La producción de aceite de palma está destruyendo las selvas. Pero, ¿cómo hacer para dejar de usarlo?

Después de pasarse años brindando información sobre el controvertido ingrediente, una periodista lucha contra su propio consumo.lunes, 17 de diciembre de 2018

Por Hillary Rosner
Un trabajador en una plantación malaya muestra algunas frutas de palma, fuente del aceite comestible más popular del mundo.

En una mañana de diciembre cubierta de nieve, me arrastré de mi cama en la oscuridad. En el baño, me lavé las manos, me cepillé los dientes y me unté un poco de crema humectante en la cara. Antes de que el sol saliente pintara las montañas fuera de mi ventana de un rosa pálido, antes de ni siquiera llegar a la cocina, ya tenía aceite de palma en las manos, la cara y la lengua.

Convencí a mi somnoliento hijo de que tomara una ducha tibia. Y allí estaba nuevamente, en el jabón, el champú, el acondicionador y la loción que luego le apliqué: más aceite de palma. Apenas estaba despierto y mi hijo de cinco años ya estaba cubierto con esta sustancia.

Simplemente para ver cuán presente estaba el aceite de palma en nuestras vidas, decidí llevar un registro de cada encuentro que tenía con él durante el día.

En el baño

Tal como escribo en la edición de diciembre, el aceite de palma es el aceite comestible más popular del mundo, y representa un tercio de todo el aceite vegetal que se consume en el planeta. Los árboles de aceite de palma son un cultivo muy eficaz, pero han crecido a costa de grandes tramos de prósperos bosques, y su extensión ha resultado en abusos de los derechos humanos, disminución de las especies y emisiones peligrosas de dióxido de carbono.


Es posible que estés pensando: “Espera un minuto. Nunca he visto ‘aceite de palma’ mencionado como ingrediente en ninguno de mis productos para el cuidado de la piel”. Posiblemente sea verdad, pero, de todos modos, está allí. El aceite de palma es un ingrediente que está en otros ingredientes.


Tomemos, por ejemplo, el decil glucósido que está mencionado entre los diferentes contenidos fáciles de pronunciar del jabón para el cuerpo con fragancia a frutilla que le gusta a mi familia. El decil glucósido es un agente de limpieza utilizado en muchos champús para bebés y productos para pieles sensibles. En parte, se fabrica a partir del decanol, una molécula de alcohol graso que suele derivar del aceite de palma.


El lauril glucósido también es un surfactante hecho a partir del aceite de palma o coco, y es otro componente del mismo jabón para el cuerpo. Los surfuctantes ayudan a combinar materiales que de otro modo serían imposibles de mezclar, como el aceite y el agua. Este surfuctante también está en mi pasta dental, junto con el lauril sulfato de sodio, otro ingrediente que deriva del aceite de palma y que se usa para fabricar espuma de pasta dental.


Incluso nuestro acondicionador contiene aceite de palma en forma de glicerina y alcohol cetoestearílico, un ingrediente común usado para espesar varios acondicionadores.


Por supuesto, el simple hecho de que un producto contenga aceite de palma no significa que contribuya a la destrucción ecológica. Tomemos a Alaffia como ejemplo, una compañía con conciencia social que fabrica nuestros jabones para el cuerpo y acondicionadores. La página de Facebook de Alaffia hace referencia específicamente a su uso del aceite de palma: “Nuestro aceite de palma natural de África Occidental lo cultivan y cosechan agricultores de pequeña escala en la región marítima de Togo, desde la ciudad de Tsevie a Kpalime. El aceite es extraído por nuestra cooperativa Fair Trade en Sokodé mediante el uso de métodos tradicionales”. De acuerdo con Tom’s of Maine, que fabrica mi pasta dental de flúor de menta, todos sus ingredientes se fabrican usando solo aceite de palma que cuenta con la certificación de sustentabilidad de la Alianza para Bosques o la Mesa Redonda de Aceite de Palma Sostenible (RSPO, por su sigla en inglés).


Pero es difícil incluso determinar si tus productos contienen aceite de palma, y mucho menos si se obtienen de manera sustentable. Luego, ese día, pasé horas forzando la vista para mirar la letra chica de las listas de ingredientes de todos los productos que mi familia había usado, e intentando determinar qué compuestos químicos estaban producidos a partir de aceite de palma. Resultó ser que mi crema humectante de My Trader Joe’s era el sueño de un productor de aceite de palma: Palmitato ascorbilo, palmitato de ritinil, etilhexilglicerina, monoestearato de glicerol y así sucesivamente; todos fabricados de alguna manera con palma. (Las preguntas frecuentes sobre los productos de Trader Joe’s incluyen información sobre sus aceites de coco y de oliva, pero no dicen nada sobre el aceite de palma; la compañía no es miembro de RSPO).

