Antártida: fotos de una aventura extrema
Publicado 29 ene 2018, 13:34 GMT-2, Actualizado 29 ene 2018, 16:00 GMT-2

En un mensaje de voz del 9 de diciembre, Alex Honnold, con su modo irónico característico, dijo: “El equipo salió y enfrentó una nueva ruta en un pico sin escalar que en principio llamamos El Pingüino porque —ya saben— estamos en la Antártida”.
La formación es imponente, aunque pequeña, en comparación con las montañas que la rodean y componen el macizo de Fenriskjeften, también conocido como Mandíbula del Lobo. Apenas 300 pies de escalada condujeron a una cumbre de equipo memorable, una de las ocho logradas por la expedición hasta este momento.
Aquí, Savannah Cummins se acerca a El Pingüino. Ulvetana es el pico que se ve a lo lejos.
Fotografía de Jimmy Chin, The North Face
En un mensaje de voz del 9 de diciembre, Alex Honnold, con su modo irónico característico, dijo: “El equipo salió y enfrentó una nueva ruta en un pico sin escalar que en principio llamamos El Pingüino porque —ya saben— estamos en la Antártida”.
La formación es imponente, aunque pequeña, en comparación con las montañas que la rodean y componen el macizo de Fenriskjeften, también conocido como Mandíbula del Lobo. Apenas 300 pies de escalada condujeron a una cumbre de equipo memorable, una de las ocho logradas por la expedición hasta este momento.
Aquí, Savannah Cummins se acerca a El Pingüino. Ulvetana es el pico que se ve a lo lejos.
Fotografía de Jimmy Chin, The North Face

Las botas de Conrad Anker están en el campamento base, en la “lengua” de la Mandíbula del Lobo, para otro día y otra nueva ruta de Ulvetana (9.616 pies; 2.931 metros), la formación que está justo detrás de esta imagen. Anker y Jimmy Chin esperan escalar la impresionante cara norte de Ulvetana, una de las paredes más grandes del rango montañoso Fenriskjeften, para unir el contrafuerte ventoso noroeste escalado previamente en 2008 por un equipo germano-suizo.
Fotografía de Savannah Cummins, The North Face
Las botas de Conrad Anker están en el campamento base, en la “lengua” de la Mandíbula del Lobo, para otro día y otra nueva ruta de Ulvetana (9.616 pies; 2.931 metros), la formación que está justo detrás de esta imagen. Anker y Jimmy Chin esperan escalar la impresionante cara norte de Ulvetana, una de las paredes más grandes del rango montañoso Fenriskjeften, para unir el contrafuerte ventoso noroeste escalado previamente en 2008 por un equipo germano-suizo.
Fotografía de Savannah Cummins, The North Face

Anna Pfaff escala la cadena sureste de Fenris (8.136 pies; 2.480 metros) con los picos más altos de la Mandíbula del Lobo a lo lejos —de derecha a izquierda—. Stetind (8.392 pies; 2.558 metros), Kinntanna (8.937 pies; 2.724 metros) y los picos de dos alas de Holstinnd (8.455 pies; 2.577 metros) y Holtanna (8.694 pies; 2.650 metros). La Antártida es el lugar más frío, ventoso y seco de la tierra. Irónicamente, a pesar de que la Antártida es un desierto de altitud elevada, se calcula que el 70% del agua dulce de la tierra se encuentra en el caparazón de hielo situado encima del continente.
Fotografía de Savannah Cummins, The North Face
Anna Pfaff escala la cadena sureste de Fenris (8.136 pies; 2.480 metros) con los picos más altos de la Mandíbula del Lobo a lo lejos —de derecha a izquierda—. Stetind (8.392 pies; 2.558 metros), Kinntanna (8.937 pies; 2.724 metros) y los picos de dos alas de Holstinnd (8.455 pies; 2.577 metros) y Holtanna (8.694 pies; 2.650 metros). La Antártida es el lugar más frío, ventoso y seco de la tierra. Irónicamente, a pesar de que la Antártida es un desierto de altitud elevada, se calcula que el 70% del agua dulce de la tierra se encuentra en el caparazón de hielo situado encima del continente.
Fotografía de Savannah Cummins, The North Face

