, lo que incluye poder reconocer a los depredadores.
Fotografía de Ami Vitale, National Geographic Creative