En la cocina

Sucedió algo gracioso, mientras seguía registrando mi consumo de aceite de palma. Una vez que ingresé en la cocina, casi encontré la sustancia en todas partes.

Sí, había un frasco de manteca de almendra de Justin que lo tenía, para ayudar a que la manteca sea fácil de untar. (Justin usa aceite de palma que tiene certificación de sustentabilidad). Una caja de barras con chispas de chocolate de Kind; al igual que con muchas barras energéticas, el aceite de palma se usa para darle al chocolate una textura cremosa para las coberturas. (Kind LLC es miembro de RSPO). Y una caja de galletas de soda de Nabisco, que compré cuando mi marido estaba enfermo hace unas semanas atrás, a las cuales nuevamente, el aceite de palma les brinda una cualidad ligeramente cremosa. (Nabisco es subsidiaria de Mondelēz, que recibió una puntuación de 9 sobre 10 en la Tarjeta de puntuaciones de compradores de aceite de palma del Fondo Mundial para la Naturaleza [WWF, por su sigla en inglés] de 2016).


Pero eso era todo. En el desayuno, mi hijo comió un tazón de yogur natural con manzanas frescas y bayas congeladas y un huevo frito en aceite de oliva. Yo comí una tostada (de pan de panadería que tiene menos ingredientes y más simples que el pan para sándwich envasado) con aguacate y Marmite. Mi marido comió arroz que sobró con un huevo frito y espinaca. No había aceite de palma en ningún lugar.


Esto se debe a que la mayoría de las cosas que comimos esa mañana eran alimentos frescos, manzanas, bayas, aguacates, huevos, o alimentos con una lista muy corta de ingredientes. Pero la mayoría de los productos comestibles que contienen aceite de palma no son alimentos frescos, sino procesados.


Los alimentos “procesados” suelen ser todos aquellos paquetes de cosas con largas listas de ingredientes que están expuestos en las góndolas de los supermercados e invaden los menús de comidas rápidas. Productos que están “alejados de su origen”, como dice la crítica gastronómica Melanie Warner, lo que significa a varios pasos de su punto de partida natural.


A la mayoría de los alimentos procesados, menciona Warner, autora de Pandora’s Lunchbox: How Processed Food Took Over the American Meal, “les han quitado propiedades saludables y de origen natural, y les han agregado muchas sustancias que en grandes cantidades no son buenas para nosotros: sal, azúcar, grasa, aditivos artificiales”.


Muchos alimentos altamente procesados son malos para nosotros, y la mayoría, en el mejor de los casos, no nos aportan nutrientes que sean beneficiosos. Y resulta ser que en estos artículos encontramos muchos alimentos basados en aceite de palma. Piensa en las galletas Oreo, los caramelos de la Noche de Brujas, las pizzas congeladas. Si quieres consumir menos aceite de palma, hay una manera sencilla de hacerlo: Come menos alimentos procesados, y terminarás comiendo más sano.


Fuentes responsables

También hay productos para el cuidado de la piel que no contienen aceite de palma, como jabones con ingredientes limitados fabricados a partir de aceite de oliva. Pero no es necesario eliminar por completo el aceite de palma de tu vida. De hecho, boicotearlo podría tener efectos que son incluso peores para el medioambiente. Producir la misma cantidad de otro aceite vegetal, por ejemplo, soja, implicaría incluso más tierras.


Y eliminar el apoyo a las compañías que intentan que la producción de aceite de palma sea menos perjudicial para la ecología les daría una ventaja competitiva a aquellos que se preocupan solo por obtener una ganancia y que el resto no le importa. Apoyar a las compañías que se apartan de prácticas destructivas ayudará a que toda la industria sea más sustentable.


Desde su creación en 2004, muchos críticos han sostenido que la RSPO, una asociación entre una ONG y la industria, no establece estándares lo suficientemente altos. El director ejecutivo malayo de la RSPO, Darrel Webber, sostiene que es fundamental crear un espacio lo suficientemente grande como para permitir el ingreso de más compañías, y en el mientras tanto, enseñarles más sobre la importancia de proteger los ecosistemas y tratar a los trabajadores de manera igualitaria.


“Me encantaría conducir una Ferrari”, señala, usando una analogía de su preferencia, “e ir muy rápido, impresionar a mis amigos. Pero solo iríamos yo y otra persona porque tiene dos asientos. La realidad es que debo conducir un autobús si quiero hacer un cambio. Debemos encontrar la manera de subir a todo el grupo”.


Varias ONG, inclusive WWF, la Unión de Científicos Preocupados y el zoológico Cheyenne Mountain Zoo, publican guías para ayudar a los consumidores a tomar decisiones inteligentes con respecto al aceite de palma. Solo requiere un poco de tiempo e investigación, que, cuando piensas al respecto, tiene sentido en relación con los productos que consumes, con los que te bañas y con los que aplicas en la piel de tus hijos.

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