Si bien el sol nunca se posa sobre la Tierra de la Reina Maud, en diciembre hay solo cuatro horas de día cuando el sol más calienta. Con temperaturas que rondan los -17 ºC, los escaladores utilizan estratégicamente esas cuatro horas para hacer la mayor parte de la escalada. Sin el sol directo, escalar la Antártida es casi imposible. Aquí, Conrad Anker termina otro día de trabajo en la cara norte de Ulvetana antes de dirigirse al campo base.
Fotografía de Jimmy Chin, The North Face
Si bien el sol nunca se posa sobre la Tierra de la Reina Maud, en diciembre hay solo cuatro horas de día cuando el sol más calienta. Con temperaturas que rondan los -17 ºC, los escaladores utilizan estratégicamente esas cuatro horas para hacer la mayor parte de la escalada. Sin el sol directo, escalar la Antártida es casi imposible. Aquí, Conrad Anker termina otro día de trabajo en la cara norte de Ulvetana antes de dirigirse al campo base.
Fotografía de Jimmy Chin, The North Face

Conrad Anker utiliza ascensores mecánicos para escalar una soga fija en Ulvetana (9616 pies; 2931 metros). Él y Jimmy Chin han estado intentando una nueva ruta durante una semana en lo que se considera una de las montañas más impactantes y difíciles de la Antártida. El primer ascenso de este formidable pico fue realizado el 2 de febrero de 1994 por los escaladores noruegos Ivar Tollefson, Robert Caspersen y Sjur Nesheim.
Fotografía de Jimmy Chin, The North Face
Conrad Anker utiliza ascensores mecánicos para escalar una soga fija en Ulvetana (9616 pies; 2931 metros). Él y Jimmy Chin han estado intentando una nueva ruta durante una semana en lo que se considera una de las montañas más impactantes y difíciles de la Antártida. El primer ascenso de este formidable pico fue realizado el 2 de febrero de 1994 por los escaladores noruegos Ivar Tollefson, Robert Caspersen y Sjur Nesheim.
Fotografía de Jimmy Chin, The North Face

Alex Honnold ha registrado un montón de días de escalada en el Parque Nacional Yosemite, ubicado en su estado de residencia, California. En 2012, por ejemplo, Honnold escaló solo El Capitan, Half Dome y Mount Watkins, las tres formaciones más grandes del parque, en menos de 24 horas.
Aquí, en la Antártida, explica Honnold, “no hemos tenido muchos días grandiosos... pero el frío y las condiciones hacen que todo sea más difícil”. Honnold dice que salir a escalar durante alguna horas pesa sobre el cuerpo.
En esta foto, Honnold se aproxima a una formación de 300 pies apodada El Pingüino, que él, Cedar Wright, Anna Pfaff y Savannah Cummins escalaron el 7 de diciembre por primera vez.
Fotografía de Jimmy Chin, The North Face
Alex Honnold ha registrado un montón de días de escalada en el Parque Nacional Yosemite, ubicado en su estado de residencia, California. En 2012, por ejemplo, Honnold escaló solo El Capitan, Half Dome y Mount Watkins, las tres formaciones más grandes del parque, en menos de 24 horas.
Aquí, en la Antártida, explica Honnold, “no hemos tenido muchos días grandiosos... pero el frío y las condiciones hacen que todo sea más difícil”. Honnold dice que salir a escalar durante alguna horas pesa sobre el cuerpo.
En esta foto, Honnold se aproxima a una formación de 300 pies apodada El Pingüino, que él, Cedar Wright, Anna Pfaff y Savannah Cummins escalaron el 7 de diciembre por primera vez.
Fotografía de Jimmy Chin, The North Face

Cedar Wright ha soñado durante dos décadas con escalar la Tierra de la Reina Maud, desde que vio por primera vez en febrero de 1998 la publicación de la revista National Geographic con Conrad Anker durante la primera expedición de escalada estadounidense a esta cadena montañosa de la Antártida. Hasta ahora, la experiencia está cumpliendo con las expectativas.
“Es un entorno tan extremo e increíble”, dice Wright, 42, en un parte del 9 de diciembre. “Es, en verdad, uno de los lugares más hermosos del mundo. Te sientes tan inmerso. No somos más que humanos allí, en ese entorno tan inhóspito. Hace que te sientas pequeño. Este lugar no deja de inspirarme y asombrarme cada día. El potencial para la aventura y el desafío no tienen límite. En verdad me he enamorado de estas montañas”.
Fotografía de Savannah Cummins, The North Face
Cedar Wright ha soñado durante dos décadas con escalar la Tierra de la Reina Maud, desde que vio por primera vez en febrero de 1998 la publicación de la revista National Geographic con Conrad Anker durante la primera expedición de escalada estadounidense a esta cadena montañosa de la Antártida. Hasta ahora, la experiencia está cumpliendo con las expectativas.
“Es un entorno tan extremo e increíble”, dice Wright, 42, en un parte del 9 de diciembre. “Es, en verdad, uno de los lugares más hermosos del mundo. Te sientes tan inmerso. No somos más que humanos allí, en ese entorno tan inhóspito. Hace que te sientas pequeño. Este lugar no deja de inspirarme y asombrarme cada día. El potencial para la aventura y el desafío no tienen límite. En verdad me he enamorado de estas montañas”.
Fotografía de Savannah Cummins, The North Face

