Historia y Cultura

12 teorías de cómo el humano se convirtió en humano… Y por qué todas son erróneas

¿Asesinos? ¿Hippies? ¿Fabricantes de herramientas? ¿Chefs? Los científicos tienen dificultades para llegar a un acuerdo sobre la esencia de la humanidad y sobre cuándo y cómo la adquirimos. Miércoles, 3 Enero

Por Mark Strauss

¡Qué obra maestra es el hombre! Todos están muy de acuerdo con eso. ¿Pero qué es exactamente lo que tiene el homo sapiens que nos hace únicos entre los animales, sin mencionar a los simios, y cuándo y cómo nuestros ancestros lo adquirieron? En el siglo pasado se ha observado una abundancia de teorías. Algunas revelan tanto sobre el momento en que vivieron quienes las propusieron como lo hacen sobre la evolución humana.

1. Fabricantes de herramientas: Es la fabricación de herramientas lo que hace único al hombre, escribió el antropólogo Kenneth Oakley en un artículo de 1944. Los simios utilizan objetos encontrados como herramientas, explicó, pero el dar forma a palos y piedras para usos particulares fue la primera actividad claramente humana. A principios de la década del 60, Louis Leakey atribuyó el comienzo de la fabricación de herramientas, y en consecuencia el de la humanidad, a una especie llamada homo habilis (hombre habilidoso), que vivió en África Oriental hace aproximadamente 2,8 millones de años. Pero según lo que han demostrado Jane Goodall y otros investigadores desde entonces, los chimpancés también dan forma a palos para usos particulares, quitándoles las hojas, por ejemplo, para “pescar” insectos que viven bajo tierra. Incluso los cuervos, que no tienen manos, son bastante habilidosos.

2. Asesinos: De acuerdo con el antropólogo Raymond Dart, nuestros antepasados fueron diferentes a los simios vivos por ser asesinos confirmados, criaturas carnívoras que “tomaban presas vivas por medio de la violencia, golpeándolas hasta matarlas, destrozaban sus cuerpos quebrados, los desmembraban extremidad por extremidad, saciando su famélica sed con la sangre caliente de las víctimas y devorando con voracidad la roja carne que se retorcía. Es posible que suene como Tiempos Violentos ahora, pero después de la horrible matanza de la Segunda Guerra Mundial, el artículo de 1953 de Dart que describe su teoría de los simios asesinos provocó un gran impacto.

3. Distribuidores de alimentos: En la década del 60, el simio asesino dio paso al simio hippie. El antropólogo Glynn Isaac descubrió evidencia de cadáveres de animales que habían sido desplazados a propósito de los sitios donde murieron hacia ubicaciones en las que, presuntamente, se podía compartir la carne con toda la comuna. Según lo que vio Isaac, compartir los alimentos llevó a la necesidad de compartir información sobre dónde se podían encontrar alimentos, y por lo tanto al desarrollo de la lengua y otros comportamientos sociales distintivos de los humanos.

4. Nadadores: Poco después en la era de Acuario, Elaine Morgan, escritora de documentales de TV, afirmó que los humanos son tan diferentes de otros primates debido a que nuestros ancestros evolucionaron en un ambiente diferente, cerca y dentro del agua. La pérdida del vello corporal los convirtió en nadadores más rápidos, mientras que permanecer erguidos les permitía andar por el agua. La hipótesis del simio acuático es ampliamente descartada por la comunidad científica. Sin embargo, en 2013, David Attenborough la respaldó.

5. Lanzadores de objetos: El arqueólogo Reid Ferring cree que nuestros ancestros comenzaron a convertirse en hombres cuando desarrollaron la habilidad de arrojar piedras a altas velocidades. En Dmanisi, un sitio de homínidos de 1,8 millones de años de antigüedad en la antigua República Soviética de Georgia, Ferring encontró evidencia de que el homo erectus inventó las lapidaciones públicas para alejar a los depredadores de sus presas. El pueblo de Dmanisi era pequeño, afirma Ferring. Este lugar estaba lleno de grandes felinos. Entonces, ¿cómo sobrevivieron los homínidos? ¿Cómo sobrevivieron todo el camino desde África? El lanzamiento de rocas ofrece parte de la respuesta. La lapidación de animales también nos socializó, sostiene, debido a que requería un esfuerzo grupal para que tuviera éxito.

6. Cazadores: La caza hizo mucho más que inspirar la cooperación, sostuvieron los antropólogos Sherwood Washburn y C. S. Lancaster en un documento de 1968. En un sentido muy real nuestro intelecto, intereses, emociones y nuestra vida social básica, son productos evolutivos del éxito de la adaptación de la caza. Nuestros cerebros más grandes, por ejemplo, se desarrollaron a partir de la necesidad de almacenar más información sobre dónde y cuándo encontrar presas. Además, la caza supuestamente llevó a una división del trabajo entre los géneros, en la cual las mujeres realizaban la búsqueda de alimento. Esto genera la siguiente pregunta: ¿Por qué las mujeres también tienen cerebros grandes?

