Espacio

¿Dónde empieza exactamente el espacio exterior?

Todo depende de quién responda esta pregunta. Dado que cada vez hay más países y compañías comerciales que viajan a la estratosfera, se intensifica el debate sobre la demarcación del espacio exterior.Thursday, December 27, 2018

Por Nadia Drake
En esta fotografía tomada desde la Estación Espacial Internacional, la luna parece estar suspendida entre la atmósfera de la Tierra y la oscuridad del espacio.

Pregúntale a cualquier persona dónde se encuentra el espacio exterior, y probablemente, señalará el cielo. Está allá arriba, ¿verdad? Es simple.

El problema es que nadie sabe realmente dónde termina el "espacio aéreo" y comienza el "espacio exterior". Esto puede sonar trivial, pero definir ese límite es importante por una variedad de razones, entre ellas, para saber quiénes podrían ser considerados “astronautas”.

Ahora que Virgin Galactic ofrece viajar por las trayectorias suborbitales a aquellos pasajeros que puedan costearlo, muchos se preguntan si esos afortunados turistas espaciales obtendrán “alas de astronauta comercial”. Según las resoluciones de los Estados Unidos, a partir de ahora, serán considerados astronautas.

¿Y eso es un problema? "¡No, creo que es genial!",  comenta el astronauta de la NASA Mike Massimino, quien ayudó a reparar el Telescopio Espacial Hubble.

Indagaremos acerca de las formas en que actualmente se define el espacio, las confusiones que genera su demarcación y lo que podría ocurrir en el futuro.

¿Es realmente importante saber dónde comienza el espacio?

Los tratados internacionales afirman que el "espacio" es libre, que todos podamos explorarlo y hacer uso de él, pero esto no es así con respecto al espacio aéreo soberano de cada nación. Las leyes que gobiernan el espacio aéreo y el espacio exterior son diferentes; que un satélite vuele a 88 kilómetros por encima de China está bien si el espacio comienza después de los 80 kilómetros, pero si el límite se encuentra en los 96 kilómetros, es posible que tu satélite se interprete como acto de agresión militar.

"¿Dónde termina el espacio aéreo de un país y comienza el espacio exterior?", se pregunta Jonathan McDowell, del Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics (Centro de astrofísica Harvard-Smithsonian). "Una vez que se estipula un límite para el espacio, se determina el límite con respecto al que se aplicarán las leyes acerca del espacio".

Sin embargo, los Estados Unidos y algunos otros países se han resistido a una delimitación internacional formal del espacio, argumentando que no es necesaria y que "no han surgido problemas legales o prácticos en ausencia de tal definición". Otros sostienen que será fundamental establecer un límite distinto, dado el aumento en el número de programas espaciales nacionales y en los vuelos espaciales privados que amplían el tráfico suborbital.

Entonces, ¿cómo se define actualmente el “espacio”?

En términos generales, la mayoría de los expertos afirma que el espacio comienza en el punto donde las fuerzas dinámicas orbitales se vuelven más importantes que las fuerzas aerodinámicas, o donde la atmósfera sola no es suficiente para soportar una nave a velocidades suborbitales.

Históricamente, ha sido difícil fijar ese punto en una altitud particular. En la década de 1900, el físico húngaro Theodore von Kármán determinó que el límite estaba a unos 80 kilómetros sobre el nivel del mar. Sin embargo, hoy en día, la línea Kármán se establece en lo que la NOAA (Administración Nacional Oceánica y Atmosférica) denomina "un límite imaginario" que se encuentra a 100 kilómetros sobre el nivel del mar.

La Federación Aeronáutica Internacional (FAI), que realiza un seguimiento de los estándares y registros en astronáutica y aeronáutica, también establece que el espacio comienza desde los 100 kilómetros para arriba. Después de todo, es un buen número redondo.

Pero la Administración Federal de Aviación, la Fuerza Aérea de Estados Unidos, la NOAA y la NASA generalmente consideran los 80 kilómetros como límite, y la Fuerza Aérea concede “alas de astronauta” a los aviadores que se aventuran más allá de esta marca. Por otro lado, el Centro de Control de Misión de la NASA estipula el límite en los 122 kilómetros, porque ese es "el punto en que se manifiesta el empuje atmosférico”, afirman Bhavya Lal y Emily Nightingale del Science and Technology Policy Institute  (Instituto de Políticas de Ciencia y Tecnología), en un artículo de 2014.

