¿Por qué el tsunami "volcánico" de Indonesia casi no dio aviso?

A diferencia de tsunamis anteriores provocados por terremotos, es probable que este último haya sido impulsado por el volcán Anak Krakatau.

Por Maya Wei-Haas
Publicado 27 dic 2018, 18:07 GMT-2
La lava fluye por los flancos del Anak Krakatau ("hijo de Krakatoa") durante una erupción en ...
La lava fluye por los flancos del Anak Krakatau ("hijo de Krakatoa") durante una erupción en el mes de julio en Indonesia.
Fotografía de El Ghazali, Barcroft Media, Getty

Durante la noche del 22 de diciembre, justo antes de las 21:30 (hora local), un tsunami arrasó con las islas Sumatra y Java en Indonesia. No hubo ninguna alerta acerca del muro de agua, cuya secuela fue la devastación. Si bien es probable que aumente el número de víctimas a medida que se ubique a las personas desaparecidas, ya se confirmó que, al menos, 400 personas murieron y más de 1400 fueron heridas.

La razón detrás de la falta de alerta radica en el sorprendente origen de las olas: a diferencia de otros sucesos del pasado desencadenados por terremotos, es muy probable que este tsunami haya sido causado por la erupción de un volcánoceánico.  

La bestia geológica en cuestión, Anak Krakatau, ha tenido una creciente actividad volcánica desde el 18 de junio. Si bien aún se está brindando información más detallada sobre la secuencia exacta de eventos que provocaron el tsunami, muchas de las pruebas apuntan a un desprendimiento de tierra causado por la actividad del volcán. Según las imágenes del satélite Sentinel-1 de la Agencia Espacial Europea, ayer se registró un deslizamiento de gran parte del flanco sur del volcán.

Dichos eventos no son inusuales, señala el geofísico Mika McKinnon: "Los volcanes son simplemente capas de roca adheridas unas a otras que, con cada erupción, se deslizan más y más hacia abajo, y en dirección de la pendiente". No es difícil que una pieza acabe desprendiéndose. Y si esa pieza es grande, puede generar olas enormes en la costa sin poder llegar a dar señales de advertencia.

"Se puede pensar esto como la versión agrandada y catastrófica de lanzar una piedra en un estanque", comenta McKinnon.

¿Cómo se origina un tsunami?

Cuando la mayoría de las personas piensa en un tsunami, por lo general, lo asocia a terremotos que sacuden el suelo. Estas son algunas de las fuentes más comunes de las devastadoras paredes de agua. Los movimientos en la corteza del océano pueden desplazar la capa de agua que lo recubre, lo que provoca que las olas se apilen y se estrellen en las costas cercanas.

"Pero esta no es la única manera en que se puede dar un tsunami", explica McKinnon. Los desprendimientos glaciares, deslizamientos de tierra y erupciones volcánicas también pueden provocar olas enormes.

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    En este caso, el culpable más factible es el Anak Krakatau. Si este nombre te suena familiar, es porque el volcán es el resultado del infame volcán Krakatoa, que en 1883 cobró vida en una de las erupciones más grandes de la era moderna. La erupción fue tan grande que se escuchó a casi 4828 kilómetros de distancia en la isla Rodríguez, y el tsunami que desencadenó mató a más de 36.000 personas. También pudo haber sido la fuente de inspiración para la famosa obra de arte de Edvard Munch, “El grito”. Después de la tormenta de fuego, todo lo que quedó fue un enorme cráter.

    "Pero no murió. Más bien, dio origen a un nuevo volcán", comenta McKinnon. El volcán bebé fue apodado Anak Krakatau, o "hijo de Krakatoa".

    ¿Qué sabemos del fenómeno en Indonesia?

    Con respecto al acontecimiento de días anteriores, la fuente volcánica de las olas inicialmente generó cierta confusión sobre lo que estaba sucediendo en la tierra. Los terremotos pueden dar aviso de posibles tsunamis, pero el deslizamiento no generó olas comunes de terremotos. En cambio, los investigadores detectaron un rumor de baja frecuencia al momento del tsunami, un indicio de que la causa pudo haber sido un deslizamiento.

