Instalan el primer detector argentino de rayos cósmicos en la Antártida

Apodado “Neurus”, el equipo está siendo montado entre enero y febrero en la Base Marambio.

Publicado 29 de enero de 2019 19:11 GMT-2, Actualizado 5 de noviembre de 2020 04:28 GMT-2
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De izquierda a derecha: Adriana Gulisano, Sergio Dasso, Omar Areso y Matías Pereira.
Fotografía de Cortesía Sergio Dasso - CONICET

Desde enero y durante el mes de febrero, un grupo de investigadores y técnicos estarán instalando a “Neurus” – un detector de rayos cósmicos - en la Base Marambio de la Antártida.

“Nos interesa entender el flujo de rayos cósmicos, su variabilidad y su vínculo con las condiciones del viento solar y la actividad solar”, explica el doctor Sergio Dasso, investigador principal del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) en el Instituto de Astronomía y Física del Espacio (IAFE, CONICET-UBA), profesor regular de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y quien lidera este proyecto.

El equipo está integrado por Adriana Gulisano del Instituto Antártico Argentino y Sergio Dasso, ambos físicos; junto a Omar Areso, experto en electrónica y en mecánica y personal de apoyo del IAFE; y Matías Pereira, experto en computación y personal de apoyo del IAFE. En la primera etapa también tuvieron la colaboración de investigadores del Centro Atómico Bariloche que participan en el Observatorio Pierre Auger.

El detector, que pesa más de una tonelada y ocupa unos 2 metros cuadrados, cuenta con una ventaja al ser instalado en la Antártida. Tal como explica el CONICET en su gacetilla de prensa, “debido al campo geomagnético las partículas cósmicas cargadas tienen mayor facilidad para ingresar al entorno espacial de la Tierra, entonces se observan mayores flujos y se puede tener mayor información en altas latitudes que en regiones ecuatoriales”.

A diferencia de otros, este equipo puede discriminar energía. No solamente contar y caracterizar cuantas partículas por unidad de superficie y por unidad de tiempo están llegando a la superficie de la Tierra, sino que, además, se pueden clasificar bandas de energía.

“Eso nos va a permitir avanzar en el conocimiento significativamente respecto a lo que hoy se conoce”, asegura Dasso.

Una síntesis de esos datos que realiza un programa de computadora va a ser transmitida en los servidores del IAFE, y puesta a disposición de la comunidad en tiempo real.

Este monitoreo que vamos a reportar desde Argentina va a ser relevante para determinar si los niveles de radiación son razonables o muy altos y si es necesario tomar decisiones en el reruteo de vuelos o la cancelación de vuelos polares, por ejemplo”, afirma el físico argentino que tiene un posdoctorado en la National Aeronautics and Space Administration (NASA) y es miembro del panel de expertos en ‘Space Weather’ de la Organización Mundial de Meteorología (OMM).

Asimismo, Dasso explica que el monitoreo que van a realizar en tiempo real en la Antártida también va a colaborar para caracterizar las condiciones de meteorología espacial que pueden llegar a influir en el daño que sufren los satélites locales por incrementos en los niveles de radiación.

FUENTE: CONICET 

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