Venezuela: Buque petrolero varado podría causar un potencial desastre ambiental

Más de un millón de barriles de petróleo crudo quedaron abandonados en el mar, después de que Estados Unidos anunciara sanciones más duras para las exportaciones de petróleo de Venezuela.

Publicado 30 de octubre de 2020 10:30 GMT-3, Actualizado 5 de noviembre de 2020 02:55 GMT-2
En esta foto del 16 de octubre, el Nabarima se ve inclinado. Hace poco, el buque fue ...

En esta foto del 16 de octubre, el Nabarima se ve inclinado. Hace poco, el buque fue examinado por autoridades de Trinidad y Tobago, que afirmaron que el barco se mantenía estable.

Fotografía de Fishermen and Friends of the Sea

El buque petrolero Nabarima, con un cargamento de 1,3 millones de barriles de crudo, se encuentra varado a casi 40 kilómetros de Venezuela, en el Golfo de Paria, una región con pesquerías de gran importancia económica, y flora y fauna marina vulnerables. Recientemente, se han divulgado fotos en las que se ve al buque FSO inclinado y oxidado, y preocupa que pueda ocurrir un derrame de petróleo.

El petróleo, cuyo destino original eran las refinerías de Citgo en Texas y Luisiana, ha quedado detenido en el Golfo de Paria desde hace casi dos años, cuando el gobierno de Estados Unidos impuso sanciones a Petróleos de Venezuela, SA (PDVSA), la empresa petrolera estatal de donde provenía el crudo. El buque es parte de la empresa conjunta Petrosucre, conformada por PDVSA y Eni Spa de Italia. Las sanciones se establecieron para boicotear el régimen de Nicolás Maduro, a quien el gobierno de Trump no reconoce como presidente legítimo de Venezuela.

El Nabarima carga un volumen de petróleo cinco veces mayor que el que se derramó durante el desastre del Exxon-Valdez de 1989 en Alaska. Si se derramara apenas una fracción, desencadenaría una catástrofe ambiental que abarcaría hasta el Mar Caribe y podría durar años. Según informes recientes de autoridades venezolanas y representantes del gobierno de la nación insular de Trinidad y Tobago, que limita con el golfo al norte, el barco se mantiene estable.

Sin embargo, Fishermen and Friends of the Sea (FFOS), un grupo ambientalista en Trinidad y Tobago, teme que la situación no esté realmente bajo control, y que descargar petróleo del buque podría ocasionar derrames. El 23 de octubre, los medios de comunicación estatales de Trinidad y Tobago difundieron un video de la inspección, pero FFOS no confían en las autoridades que, según dicen, han comunicado información engañosa durante meses y reclaman más fotográficas que puedan confirmar sus dichos. Sostienen que el Nabarima es un ejemplo más de cómo la industria petrolera de la región viene amenazando el medio ambiente.

A fines de la semana pasada, el gobierno de Maduro habría comenzado a llevarse el crudo a suelo venezolano, un proceso que en sí mismo puede constituir un enorme peligro ambiental.

“Trabajamos en el proyecto hace 15 años para los estudios de impacto ambiental. Conocemos muy bien el buque”, afirma Eduardo Klein, científico ambiental de la Universidad Simón Bolívar, en Caracas, la capital venezolana. Klein se encarga de rastrear los derrames de petróleo en la región basándose en imágenes de satélite y radares, y explica que, si hay un derrame de petróleo, puede detectase muy fácilmente con ese sistema.

Klein sostiene que la embarcación, construida por la compañía estadounidense ConocoPhillips y que hoy se encuentra varada con ocho enormes anclas, no ha revelado indicios de derrames de petróleo. Conociendo cómo se construyó la embarcación, Klein confía en que no habría riesgos.

Según los modelos que fabricó antes de que se pusiera en marcha esta construcción hace 15 años, un derrame podría afectar todo el Golfo de Paria desde la costa venezolana hasta la costa oeste de Trinidad y Tobago, e incluso extenderse a lo largo del estrecho entre los dos países hasta el Mar Caribe.

Para el investigador, sin embargo, lo más preocupante es la capacidad del gobierno venezolano para contener un derrame. En dos ocasiones previas, detectó imágenes que señalaban derrames de petróleo - uno proveniente de una refinería costera y otro de una tubería submarina-, y nunca se logró contenerlos.

"Cuando hay derrames de petróleo, lo que primero aparecen son las acciones para contenerlo", dice refiriéndose a las barreras y otras medidas de contención que se observan vía satélite. “Nada de esto se veía en las imágenes de esos derrames. No creo que estén preparados ni siquiera para un derrame pequeño".

“El peor daño podría ocurrir en los bosques de manglares”, comenta Jaime Bolaños-Jiménez, ecologista marino de la Sociedad Venezolana de Ecología para la Vida Marina. “Y sería catastrófico porque los bosques de manglares se encuentran entre los ecosistemas más productivos del planeta”.

En cuanto a los animales marinos, un derrame afectaría principalmente a las tortugas marinas, aves marinas, tiburones y rayas, y además, a los camarones, peces y moluscos que se destinan al comercio.

Dependiendo del tamaño del derrame, los efectos podrían durar décadas, incluso luego de finalizadas las tareas de limpieza, comenta Sarah Glitz, científica marina de Oceana 

“Han pasado 30 años desde el derrame de petróleo del Exxon Valdez en Alaska, y todavía no se han recuperado varias de las poblaciones locales de orcas, aves marinas y peces. Y a diez años del desastre de BP Deepwater Horizon de 2010 en el Golfo de México, seguimos siendo testigos de los efectos del derrame”, cuenta.

