4 mujeres heroínas de la historia latinoamericana

Micaela Bastidas, Juana Azurduy, Javiera Carreras y Leona Vicario son solo algunas de las mujeres que participaron de la independencia de sus países.

Por Redacción National Geographic
Publicado 8 mar 2023, 09:30 GMT-3

Juana Azurduy, embarazada de su quinta hija, siguió combatiendo e incluso logró arrebatarle un estandarte español a un coronel enemigo

Fotografía de Museo Histórico Nacional argentino

A pesar de lo que dice una frase de origen incierto, “la historia la escriben los vencedores”, las huellas de las mujeres que participaron del proceso independentista han sido borradas, ignoradas o minimizadas, reconoce Sara Beatriz Guardia en el libro Las mujeres en la Independencia de América Latina (2010).

En el capítulo Las mujeres en la Independencia de América Latina. Heroínas y luchadoras por la libertad, la autora señala que numerosas mujeres trabajaron por la independencia de sus países a través de diferentes roles como la ocupación de altos grados militares, la consejería intelectual, la estrategia política y militar, la mensajería, la enfermería o la cocina.

Quién fue Micaela Bastidas y cómo influyó en la historia de la Independencia

Contrajo matrimonio con José Gabriel Condorcanqui Túpac Amaru el 25 mayo de 1760.

Fotografía de Autor desconocido

Micaela Bastidas Puyucahua nació el 23 de junio de 1744 en el pueblo de Pampamarca de la provincia de Tinta, en Perú. Descendiente de una familia pobre y sin ningún rango, quedó huérfana de pequeña. Tal como informa el libro de 2010, contrajo matrimonio con José Gabriel Condorcanqui Túpac Amaru el 25 mayo de 1760.

Juntos lideraron la insurrección indígena más importante de América Latina. Según consta en el libro, en 1780, Túpac Amaru le tendió una emboscada al corregidor Antonio de Arriaga y lo ejecutó, pero se cree que fue Bastidas quien tuvo la mayor participación en esto.

A fines de ese año Túpac Amaru avanzó hacia el sur para extender la sublevación. Fue entonces que su esposa quedó al frente de la parte administrativa y política de Tungasuca y su presencia empezó a perfilarse de manera definitiva: impartía órdenes, otorgaba salvoconductos, lanzaba edictos, disponía expediciones para reclutar gente, enviaba cartas a los caciques y coordinaba ofensivas.

Bastidas fue emboscada en 1781 y condenada a pena de muerte junto a su marido y su hijo mayor. Para Guardia, la autora del libro, su importancia en la gesta libertaria quedó demostrada en la acusación del visitador José Antonio de Arreche (quien firmó su sentencia de muerte). Entre otros puntos, allí se lee que la mujer fue cómplice de la rebelión premeditada y ejecutada por Túpac Amaru y que lanzó “las órdenes más vigorosas y fuertes”.

La historia de Juana Azurduy y su aporte a la revolución libertadora

Juana Azurduy, embarazada de su quinta hija, siguió combatiendo e incluso logró arrebatarle un estandarte español a un coronel enemigo

Fotografía de Museo Histórico Nacional argentino

Juana Azurduy nació el 12 de julio de 1780 en Chuquisaca, Bolivia, un año antes del inicio de la revuelta protagonizada por Bastidas y Túpac Amaru. A los 19 años se casó con Miguel Padilla y juntos tuvieron cinco hijos.

De acuerdo al Museo Histórico Nacional de Argentina, Azurduy y Padilla combatieron juntos a partir de 1811. Ella luchó en la región del Alto Perú, desde el norte de Chuquisaca, en el Altiplano, hasta las selvas del sur. Organizó un batallón llamado “Los Leales” y un cuerpo de caballería conformado por 25 mujeres conocido como “Las Amazonas”. 

“Juana y Manuel perdieron en la lucha a cuatro de sus hijos pero siguieron apoyando la nueva ofensiva del ejército comandado por Manuel Belgrano. Estuvieron junto a él en la derrota de la batalla de Ayohuma. Azurduy comenzó a ser nombrada en los partes de guerra y su figura obtuvo brillo propio pasando a ser conocida por sus contemporáneos”. 

Embarazada de su quinta hija, la guerrera siguió combatiendo e incluso logró arrebatarle un estandarte español a un coronel enemigo, por lo cual fue reconocida por Belgrano, quien le obsequió su espada y solicitó que se le concediera el grado de teniente coronel.