7. Intercambio de alimentos por sexo: Más específicamente, sexo monógamo. El punto decisivo en la evolución humana, de acuerdo con una teoría publicada en 1981 por C. Owen Lovejoy, fue el surgimiento de la monogamia hace seis millones de años. Hasta entonces, los salvajes machos alfa que ahuyentaban a los pretendientes rivales tenían más sexo. Las hembras monógamas, sin embargo, aceptaban a los machos que eran más expertos en proporcionar alimentos y quedarse a ayudar a criar los hijos. Nuestros ancestros comenzaron a caminar erguidos, de acuerdo con Lovejoy, debido a que eso liberó sus manos y les permitió llevar a casa más provisiones

8. Consumidores de carne (cocida): Los cerebros grandes están hambrientos; la materia gris requiere 20 veces más energía que los músculos. Nunca podrían haber evolucionado con una alimentación vegetariana, afirman algunos investigadores; en cambio, nuestros cerebros crecieron solo después de comenzar a comer carne, una fuente de alimentación rica en proteínas y grasa, hace aproximadamente dos o tres millones de años. Y de acuerdo con el antropólogo Richard Wrangham, una vez que nuestros ancestros inventaron la cocción, un comportamiento exclusivamente humano que hace que los alimentos sean más fáciles de digerir, gastaban menos energía en masticar o moler la carne y así tenían aún más energía disponible para sus cerebros. Con el tiempo esos cerebros se hicieron lo suficientemente grandes para tomar la decisión consciente de convertirse en veganos.

9. Consumidores de hidratos de carbono (cocidos): o quizás nuestros cerebros más grandes fueron posibles gracias a la carga de hidratos de carbono, según un documento reciente. Una vez que nuestros ancestros habían inventado la cocción, los tubérculos y otras plantas ricas en almidón se convirtieron en una excelente fuente de alimentos para el cerebro, más fácilmente disponible que la carne. Una enzima en nuestra saliva llamada amilasa ayuda a descomponer los carbohidratos en la glucosa que el cerebro necesita. El genetista evolutivo Mark G. Thomas de University College de Londres destaca que nuestro ADN contiene múltiples copias del gen de la amilasa, sugiriendo que éste, y los tubérculos, ayudaron a impulsar el crecimiento explosivo del cerebro humano.

10. Caminantes en dos pies: ¿el punto decisivo en la evolución humana ocurrió cuando nuestros ancestros descendieron de los árboles y comenzaron a caminar erguidos? Quienes proponen la hipótesis de la sabana afirman que el cambio climático impulsó dicha adaptación. A medida que África se tornaba más seca hace aproximadamente tres millones de años, los bosques se encogieron y las sabanas llegaron a dominar el paisaje. Esto favoreció a los primates que podían pararse y ver por encima de las altas malezas para vigilar a los depredadores, y que podían atravesar de forma más eficiente a lo largo del paisaje abierto, donde las fuentes de alimentos y agua se encontraban muy alejadas. Un problema en esta hipótesis es el descubrimiento en 2009 del Ardipithecus ramidus, un homínido que vivió hace 4,4 millones de años en el territorio que ahora es Etiopía. Dicha región era húmeda y arbolada en ese entonces, sin embargo los “Ardi” podían caminar en dos piernas.

11. Adaptables: Richard Potts, director del Programa de Orígenes Humanos del Instituto Smithsoniano, sugiere que la evolución humana estuvo influenciada por múltiples cambios en el clima en lugar de una sola tendencia. La aparición del linaje Homo hace casi tres millones de años, afirma, coincidió con las drásticas fluctuaciones entre los climas húmedo y seco. La selección natural favoreció a los primates que podían hacer frente al constante e impredecible cambio, sostiene Potts: la adaptabilidad misma es la característica que define a los humanos.

12. Seres de unidad y conquista: El antropólogo Curtis Marean ofrece una visión de los orígenes humanos muy adecuada para nuestra era globalizada: somos la mayor especie invasora. Después de decenas de miles de años confinados a un solo continente, nuestros ancestros colonizaron el mundo. ¿Cómo lograron esta hazaña? La clave, según Marean, fue una predisposición genética a cooperar, surgida del conflicto y no del altruismo. Los grupos de primates que cooperaron obtuvieron una ventaja competitiva sobre los grupos rivales y sus genes sobrevivieron. “La unión de esta tendencia única a las avanzadas habilidades cognitivas de nuestros ancestros les permitió adaptarse de forma ágil a nuevos ambientes”, escribe Marean. Además, fomentó la innovación, dando origen a una tecnología que cambiaría las reglas del juego: armas avanzadas con proyectiles.

Entonces, ¿qué es incorrecto en todas estas teorías?

Muchas de ellas tienen mérito, pero comparten un sesgo: la idea de que la humanidad puede ser definida por un solo rasgo o un grupo de rasgos bien definido y que una sola etapa en la evolución fue un punto decisivo en el inevitable camino hacia el homo sapiens.

Pero nuestros ancestros no fueron pruebas beta. No evolucionaban hacia algo más, simplemente sobrevivían como Australopithecus u Homo erectus. Y ni uno de los rasgos que adquirieron fue un punto decisivo, ya que nunca hubo algo inevitable respecto del resultado: el simio asesino, fabricante de herramientas, lanzador de piedras, consumidor de carne y papa, altamente cooperador, adaptable (y con un cerebro tan grande) que somos nosotros. Y continúa evolucionando en la actualidad.

Mark Strauss es corresponsal senior de Ciencia para National Geographic News. Síguelo en Twitter.

Artículo publicado el 12 de septiembre de 2015.

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