Conoce a Catalina Velasco, la primera exploradora latinoamericana que se sumó a una expedición de Pristine Seas

“Fue un sueño hecho realidad”, reconoce la bióloga marina oriunda de Chile quien nos relata cómo vivió esta travesía que documentó la biodiversidad de los Fiordos Patagónicos.

Monday, June 8, 2020,
Por Mariel Castro
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Catalina Velasco bajo el agua.

Fotografía de Pelayo Salinas

Entre febrero y marzo de este año, el equipo de Pristine Seas realizó una expedición a los Fiordos Patagónicos en la zona austral de Chile. Con el apoyo de las comunidades indígenas Yagan y Kawéskar, el equipo de investigadores estuvo documentando la biodiversidad del Parque Nacional Kawésqar, uno de los más grandes del país.

En esta oportunidad y por primera vez, estuvo participando de la travesía una exploradora latinoamericana de National Geographic, la bióloga marina chilena Catalina Velasco. En el Día Mundial de los Océanos, ella nos cuenta cómo fue su experiencia.

Catalina Velasco

NG - ¿Cómo te llegó la propuesta de Pristine Seas para sumarte a su última expedición?

CV - Conocí a Alex Muñoz, director para Latinoamérica de Pristine Seas, durante un Scientelling Bootcamp de National Geographic, que se realizó en Buenos Aires el año pasado. Un tiempo después, se comenzó a hablar la posibilidad de incorporar a exploradores de National Geographic en expediciones de Pristine Seas. Y luego, durante el inicio del Early Career Leadership Program conocí a Enric Sala, director ejecutivo de Pristine Seas. A los días me llegó la invitación por correo para incorporarme a la expedición “Fiordos Patagónicos”.  

NG - ¿Qué significó para ti ser parte de esta experiencia?

CV - Un sueño hecho realidad. El trabajo que realiza Pristine Seas me ha inspirado desde que comencé mi carrera en biología marina. La ciencia que se une a la comunicación es un arma muy poderosa para conservar los océanos del mundo, y ha sido un honor poder ser parte.

NG - ¿Cómo es la vida diaria en una expedición embarcada?

CV - Muy organizada, jaja. Hay que hacer valer cada día de embarcación, por lo que nada queda al azar. El trabajo es mucho y los días son limitados.

Los equipos científicos y audiovisual se coordinan y establecen sus objetivos diarios de forma complementaria. Todas las mañanas, la primera actividad era lanzar las cámaras de profundidad, que quedaban sumergidas unas cinco horas. Luego del desayuno nos tocaba realizar el primer buceo científico, y después de almuerzo el segundo. Además, en las tardes me encargaba del pilotaje de un ROV Trident (drone submarino), para estudiar la biodiversidad a profundidades de 50 metros aproximadamente.

Fotos del equipo científico de Pristine Seas en el zodiac.

Fotografía de Whitney Goodell

Al final del día se analizaban todos los datos obtenidos durante los buceos, que incluyen información de la fauna y flora marina, además de datos ambientales como temperatura y salinidad del agua. Por suerte, nos tocaron días muy buenos, con poco viento, por lo que pudimos realizar todas las actividades programadas. La tripulación de la embarcación también es muy importante en el desarrollo de las actividades, son quienes se preocupan de que tengas desde electricidad hasta comida (que en el buque Hanse Explorer era maravillosa, por lo demás), y así te puedes enfocar exclusivamente en tu trabajo.

NG - ¿Qué fue lo más sorprendente que te sucedió en esta travesía?

CV - Los paisajes de los fiordos son muy sorprendentes, estábamos siempre rodeados de islas, avanzando por estrechos canales. Me sorprendía ver tanta belleza y darme cuenta de lo afortunada que soy de vivir en el sur de Chile. Creo que lo más sorprendente fue cuando íbamos en el zodiac camino al punto de buceo y se nos unió una familia de unos diez delfines australes. Jugaron con las olas que dejaba el zodiac y luego se fueron. Llevábamos unos 5 minutos de buceo y de pronto veo que se acerca curioso uno de los delfines, nunca había visto uno bajo el agua. Me acerqué, nadó hacia mí, cruzamos una mirada y se fue. Fue un momento muy lindo.

NG - ¿Cómo descubriste tu vocación?

CV - Cuando realicé mi primer buceo, descubrí que la felicidad estaba bajo el mar. Mientras más buceaba, más sentía la necesidad de mostrar lo bello, y a la vez frágil, del océano. Es así como he ido combinando la ciencia con comunicación y educación, ya que tengo la convicción de que la salud de los océanos depende de nuestra empatía, lo que solo se logra si conocemos la naturaleza que nos rodea.

NG - ¿Cuál fue tu proyecto con el grant de National Geographic?

CV - Mi grant culminó en julio 2019, y consistió en una investigación científica sobre la biodiversidad que habita un naufragio que se encuentra en el Estrecho de Magallanes: el buque DapMares. Pero, además, la investigación se complementaba con una exposición fotográfica itinerante, abierta a toda la comunidad. Así, las personas pudieron conocer sobre la rica biodiversidad marina que se encuentra en la Patagonia. Siempre busco que mis proyectos tengan un componente de educación y storytelling.

NG - ¿Cuál crees que es el rol de la mujer en la ciencia en la actualidad?

CV- A pesar de tener las mismas capacidades que los hombres, el porcentaje de mujeres que llega a la academia, o que tienen un cargo de liderazgo dentro de la ciencia, es mucho menor. Esta brecha se comienza a formar en la infancia, donde a los hombres se les fomenta más la experimentación, descubrimiento y exploración. Por lo tanto, creo que el rol de la mujer actualmente es el de sentar bases, de inspirar, de ser el ejemplo para niñas que quieran comenzar una carrera científica y se puedan ver reflejadas. Las mujeres en ciencias hoy permiten que otras digan “yo también puedo”.

Cata Velasco y Whitney Goodell con el glaciar Skua de fondo.

Fotografía de Kike Ballesteros
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