Antes que Edison: quién fue el hombre que intentó imitar el oído humano y grabó la primera canción de la historia

El primer registro de audio se realizó en Francia a finales del siglo XIX. Sin embargo, la invención quedó en el olvido hasta 2008, cuando un grupo de expertos puso en funcionamiento el mecanismo y escuchó un fragmento de la melodía.

Un violonchelista de la Sociedad de Música de Cámara del Lincoln Center se presenta en el Spa Little Teatro.

Fotografía de Amy Toensing
Por Redacción National Geographic
Publicado 19 sept 2023, 10:49 GMT-3

El primer aparato capaz de grabar y reproducir sonidos fue el fonógrafo, desarrollado por el inventor estadounidense Thomas Alva Edison en 1877, sugiere la Enciclopedia Britannica. No obstante, los intentos de registrar las ondas sonoras comenzaron antes. Fue Édouard-Léon Scott de Martinville (1817-1879) quien se adelantó al inventor por casi 20 años y grabó la primera canción de la historia

Tal como señala la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Houston (Estados Unidos), Au Clair de la Lune fue la primera melodía en ser grabada. El registro ocurrió en 1860 de la mano del tipógrafo francés Scott de Martinville. 

Quién fue Édouard-Léon Scott de Martinville

Édouard-Léon Scott de Martinville fue un tipógrafo que se interesó en transformar el sonido en escritura como un medio para preservarlo y recordarlo, describe un artículo de 2016 del Museo Nacional de Historia Estadounidense.

Este hombre inventó el fonoautógrafo, una máquina para realizar un registro visual de ondas sonoras que viajan por el aire, que patentó en 1857. Este aparato fue el primer dispositivo en imitar la estructura y función del oído humano.

Con este invento, Scott de Martinville pretendía transformar el sonido en escritura para poder preservarlo y recordarlo. Es decir, las grabaciones no estaban destinadas a ser escuchadas, sino que mostraban el sonido como líneas onduladas trazadas a través de una capa de hollín sobre vidrio o papel. 

El dispositivo del francés funcionaba de este modo: alguien hablaba o cantaba en un gran barril. En el fondo había una aguja vibrante que rayaba una pista continua en una funda de papel, recubierta de hollín, mientras giraba sobre un cilindro, explica la Universidad de Houston. 

El mecanismo del aparato hacía que las líneas se realizaran con un lápiz vibratorio puesto en movimiento por una membrana flexible que respondía a las ondas sonoras, de forma similar a cómo funciona un tímpano.

No obstante, en su momento el invento resultó un fracaso comercial ya que el inventor francés solo pudo vender algunos ejemplares a laboratorios científicos que estudiaban el sonido, relata el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI) de Francia.

Sin embargo, el desarrollo fue reivindicado en 2008, cuando un grupo de historiadores, músicos e ingenieros reunidos en la Universidad de Stanford localizó las viejas fundas de papel de Scott de Martinville y comenzó el complejo proceso de extraer de ellas un sonido audible. 

Las primeras fundas de papel solo emitían estática, pero hubo una que produjo una canción apenas audible: Au clair de la lune, una canción infantil francesa, revela la Universidad de Houston.

El archivo tiene más de un siglo de existencia, data del 9 de abril de 1860, y ha sufrido los efectos del tiempo. El fragmento de audio dura diez segundos y en él se puede percibir la voz en medio de chisporroteos intensos.

A pesar de las dificultades para su audición, esta es la grabación de voz humana más antigua registrada hasta la actualidad.

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