Por qué el huracán Florence es una tormenta tan peligrosa

Se espera que el huracán toque tierra con vientos intensos y que cause grandes inundaciones.martes, 11 de septiembre de 2018

Por Sarah Gibbens
En esta imagen, tomada el 10 de septiembre de 2018 por la Estación Espacial Internacional, el huracán Florence cobra fuerza en el océano Atlántico a medida que se mueve hacia el oeste.

Se espera que, para las primeras horas de la mañana del viernes, el huracán Florence -ahora un huracán de categoría 2-, llegue a la parte sur de la costa este de los Estados Unidos. Parece traer consigo condiciones fatales y ya ha obligado a evacuar zonas de manera obligatoria.

A medida que Florence se dirige hacia las Carolinas con vientos de 177 kilómetros por hora, el océano Atlántico Norte ya está haciendo girar al huracán Helene y presenciando dos tormentas tropilcaes: Joyce e Isaac. En el Pacífico, la tormenta tropical Olivia está en camino de llegar a Hawai, arrojando grandes cantidades de lluvia sobre las islas.

No es casualidad que, de repente, el océano haya comenzado a generar tormentas intensas, todas al mismo tiempo. Según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por su sigla en inglés), la temporada alta de huracanes comienza a finales de agosto y finaliza en octubre cuando las condiciones para crear una tormenta perfecta son ideales. Sin embargo, los huracanes fatales pueden formarse durante toda la temporada (desde junio hasta noviembre).

Las tormentas que golpean la costa este de los Estados Unidos tienden a ser más fuertes cuando se originan en la costa de África, afirma Joel Cline, meteorólogo asistente de NOAA.

"Si proviene de África, tiene dos semanas de agua caliente para desarrollarse", señala Cline. La temperatura de la superficie "pone las cosas en marcha", pero las condiciones ventosas deben mantenerse fuera del camino del huracán si se transformará en un huracán de categoría cuatro o cinco.

Cómo se forman los huracanes

La superficie de las típicas tormentas de baja presión se inclinan hacia masas de aire frío, pero Cline observa que los huracanes se forman de manera diferente.

"En un huracán, en verdad, no hay una masa de aire frío. Se forma más como una chimenea", señala.

A medida que el aire surge de la base, se expulsa por la parte superior. Si la cortante del viento es alta, ladea al huracán, lo cual dificulta la canalización de la masa de aire cálido por el huracán y debilita la tormenta. Cuando la cortante del viento es baja, el huracán permanece centrado y atraviesa la masa de aire cálido de manera más eficaz.

Cline menciona que el huracán Florence fue golpeado por una cortante alta, pero aun así pudo mantener su centro de circulación.

"Tormenta peligrosa"

Durante su paso, Florence también se mantuvo fuerte porque hubo pocas masas de tierra en su camino que detuvieran el progreso de la tormenta. Eso significa que cuando Florence finalmente toque tierra (se espera que sea el jueves), podría hacerlo con todas sus fuerzas.

Por qué el huracán Florence es una tormenta tan peligrosa

"Puede ocurrir un ligero debilitamiento, pero no se puede sobrestimar a Florence ya que continúa siendo una tormenta peligrosa. Si te ordenan evacuar, es fundamental que prestes atención. Planifica permanecer fuera de las áreas afectadas por un período de tiempo extenso, ya que Florence tendrá un gran impacto", indicó Brock Long, administrador de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, por sus sigla en inglés) en un tweet.

Fuertes lluvias

Una vez que Florence se haya dispersado en tierra, se espera que deje grandes cantidades de lluvias.

Dado que Florence es impulsado por masas de aire cálido, es capaz de transportar más agua porque, en general, la masa de aire cálido tiene más agua que la masa de aire frío. Cline explica que las corrientes de aire que provienen de la cordillera Apalaches podrían provocar más caída de agua cuando se combinan con condiciones de tormentas.

"Florence tiene el potencial de traer lluvias mucho más allá de la costa", menciona Cline.

Asimismo, Cline observa que, en las regiones internas, los aludes de barro podrían ser una amenaza significativa.

Perspectiva para la temporada

La temporada de huracanes en el Atlántico durará hasta el 30 de noviembre. La NOAA ha pronosticado que 2018 será un año promedio o ligeramente por encima del promedio. A pesar de que esta época del año suele ser la más activa, diferentes condiciones climáticas, como El Niño y La Niña, pueden influir en los resultados de las tormentas.

Se espera de uno a cuatro huracanes significativos, pero, hasta ahora, Florence es el primero. 

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