Viajes

Cómo aprovechar 24 horas en San Petersburgo

¿Tienes un solo día para visitar esta capital cultural rusa? Descubre qué sitios visitar y qué no puedes dejar de hacer. Viernes, 11 Mayo

Por Nancy Gupton
Fotografías de Jeff Heimsath, Jess Mandia

Necesitarías 24 días, y no solo 24 horas, para “empezar”a ver todo lo que San Petersburgo tiene para ofrecer. Pero si solo tienes un día, puedes darte una idea del por qué esta joya rusa es tan atractiva. Solo algunas de estas sugerencias serán suficientes para mantenerte entretenido durante una jornada completa, pero te advierto que estarás planeando tu próxima visita incluso antes de irte.

Camina la ciudad

Una vez que ya hayas dejado el equipaje en tu hotel, da media vuelta y sal a pasear. No hay mejor manera de entender la mezcla única de lo viejo y lo nuevo; lo industrial y lo exuberante que San Petersburgo tiene para ofrecer. La calle principal de la ciudad es Nevsky Prospekt, bautizada así por el Príncipe ruso Alexander Nevsky e inmortalizada en una historia de 1835 con el mismo nombre por el autor Nikolai Gogol. Divide a la ciudad en dos y se extiende por tres millas (casi 5 kilómetros). Aquí encontrarás locales exclusivos, cafés de moda y magníficos palacios, museos y catedrales.

Visita las catedrales

Si buscas las más impresionantes vistas de San Petersburgo, visita dos de sus históricos templos. La multicolor Iglesia del Salvador sobre la Sangre Derramada, sobre el canal Griboyedov, fue construida como memorial del “tsar liberator” Alexander II en el mismo lugar donde fue fatalmente herido en 1881. A diferencia de otras iglesias de la ciudad, fue construida con estilo medieval (piensa en la Catedral de San Basilio en Moscú) y finalizada en 1907. Su interior es una obra maestra en mosaico, con escenas decoradas que cubren las paredes y el techo.

Luego, dirígete a la Catedral San Isaac, cuya cúpula de oro de 333 pies (100 metros) es un punto de referencia predominante de la ciudad. Esta colosal catedral se completó en 1858 luego de 40 años de construcción y es una maravilla de piedras semipreciosas, metales y artes decorativos. Antes de irte, sube a la arcada que se encuentra alrededor de la cúpula para apreciar un panorama sin igual de la ciudad.

Sal y disfruta el agua

Agua, no sangre, corre por el corazón de San Petersburgo. Situada estratégicamente en el Mar Báltico por Pedro el Grande, es uno de los puertos más concurridos de Rusia. A la ciudad la cruzan más de 80 ríos y canales. El ancho Río Neva es la principal vía navegable; camina por allí para ver los elaborados detalles arquitectónicos de sus diques de granito. De mayo a septiembre, cuando el clima es más cálido, toma uno de los tours en barco que se encuentran en las orillas del Neva y los canales más grandes.

Visita un museo

San Petersburgo es hogar de los museos antiguos y de mayor calidad del mundo. Simplemente no hay forma de verlos todos en un día. Una de las opciones más relevantes es el Museo Hermitage. Este titán, fundado por Catalina la Grande en 1764, posee más de tres millones de obras de arte y objetos culturales. Hay pinturas de Rembrandt, van Gogh, Titian, Rubens, y Picasso; esculturas de Miguel Ángel; galerías de armadura y armas antiguas; y mucho más. El entorno del museo es igual de impresionante. Son seis edificios a lo largo del Río Neva e incluye el magnífico Palacio de invierno.

Explora un poco de historia

Los amantes de la historia no deberían perderse la Fortaleza de San Pedro y San Pablo, la original ciudadela de San Petersburgo. Creada por Pedro el Grande en 1703, la fortaleza ocupa toda la pequeña Isla Hare en el Río Neva. Nunca cumplió su destino como fuerte de defensa, pero sí ha sido una famosa prisión de figuras políticas, la oficina central de la policía secreta del tsar, y el lugar para experimentos con misiles. Incongruentemente, también es el lugar de descanso final de muchos de los tsars; el mismísimo Pedro el Grande está enterrado en el frente de la Catedral de San Pedro y San Pablo, que se vanagloria de un campanario impresionante.

Vea lo mejor del ballet

San Petersburgo posee una gran historia en el mundo de la música y el baile, en especial en el ballet clásico. En 1892, Tchaikovsky estrenó El Cascanueces en el gran Teatro Mariinsky, que todavía brilla como hogar del Ballet Mariinsky y de la Ópera Mariinsky. Mikhail Baryshnikov inició su carrera aquí, así como también lo hicieron Anna Pavlova y Vaslav Nijinsky. Otro teatro de referencia de larga data es el Teatro Mikhailovsky, fundado en 1833 por el Tsar Nicolas I. Echa un vistazo a la programación y obtén boletos con bastante anticipación para asegurarte de no perderte el espectáculo.

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