El río Mekong en su nivel más bajo en 100 años: una amenaza para el suministro de alimentos

Una combinación de sequía y controversiales políticas de aguas río arriba están preparando al Sudeste Asiático para un potencial desastre.jueves, 8 de agosto de 2019

Los expertos advierten que una intensa sequía ha hecho que los niveles de agua del río Mekong, en el sudeste asiático, hayan caído a su nivel más bajo en 100 años y que esto podría tener consecuencias devastadoras para los peces, así como también para los diez millones de habitantes que viven y trabajan a lo largo del río.

La crisis comenzó cuando las grandes lluvias monzónicas, que generalmente comienzan a finales de mayo en la región del Mekong, nunca llegaron. Las condiciones secas, impulsadas por el fenómeno meteorológico de El Niño y exacerbadas por el cambio climático, siguieron hasta julio. En ese momento, los observadores señalaron que la situación empeoró debido a los operadores aguas arriba de las represas de energía hidroeléctrica, en China y Laos, que retenían el agua para sus propios fines.

Aunque en la última semana, las lluvias comenzaron a caer en gran parte de la cuenca del río y lograron que los niveles del agua comiencen a subir lentamente, los expertos advierten que el potencial daño de la sequía podría ser peor que en 2016, cuando otro evento similar causó incendios forestales en el lago Tonlé Spa en Camboya y alteró de forma extendida la producción alimenticia.

Algunos productores de arroz de la región no han podido plantar su cultivo principal, por lo que ha aumentado el temor de una cosecha reducida para este otoño. Un menor caudal de agua también puede tener un impacto devastador en la reproducción de los peces en la cuenca del río Mekong. Normalmente, este es el momento en que los peces usan los niveles crecientes de agua como indicación para desovar y diseminar a sus crías, pero hay poca evidencia de que esto esté sucediendo este año.

Lo que es tal vez más alarmante es que los expertos esperan que las sequías y las alteraciones del caudal de agua del Mekong sean cada vez más comunes, y advierten que, eventualmente, esto podría llevar al colapso del ecosistema entero.

“Gracias a la realización de más represas dominantes y a los efectos acumulados del cambio climático, ese punto crítico” en el que el Mekong ya no sea capaz de soportar estos cambios “se está acercando”, señala Brian Eyler, director del programa del sudeste asiático en el Centro Stimson de Washington, DC.

Pulso de inundación

El río Mekong, cuyo origen se encuentra en las montañas tibetanas, recorre seis países asiáticos, China, Myanmar, Tailandia, Laos, Camboya y Vietnam, antes de vaciarse en el mar de China Meridional. La cuenca del río es el hogar de los recursos de la pesca continentales más grandes del mundo y más de 60 millones de personas dependen de ello para su subsistencia. 

Al igual que el Mekong, el cual puede caer hasta 12 metros en la temporada seca, algunos ríos del mundo aumentan y disminuyen sus niveles de agua con las temporadas. Normalmente, cuando llegan las lluvias monzónicas, producen un pulso de inundación que trae consigo sedimento esencial para la agricultura, así como también cantidades enormes de larvas y peces pequeños, entre los cuales se encuentran muchas especies en peligro de extinción crítica, como el pez gato del Mekong, que es empujado hacia el lago Tonlé Sap y hacia otras áreas inundables para que pueda madurar.

Cada año, los científicos recogen muestras de estos pequeños peces y larvas en el río Mekong cerca de Phnom Penh, Camboya. Sin embargo, hasta ahora, los niveles de agua por debajo de lo normal no han producido pulso de inundación y los investigadores no han visto la propagación de las larvas de peces.

“Sin el pulso de inundación, los peces pueden retrasar o hasta saltearse el desove”, menciona Zeb Hogan, explorador de National Geographic y biólogo de peces de la Universidad de Nevada, Reno, quien lidera un proyecto USAID (proyecto de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional) denominado “Maravillas en el Mekong”. “Esta situación amenaza la continuidad de las especies raras y en peligro de extinción, y hace que las futuras pescas de las especies de peces comercialmente importantes puedan reducirse significativamente”.

Según Peng Bun Ngor, ecólogo de peces del Departamento de pesca de Camboya, el bajo caudal del río obliga a los reproductores a concentrarse en espacios en los que se vuelvan más vulnerables a ser capturados. “Esto se agrega al problema existente de reclutamiento bajo”.

Políticas sobre represas

Este año, las condiciones secas en la región del Mekong persistieron debido a las cálidas corrientes del océano Pacífico conocidas como el efecto de El Niño. Pero, los expertos mencionan que el cambio climático también es un factor determinante que hace que la temporada monzónica se reduzca considerablemente.