¿Por qué no hay consenso?

"Es una cuestión muy política", comenta McDowell.

No es fácil distinguir entre "espacio" y "no espacio", en principio, porque no es que la atmósfera de la Tierra desaparece; más bien, se va haciendo cada vez más delgada a lo largo de una extensión de casi 965 kilómetros. Técnicamente, la International Space Station (Estación Espacial Internacional), que orbita a una altura promedio de 386 km, no estaría en el espacio si definiéramos "espacio" como la ausencia de atmósfera.

Además, no existe una determinad altitud por encima de la cual un satélite pueda orbitar de forma estable; Según McDowell, eso depende del tipo de satélite y su trayectoria orbital.

McDowell, un experto en listas, estuvo compilando récords de cohetes, astronautas y otros objetos espaciales, para rastrear algún límite internacional aceptado que le ayudara a decidir qué datos contemplar. Cuando se dio cuenta de que no existía ninguno, decidió recurrir a los tipos de cálculos que hizo Von Kármán.

Consideró vías orbitales disponibles públicamente para 43 mil satélites y las clasificó en función de los puntos orbitales más bajos (perigeo) durante el desmantelamiento y el reingreso en la atmósfera. A partir de esto, se dio cuenta de que los satélites podían orbitar el planeta varias veces por debajo de una altitud de 99 kilómetros, pero que los que estaban a menos de 80 kilómetros, por lo general, tenían un rápido e incandescente final.

Luego, volvió a hacer las operaciones de von Kármán y descubrió que, a 80 kilometros, los aportes atmosféricos en las naves orbitales son  insignificantes.

"Lo que no se ve es que los satélites bajan a 70 y vuelven a salir", afirma. "Hay un límite bastante definido entre el punto del perigeo y el punto en que ya no puedes volver".

Dado que las compañías de vuelos espaciales suborbitales se están acercando al límite del espacio, ¿podría definirse formalmente este límite en 2019?

McDowell cree que es poco probable, aunque está convencido de que aumentará el debate a medida que las empresas de vuelos espaciales comerciales permanezcan por más tiempo en la región comprendida entre los 80 kilómetros y 320 kilómetros, donde orbita la estación espacial.

"Creo que a medida que la actividad espacial avance en esta modalidad, la urgencia por acordar un límite será mayor", explica.

De hecho, la FAI sostiene que dados los "contundentes” análisis recientes que sugieren que el espacio comenzaría de los 80 kilómetros hacia arriba, se llamará a una reunión el próximo año para evaluar esta posibilidad.

¿Los pasajeros de un vuelo espacial suborbital serán considerados "astronautas”?

A partir de ahora, sí, al menos si parten desde un sitio de despegue de Estados Unidos. La FAA y la Fuerza Aérea de los Estados Unidos coinciden en que si una persona vuela a más de 80 kilómetros por encima de nuestro planeta, califica para recibir el título.

¿Qué piensan los astronautas de la NASA al respecto?

Algunas personas podrían argumentar que para considerarse “astronauta” se debe ingresar en una órbita. Sin embargo, "creo que Alan Shepard y Gus Grissom no estarían de acuerdo”, comenta Terry Virts, ex comandante de la Estación Espacial Internacional que ha pasado más de 213 días en órbita. "Son los dos primeros astronautas de Estados Unidos que no entraron en órbita".

Según Virts, hay una gran diferencia entre dar un paseo en un vuelo suborbital de cinco minutos y realizar una misión orbital de seis meses, pero cuando se trata de definir, los pasajeros de ambos tipos de viajes reciben el título de "astronauta".

"Creo que poner el trasero en un cohete ya es un acto significativo", comenta Virts. "Cuando era piloto del F-16, no sentía bronca de que los pilotos de Cessna fueran llamados pilotos. Creo que todo el mundo sabrá si pagaste para dar un paseo en un vuelo suborbital de cinco minutos o si eres el comandante de un vehículo espacial interplanetario. Son dos cosas muy diferentes".

Massimino está de acuerdo en que hay una distinción importante entre ser seleccionado como astronauta de la NASA: "el entrenamiento, el esfuerzo, los rechazos, todo eso" y ser un cliente que paga. Pero no le molesta que haya turistas espaciales que reciban el título.

"Creo que si traspasas esa línea, claramente calificas como astronauta", afirma. "¡Cuanto más seamos, mejor!"