Con la muerte de su esposo en 1816, Azurduy viajó a Salta donde se unió a las fuerzas patriotas de Miguel Martín de Güemes con quien luchó hasta 1821 cuando el líder salteño falleció. Tras la pérdida se alejó del escenario militar. 

Regresó a su tierra en 1825, año en que se celebró la Independencia de la República de Bolivia. Chuquisaca la recibió con honores y fue homenajeada por el propio Simón Bolívar, quien la declaró “heroína”. Tal como consta en el museo argentino, esta mujer fue ascendida post mortem del grado de Teniente Coronel al de Generala del Ejército Argentino en 2009.

Javiera Carrera, la heroína chilena de la independencia

Javiera Carrera fue la encargada de bordar la primera bandera de su país. 

Fotografía de Ministerio de Defensa Nacional chileno

Francisca Xaviera Carrera y Verdugo nació el 10 de marzo de 1781 en Santiago de Chile y fue la mayor de sus hermanos Juan José, José Miguel y Luis, con quienes formó una cofradía en la cual destacó José Miguel, quien llegó a ser Director Supremo, relata el capítulo Javiera Carrera: ¿Madre de la Patria? publicado en el libro de 2010.

Según consta en la web Memoria Chilena, un centro de recursos digitales dependiente de la Biblioteca Nacional de Chile, Carrera fue parte de las mujeres de élite que reunían a grupos políticos e intelectuales para el intercambio de ideas. Además, Javiera Carrera fue la encargada de bordar la primera bandera de su país. 

A pesar de los esfuerzos independentistas, las vicisitudes políticas de ese país llevaron al triunfo de la reconquista por parte de España después de la batalla de Rancagua, advierte el capítulo Los rostros de Xaviera Carrera del libro de 2010. En consecuencia, los hermanos se exiliaron y ella decidió acompañarlos.

Tras la muerte de sus hermanos, Javiera vivió en Mendoza y Buenos Aires hasta su retorno a Chile, que se produjo en 1824 tras la abdicación de Bernardo O´Higgins. Murió a los 81 años en agosto de 1862.

Leona Vicario, heroína de la independencia de México

Su tarea fue espiar, informar, financiar el movimiento, y hasta formar parte de la insurgencia

Fotografía de Pintor desconocido

María de la Soledad Leona Camila Vicario Fernández de San Salvador nació el 10 de abril de 1789, en la Ciudad de México. Fue periodista, intelectual, activista social y notable heroína de la Independencia, detalla la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (Cndh) de México.

A través de su padrino conoció a su esposo, Andrés Quintana Roo, también considerado uno de los próceres de la independencia mexicana. Ambos se influenciaban y admiraban, y se unieron oficialmente a la lucha. Su tarea fue espiar, informar, financiar el movimiento, y hasta formar parte de la insurgencia, relata la comisión mexicana.

Según la Cndh, tras el inicio del movimiento independentista se unió a la rebelión e ingresó en una sociedad secreta llamada “Los Guadalupes”, e invirtió su fortuna en el financiamiento de la lucha independentista convirtiéndose en la líder de una red de mensajería con la que garantizaba la correspondencia entre insurgentes y sus familiares.

Durante la guerra de independencia enviaba ropa, medicina y armas a los insurgentes, así como informes sobre los movimientos políticos y militares ocurridos en la capital. En 1813 fue encarcelada e interrogada pero nunca delató a ninguno de sus compañeros ni sus acciones. Luego de fugarse se reencontró y se casó con Quintana Roo. 

Con el triunfo independentista en 1821, se alejó de la escena pública, pero siguió siendo blanco de insultos por parte de la prensa de la época. Tal como informa la comisión de derechos humanos, uno de los ataques más conocidos fue una carta pública en la que Lucas Alamán, ministro en el gobierno de Anastasio Bustamante, la acusó de haberse unido a los rebeldes bajo un impulso de heroísmo romántico.

Vicario no dudó en contestarle: “No solo el amor es el móvil de las acciones de las mujeresellas son capaces de todos los entusiasmos y los deseos de la gloria y la libertad de la patria, estos no les son unos sentimientos extraños. (...) Mis acciones y opiniones han sido siempre muy libres, nadie ha influido absolutamente en ellas, y en este punto he obrado siempre con total independencia”.

La mexicana falleció el 21 de agosto de 1842 a los 53 años en la Ciudad de México y cuatro días después fue declarada Benemérita Madre de la Patria.

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