“No tengo dudas de que la actual sequía es causada por el cambio en los patrones mundiales del clima como resultado de un cambio global, en especial las tendencias al calentamiento, y no me sorprendería que durara algunos años más”, afirma Peter Moyle, profesor de biología emérito de la Universidad de California, Davis.

Moyle y otros señalan que las represas en las partes altas del Mekong contribuyen a la degradación del sistema entero del río.

“Las represas acumulan sedimento, obstruyen la migración de peces y crean depósitos de agua que asisten solo a una fracción de la pesca de lo que podría asistir el equivalente en agua corriente”, menciona; y agrega que las represas empeorarían los efectos de la sequía.

China, que opera 11 represas a lo largo del eje central del Mekong, o Lancang como se conoce en China, se ha visto sacudida por las críticas sobre cómo opera sus represas en secreto sin mayor consideración por el cauce de aguas abajo. No pertenece a la Comisión intergubernamental del río Mekong, que se creó en 1995 a fin de facilitar el diálogo regional en la cuenca menor del río Mekong.

Se cree que la decisión de China de, por dos semanas en julio, reducir a la mitad las aguas liberadas por su represa Jinghong debido al “mantenimiento de la red” ha contribuido, en gran medida, a los históricos bajos niveles de agua de este año en el río Mekong. Las promesas chinas de liberar más agua de represa en un futuro solamente han servido para inquietarnos más sobre el alcance del control que posee China sobre el caudal del río en el Mekong.

“Esto resalta las desigualdades subyacentes entre los países de la cuenca del Mekong”, señala Sarah Null, profesora de la Universidad Estatal de Utah en el Departamento de ciencias sobre cuencas y vertientes. “Las naciones más ricas se benefician más de las represas de energía hidroeléctrica, ya que obtienen beneficios económicos y aumento de suministro de energía, mientras que las naciones más pobres se ven más afectadas por la degradación ambiental y la reducción de la seguridad alimenticia”.

La “batería de Asia”

Muchos expertos están particularmente preocupados por las consecuencias medioambientales de los planes de Laos. La idea es convertirse en la “batería del sudeste asiático” construyendo docenas de represas hidroeléctricas en el Mekong y sus afluentes, y vender la energía a los países vecinos.

A principios de este mes, al mismo tiempo que China reducía la salida de agua de la represa Jinghong, Laos realizaba pruebas en la gigante represa Xayaburi en el norte del país, su primer proyecto de energía hidroeléctrica en el eje principal del Mekong, con conexión programada para octubre de este año. Las pruebas podrían haber perturbado aún más la corriente del río Mekong.

Laos, uno de los países más pobres de la región, ya ha cerrado 50 plantas hidroeléctricas que operaban en varios afluentes del Mekong, y más de 50 que estaban planificadas o en construcción, muchas de ellas a lo largo del eje principal del río. El año pasado, una represa colapsó en el sur de Laos, inundó grandes áreas y mató a docenas de personas. Durante mucho tiempo, los ambientalistas nos han advertido que los proyectos de Laos conllevan costos ambientales que no son totalmente apreciados o tenidos en cuenta al momento de tomar decisiones.

“En la región, hay un sistema de anarquía total para las políticas y la energía hidráulicas”, señala Eyler, autor del libro Last Days of the Mighty Mekong (Los últimos días del poderoso Mekong). “No había una visión global respecto de cómo debía verse la ‘batería de Asía’, y ahora no hay visión sobre cómo esa batería operará”.

Aun así, hay señales de que algunos países en la cuenca del Mekong se están inclinando hacia formas de energía alternativas. Los funcionarios de Camboya han manifestado dudas sobre los planes de dos represas a construir por China en el río Mekong en el norte del país. Camboya busca aumentar su producción de energía solar.

Hogan menciona que el Mekong debe evitar el destino de otros ríos fuertemente embalsados, como el Colorado en Estados Unidos, cuya hidrografía se ha visto completamente alterada y la mayoría de sus peces nativos no han podido desovar o reclutarse.

Destaca que mientras que la cuenca del Mekong se ha mostrado sólida por muchos años, hoy está haciéndole frente a presiones sin precedentes.

“El acelerado ritmo de cambio, combinado con los impactos acumulados de los factores estresantes fronterizos y las inminentes consecuencias del cambio climático, apuntan a algo que se teme: el río, que es el sustento del sudeste asiático, perderá su función gradualmente hasta que ya no pueda asistir ni a la gran diversidad de vida silvestre ni a las millones de personas que dependen de él”, menciona.

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