Quién fue el médico que desarrolló la vacuna contra la fiebre amarilla y cuándo lo consiguió

En la actualidad, este producto médico se considera fundamental para proteger a las poblaciones que viven en las áreas tropicales.

Por Redacción National Geographic
Publicado 28 nov 2023, 09:54 GMT-3

Debido a sus descubrimientos acerca de la fiebre amarilla y la forma de combatirla, recibió en 1951 el premio Nobel de Fisiología o Medicina.

Fotografía de Tomaz Silva Agência Brasil

Max Theiler (1899-1972) fue un microbiólogo sudafricano que marcó un antes y un después en la medicina. Uno de sus principales aportes fue el desarrollo de una vacuna contra la fiebre amarilla, un avance por el cual fue reconocido con un Premio Nobel.

Aunque inició sus estudios en su país natal, su labor la desempeñó principalmente en Estados Unidos. De acuerdo con el sitio web del Premio Nobel, Theiler se formó en el Rhodes University College de Grahamstown y en la Facultad de Medicina de la Universidad de Ciudad del Cabo (en Sudáfrica). Posteriormente, estudió en Londres (Inglaterra), donde obtuvo el título de médico en 1922.

Ese mismo año se incorporó al Departamento de Medicina Tropical de la Facultad de Medicina de Harvard (Estados Unidos) y en 1930 se sumó a la División de Salud Internacional de la Fundación Rockefeller, en Nueva York, un espacio que sería clave en su carrera.

Fiebre amarilla: el desarrollo de la vacuna

Los primeros trabajos de Theiler en Harvard se centraron sobre la amebiasis (una enfermedad intestinal causada por un parásito microscópico) y la fiebre por mordedura de rata. 

No obstante, trabajó con especial interés sobre la fiebre amarilla, una enfermedad zoonótica propia de algunas regiones tropicales de América del Sur y África que se transmite por la picadura de algunas especies de mosquitos (de los géneros Haemagogus Sabethes en las zonas selváticas de las Américas, y por el Aedes aegypti en las zonas urbanas), informa la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Esta afección solía ser bastante común y se cobraba muchas vidas en los trópicos, refiere el sitio oficial del galardón.

De acuerdo con la web oficial del Premio Nobel, un avance importante ocurrió en 1927, cuando el microbiólogo y sus colegas demostraron que la causa de esta enfermedad no era una bacteria, sino un virus filtrable.

A su vez, mientras trabajaba en la Fundación Rockefeller en busca de vacunas contra la enfermedad, el experto consiguió transmitir el virus a ratones, lo que allanó el camino para investigaciones más profundas. Al transmitir el virus a los roedores, obtuvo una forma debilitada del virus que podía inmunizar a los simios.

Gracias a estos avances, en 1937 Theiler logró obtener una variante aún más débil, la cual permitió el desarrollo de un producto seguro y estandarizado, la vacuna 17D, una de cuyas ventajas era su fácil adaptabilidad a la producción en masa.

“La fundación financió las primeras pruebas de campo, que se realizaron en Brasil al año siguiente (en 1938) y, ante los resultados positivos, apoyó la producción de la vacuna a gran escala”, agrega Pesquisa Fapesp, una revista especializada en la cobertura de la producción científica y tecnológica de Brasil.

Gracias a sus descubrimientos sobre la fiebre amarilla y la forma de combatirla, el médico sudafricano recibió en 1951 el premio Nobel de Fisiología o Medicina.

En la actualidad, la fiebre amarilla es prevenible mediante la vacunación. La Organización Mundial de la Salud (OMS) informa que una sola dosis de la vacuna es suficiente para garantizar una protección de por vida.

Max Theiler también investigó sobre el dengue

Otros trabajos que el nobel realizó para el Instituto se vinculan con las causas y la inmunología de ciertos trastornos, como la enfermedad de Weil. También investigó sobre el dengue y la encefalitis japonesa

Tal como señala un artículo publicado por la revista académica Singapore Medical Journal, tras jubilarse de la Fundación Rockefeller en 1964, el doctor Theiler se convirtió en profesor de epidemiología y microbiología en la Universidad de Yale, donde permaneció hasta 1967.

“Aunque se ha escrito mucho sobre sus logros y su trabajo en el laboratorio, poco se sabe de su vida personal”, reconoce el artículo. Al respecto, se conoce que se casó con Lillian Graham en 1928, con quien tuvo una hija. 

El escrito destaca que, aunque emigró a Estados Unidos en 1923 y permaneció allí el resto de su vida, nunca solicitó la nacionalidad.

El médico desarrollador de la vacuna contra la fiebre amarilla murió a causa de cáncer de pulmón el 11 de agosto de 1972, a la edad de 73 años.

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