Anna Pfaff, Savannah Cummins, Alex Honnold y Cedar Wright parados encima de una pequeña formación que llaman el Pingüino después de lograr el primer ascenso. La escalada relativamente corta, de 300 pies, fue una actividad de “día de descanso” del grupo. La cara suroeste de Ulvetana se puede ver detrás.
Fotografía de Pablo Durana, The North Face
Anna Pfaff, Savannah Cummins, Alex Honnold y Cedar Wright parados encima de una pequeña formación que llaman el Pingüino después de lograr el primer ascenso. La escalada relativamente corta, de 300 pies, fue una actividad de “día de descanso” del grupo. La cara suroeste de Ulvetana se puede ver detrás.
Fotografía de Pablo Durana, The North Face

Anna Pfaff, 36, es una de las escaladoras de expediciones más experimentadas de su generación. Es enfermera de una sala de emergencias que ahora vive en Oakland, California, y se ha autofinanciado una década de aventura con su trabajo extra. Aquí la vemos escalando la cadena rocosa y nevada de Philiptanna.
Fotografía de Savannah Cummins, The North Face
Anna Pfaff, 36, es una de las escaladoras de expediciones más experimentadas de su generación. Es enfermera de una sala de emergencias que ahora vive en Oakland, California, y se ha autofinanciado una década de aventura con su trabajo extra. Aquí la vemos escalando la cadena rocosa y nevada de Philiptanna.
Fotografía de Savannah Cummins, The North Face

Cedar Wright tomó el “extremo filoso de la soga” como dicen los escaladores, y lideró a sus compañeros de equipo, Alex Honnold, Anna Pfaff y Savannah Cummins a la cumbre de una formación de 300 pies a la que llaman El Pingüino. Wright es conocido en el mundo de la escalada por su capacidad para recorrer “choss”, rocas que se asemejan a una torre Jenga, con bloques sueltos, movedizos. La capacidad de Wright de moverse de forma segura por este medio geológico peligroso le merece el apodo de “Jefe Choss”.
“You can climb here in the sun with bare hands, but in a matter of minutes it can go from climbable to you have to put on your gloves or you’re going to get frostbite,” says Wright. “Even if a small wind picks up, the windchill factor is insane.”
Fotografía de Savannah Cummins, The North Face
Cedar Wright tomó el “extremo filoso de la soga” como dicen los escaladores, y lideró a sus compañeros de equipo, Alex Honnold, Anna Pfaff y Savannah Cummins a la cumbre de una formación de 300 pies a la que llaman El Pingüino. Wright es conocido en el mundo de la escalada por su capacidad para recorrer “choss”, rocas que se asemejan a una torre Jenga, con bloques sueltos, movedizos. La capacidad de Wright de moverse de forma segura por este medio geológico peligroso le merece el apodo de “Jefe Choss”.
“You can climb here in the sun with bare hands, but in a matter of minutes it can go from climbable to you have to put on your gloves or you’re going to get frostbite,” says Wright. “Even if a small wind picks up, the windchill factor is insane.”
Fotografía de Savannah Cummins, The North Face

Anna Pfaff, Savannah Cummins, Alex Honnold y Cedar Wrigh se sacan una selfie en la cumbre El Pingüino, una formación que escalaron en grupo en una actividad de “día de descanso”. El equipo tiene todo tipo de trasfondos y niveles de experiencia, pero cada integrante comparte el amor que los lanza la aventura y los lleva a lugares extremos.
Fotografía de Savannah Cummins, The North Face
Anna Pfaff, Savannah Cummins, Alex Honnold y Cedar Wrigh se sacan una selfie en la cumbre El Pingüino, una formación que escalaron en grupo en una actividad de “día de descanso”. El equipo tiene todo tipo de trasfondos y niveles de experiencia, pero cada integrante comparte el amor que los lanza la aventura y los lleva a lugares extremos.
Fotografía de Savannah Cummins, The North Face