Animales

Murió la gorila Koko

Fue dos veces tapa de la revista de National Geographic y condujo a varias revelaciones importantes sobre la empatía y la comunicación animal. Jueves, 21 Junio

Por Douglas Main

Koko, la gorila occidental de la planicie murió mientras dormía el martes a la edad de 46 años. Era famosa por su nivel emocional profundo y su habilidad para comunicarse en lenguaje de señas.

Se convirtió en una celebridad internacional durante el transcurso de su vida, con un vocabulario mayor a 1000 señas y la habilidad de entender 2000 palabras en inglés, según informa la organización sin fines de lucro, The Gorilla Foundation.

La revista de National Geographic la tuvo en su tapa en dos oportunidades: la primera vez en octubre de 1978, con una fotografía que se tomó a sí misma en un espejo (tal vez una de las primeras y más importantes selfies de animales); y la segunda vez en la portada de enero de 1985, en una historia sobre Koko y su mascota, un gatito.

Koko se convirtió en el miembro más visible de su especie, el gorila occidental de la planicie (Gorilla gorilla gorilla), que es considerado en peligro de extinción crítico por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (International Union for Conservation of Nature, en inglés).

“Koko tocó la vida de millones como embajadora de los gorilas, y como ícono para la comunicación entre especies e ícono de la empatía", afirma la organización sin fines de lucro en un comunicado.

La investigación y el trabajo con Koko, y otros gorilas, ha revelado que los grandes simios poseen habilidades lingüísticas similares a los niños pequeños. Anne Russon, una investigadora de la Universidad de York (York University, en inglés) dijo que enseñarle a Koko y a otros animales el lenguaje de señas, en oposición a solo intentar la comunicación verbal, fue "un avance muy importante".

Y fue "importante porque los grandes simios no tienen el mismo control sobre la creación sonora que tienen los seres humanos", comentó Russon a National Geographic en una noticia previa sobre la inteligencia de los simios.

Ampliando las fronteras

Koko nació el 4 de julio de 1971 en el zoológico de San Francisco; nació Hanabi-ko, denominación japonesa para "niño de los fuegos artificiales". La investigadora Francine Patterson comenzó a trabajar con Koko en 1972, enseñándole el lenguaje de señas.

Luego, fue trasladada a Stanford, y al poco tiempo, Patterson y su colaborador, Ronald Cohn, fundaron la organización The Gorilla Foundation. En 1979, Koko se mudó junto al grupo a los Montes de Santa Cruz.

El comportamiento de Koko no solo reveló similitudes con los humanos en relación al lenguaje sino también en lo emocional.

Por ejemplo, cuando un auto atropelló a su gatito y este murió, se la vio bastante molesta. Cohn le dijo al periódico Los Angeles Times en 1985 que apenas le contaron por lenguaje de señas lo que había sucedido con su gatito “hizo como si no nos escuchara por 10 minutos".

"Luego, comenzó a hacer un sonido de alarido típico de los gorilas cuando están tristes. Todos comenzamos a llorar juntos", señaló.

En 2012, Koko aprendió a tocar la flauta dulce, mostrando así un nivel de control de la respiración que, previamente, se consideraba único de los seres humanos.

Además de sus tapas en la revista National Geographic, Koko apareció en varios documentales, y fue famosa por interactuar con el actor Robin Williams en un video del año 2001, en el cual jugaba con Williams e intentaba arrebatarle sus anteojos.

La fundación The Gorilla Foundation anunció en un comunicado que "continuará rindiéndole homenaje al legado de Koko y seguirá avanzando en su misión" al estudiar el lenguaje de señas en simios grandes y al fomentar proyectos de conservación en África y en otros lugares del mundo.

 

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