Por qué estas personas construyen telescopios desde cero

Miles de aficionados de la astronomía están tomando las riendas de la observación astronómica. Aquí el cómo y el porqué de su accionar.

Fotografías de Robert Ormerod
Published 17 de octubre de 2018 10:10 GMT-3, Updated 5 de noviembre de 2020 04:28 GMT-2

Muchas veces, es fácil olvidar que vivimos bajo un cambiante manto de estrellas. Durante milenios, la humanidad ha urdido sus sueños y mitologías en el cielo nocturno, aún cuando en general parece inaccesible e imposiblemente lejano — se trata del reino de  los telescopios espaciales, de los famosos astronautas y de los astrónomos profesionales en sus altísimos observatorios.

Los telescopios parecen brotar de los campos de Vermont durante Stellafane, un festival amateur de astronomía y construcción de telescopios.
Fotografía de Robert Ormerod  

Sin embargo, para algunas personas existe una forma de acercarse a las estrellas y tomar las riendas de la observación astronómica: construir telescopios desde cero. Estos proyectos conllevan hazañas, capacitación, herramientas y estimaciones. Pero al final, se puede fabricar un instrumento capaz de observar los cientos de objetos de cielo profundo, las coloridas nubes que se envuelven a lo largo de Júpiter, los nítidos cráteres lunares o los puntos oscuros que salpican al Sol.

Johan Landman, técnico aeronáutico, es uno de esos fabricantes. Se describe como una persona práctica que disfruta de construir y reparar, y dice que siempre lo cautivó todo lo relacionado con la astronomía.

“Cuando era pequeño coleccionaba todo lo que fuera óptico—lentes de gafas, lentes de binoculares viejas y rotas, cámaras”, cuenta Landman, que vive en Johannesburgo, Sudáfrica. “Después, los colocaba juntos en distintas orientaciones, ¡y muchas veces obtenía imágenes! Al hacer esto, sin saberlo me enseñé todo lo básico, y eso despertó aún más mi curiosidad”.

Landman estudió sobre el diseño de telescopios, y finalmente aprendió a construirlos desde cero. Hoy en día, disfruta de compartir la pasión de toda su vida con Leané, su hija de 15 años. Juntos observan los astros, reconstruyen y modifican viejos telescopios, y llevan sus creaciones por la carretera.

Leané ayuda en el taller desde que aprendió a caminar”, menciona Landman. “Comenzó a mostrar interés por la observación desde los seis años aproximadamente, y cuando tenía nueve años, le compramos un telescopio pequeño para Navidad”.

Para ella la idea de utilizar algo que sirve para observar el cielo de noche y que ella misma ayudó a diseñar y construir es muy gratificante. Además, está la ventaja extra de poseer una habilidad admirable y poco común.

En todo el mundo, existen muchos festivales para fabricantes amateurs de telescopios como Johan y Leané. Uno de los más grandes en Estados Unidos es Stellafane, y tiene lugar cada agosto en Springfield, Vermont. Este año, Ormerod fotografió esta reunión, en donde los telescopios crecían en el pasto como complejas esculturas, y miles de personas se acumulaban para admirar el cielo utilizando creaciones locales.

 “Realmente me interesaba saber qué lograban esas personas al construir telescopios, y qué sentían al observar el cielo de noche”, señala Ormerod.

Este instrumento de fabricación casera se utiliza para demostrar el funcionamiento interno de los telescopios en el festival Scope X en Sudáfrica.
Fotografía de Robert Ormerod  

Durante años, Ormerod ha documentado a muchos de los terrícolas que sienten tienen una conexión especial con el espacio, ya sea por medio de la fabricación de telescopios, de la caza de aurora, de los simulacros de misiones a Marte o de la construcción amateur de cohetes. Para él, parte del atractivo es acercarse él mismo al cosmos.

“Supongo que se trata de cómo te sientes al observar los astros”, cuenta Ormerod. “Realmente hace que te sientas pequeño, pero además te muestra ese algo maravilloso que siempre se encuentra allí”.

El mes pasado, Ormerod viajó a Sudáfrica para fotografiar  Scope X, el festival amateur de construcción de telescopios y de mayor divulgación científica más grande del continente. Allí es donde conoció a los Landman— y donde observó Saturno a través de un telescopio por primera vez.

“Fue realmente genial”, afirma. “Nunca antes había visto un planeta tan de cerca”.

Luego de tomar fotos en el festival de Scope X, Ormerod viajó a Sutherland, en el interior del país. Allí, pasó dos días esperando a que se despejara el clima para que aparecieran las estrellas. Luego de que se fueran las estrellas y se pusiera la luna, se aventuró hacia afuera e inmediatamente se encontró con un cielo tan saturado por estrellas que parecía presionarlo hacia abajo.

“La cantidad de estrellas era increíble— como si hubiera más estrellas que oscuridad, sabes a lo que me refiero”, recuerda.

Un astrónomo amateur monta su telescopio luego de la puesta del sol en Stellafane.
Fotografía de Robert Ormerod

Este tipo de experiencia es lo que él y Landman esperan transmitir a las próximas generaciones de observadores de estrellas en patios traseros y fabricantes de telescopios.

“Creo que es muy importante inculcarles a los más jóvenes un sentido de curiosidad e interés por la astronomía”, menciona Landman. “Hoy en día, la mayoría de los niños se encuentran mirando hacia abajo —teléfonos celulares, tabletas, o el último juego electrónico— en vez de observar hacia arriba y disfrutar de las maravillas de nuestro universo, así como lo han hecho Galileo y nuestros antepasados”.

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