    Los científicos han empezado a estudiar estas señales de baja frecuencia hace poco tiempo, pero, por lo general, la asocian con la actividad volcánica -como el movimiento de magma en el subsuelo o el colapso de las cámaras volcánicas-, o eventos como el desprendimiento de glaciares o el deslizamiento submarino.

    "La señal se encontró en Naypyitaw, Myanmar, así como en Java, Sumatra, [y] Borneo", afirma Jamie Gurney, fundador del UK Earthquake Bulletin (boletín informativo de terremotos del Reino Unido), a través de un mensaje directo de Twitter. Pero las olas no se detuvieron allí, viajaron hasta Arti en los Urales rusos y Kambalda en Australia Occidental.

    El modelado proporciona pistas adicionales para comprender lo que sucedió. Considerando la hora de llegada de las olas y la topografía conocida de la región, Andreas Schäfer, investigador postdoctoral del Karlsruhe Institute of Technology (Instituto de Tecnología de Karlsruhe), comenzó a probar dónde podría haber ocurrido el deslizamiento de la tierra. La velocidad de la ola está determinada por la profundidad del agua y la altura de la ola en relación con el deslizamiento, lo que permite que los investigadores puedan simular los eventos.

    El modelo de Schäfer sugiere que el deslizamiento de la tierra se extendió hacia el sureste o suroeste, con olas que demoraron entre 30 y 35 minutos en llegar a tierra. Hasta el momento, los datos confirmados sugieren que el primer golpe de las olas fue en Marina Jambu, cerca de Anyer en Java.

    Y en el centro de todo se encuentra Anak Krakatau.

    El hijo de Krakatoa

    El hijo de Krakatoa se ha hecho escuchar durante los últimos años. Actualmente está emitiendo una enorme columna de vapor y chorros oscuros de material volcánico como parte de un bullicio volcánico que lleva seis meses.

    "Puede ser que la actividad de este año haya acumulado el material que contribuyó a causar este derrumbe", comentó la volcanóloga de la Universidad de Concord, Janine Krippner. "Pero es demasiado pronto para afirmarlo".

    Otra posibilidad es que el colapso volcánico haya sido consecuencia del material acumulado a lo largo de las décadas. En 2012, los investigadores modelaron los efectos de un colapso del flanco sur del volcán, y llegaron a la conclusión de que el tsunami resultante podría provocar en un minuto olas de 15 a 30 metros de altura en las costas cercanas.

    "Lo que esto nos dice es que en el Anak Krakatau era probable que se diera un colapso y un tsunami”, explica Krippner. "Pero incluso con esta información no se hubiese podido predecir cuándo ocurriría el fenómeno y qué tan grande sería".

    Aunque los científicos pueden analizar los eventos pasados ​​para modelar los posibles eventos futuros, aún es imposible advertir estos tsunamis locales derivados de deslizamientos de la tierra. El devastador terremoto de 2004 y el tsunami en la costa de Sumatra dieron lugar a una serie de estudios sobre sistemas de alerta temprana para olas generadas por terremotos. Pero este último evento, así como otro tsunami "sorpresa" a principios de este año cerca de Palu, Indonesia, subrayan la necesidad de más estudios.

    "Con un volcán tan activo, los peligros pueden cambiar a lo largo del tiempo", afirma Krippner. "Esta es una situación complicada, y no entra en la categoría habitual de alerta de tsunami, ya que no hubo un terremoto antes del evento".

    Y también hay que tener en cuenta la necesidad de recursos financieros adecuados para tomar medidas significativas, Krippner agrega: "Si bien es evidente que necesitamos realizar más investigaciones sobre los riesgos, también es imperante que existan fondos, apoyo y cooperación para que los resultados de la investigación impulsen políticas y medidas adecuadas".

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