Gary Aboud, secretario corporativo de FFOS, afirma que un derrame de petróleo pondría en peligro el sustento de las comunidades pesqueras de Trinidad, que dependen de las pesquerías sostenibles de la región.

En nombre de FFOS, expresa su deseo de que los líderes caribeños y venezolanos tomen medidas de inmediato, y destaca que, al menos, "deberían aportar información confiable".

A principios de septiembre de este año, PDVSA emitió un comunicado para anunciar que el buque estaba en óptimas condiciones.

Y ahora, ¿qué pasa con el petróleo?

En una entrevista con el Trinidad and Tobago Guardian la semana pasada, el ministro de Energía trinitense, Franklin Khan, anunció que un buque llamado Icaro estaba descargando petróleo del Nabarima. Lamentablemente, este buque solo puede contener 300.000 barriles; por lo tanto, necesitará realizar varios viajes, a lo largo de un mes, para vaciar todo el petróleo del Nabarima.

Pero la empresa italiana Eni, que posee parte del Nabarima, sostiene que se debe descargar el petróleo de inmediato. Considera que, por el momento, la embarcación se mantiene estable, pero existen varias fallas en los sistemas de bombeo. Además de recolectar y almacenar petróleo crudo, el Nabarima bombea agua de mar a los pozos petroleros de la costa. Y no se sabe bien si las piezas que fallan son las que cumplen esta función u otra.

"Eni se ofrece a hacer todo lo posible para garantizar la descarga segura del Nabarima ... con soluciones de la más alta tecnología", afirmó un representante de la firma. "La empresa podrá proceder una vez que PDVSA apruebe el plan de acción... y una vez que las autoridades estadounidenses garanticen formalmente que las actividades en cuestión no impliquen riesgo de sanciones ni para Eni ni para sus contratistas".

PDVSA no ha brindado comentarios. Las sanciones de Estados Unidos prohíben que las empresas estadounidenses trabajen con PDVSA y amenazan con penalizar a las empresas extranjeras que sí lo hagan.

Un vocero del Departamento de Estado de Estados Unidos sostuvo que Eni no recibiría multas por realizar reparaciones en el Nabarima, pero no confirmó que la empresa italiana tenga luz verde para descargar el petróleo y llevarlo de nuevo a suelo venezolano.

“El régimen ilegítimo de Maduro ha ignorado este tema y no sabemos qué capacidad tienen para realizar de manera segura las reparaciones necesarias y descargar el petróleo”, expresó.

El viernes pasado, el gobierno venezolano de oposición expresó las mismas preocupaciones, y sostuvo que el Icaro es demasiado viejo y no está preparado para una operación de “alto riesgo” como esta. El gobierno de Maduro rechazó la ayuda y los equipos modernos ofrecidos por la Unión Europea.

En su sitio web, PDVSA reveló que ha observado más de 7.000 derrames de petróleo, pero no aclaró desde cuándo. Según los informes, debido al deterioro del gobierno de Venezuela, la industria petrolera y la economía en general, cada vez se registran más derrames.

Estado de situación

El Nabarima no tiene motor; se construyó como instalación de almacenamiento para proveer petróleo crudo a los petroleros. Según Eni, la embarcación, que tiene 15 años, podría estar en mejores condiciones si se verificara de forma regular. En verdad se desconoce en qué medida se han realizado pruebas de mantenimiento.

El grupo ambientalista FFOS comenta que, desde que se impusieron las sanciones, se han sentido inquietos por la situación del Nabarima, pero recién en agosto de este año vieron las imágenes que mostraban al barco inclinado y con vías de agua. A mediados de agosto, los empleados petroleros de PDVSA iniciaron protestas por las condiciones laborales y advirtieron que el Nabarima estaba muy deteriorado por falta de mantenimiento. Sin embargo, el 2 de septiembre, un representante de PDVSA tuiteó que el barco se encontraba en buenas condiciones.

“Nos hicieron creer que todo estaba bien. Pero nuestro socio (en Venezuela) nos informaba todo lo contrario”, comenta Aboud. 

FFOS no quiso mencionar el nombre de su socio venezolano, otro grupo ambientalista, por razones de seguridad.

El 13 de octubre, FFOS recibió imágenes que mostraban el Nabarima notoriamente inclinado sobre uno de sus lados. Tres días más tarde, Aboud y sus colegas de FFOS examinaron la embarcación in situ y confirmaron una inclinación de 25 grados. El 19 de octubre, el líder de un sindicato venezolano de trabajadores petroleros tuitió que el Nabarima presentaba “constantes” fallas en su maquinaria.

Aboud expresó su preocupación a través de las redes sociales, y la activista Greta Thunberg se encargó de difundir ampliamente el mensaje. El 20 de octubre, un grupo conformado por autoridades gubernamentales e ingenieros de Trinidad y Tobago y Venezuela examinaron el barco y, según los informes, no encontraron nada fuera de lo común.

FFOS no confía en estos informes hasta que se revelen las fotos de la inspección. El grupo ambientalista tenía planeado revisar el barco nuevamente, pero ahora no pueden hacerlo ya que el barco está custodiado por las autoridades venezolanas.

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