Investigadores logran determinar que un hombre murió ahogado hace 5.000 años a partir del análisis de sus restos óseos

Al modificar una técnica forense moderna, los expertos pudieron determinar que los restos óseos encontrados en Chile probablemente pertenecían a un pescador que se ahogó en el Pacífico hace miles de años.

Los restos humanos antiguos encontrados en la costa norte de Chile fueron analizados utilizando una técnica forense moderna que identifica a las víctimas de ahogamiento. Los investigadores encontraron evidencia de un pescador que probablemente se ahogó en las frías aguas del Pacífico hace 5.000 años.

Fotografía de Alamy
Por Tom Metcalfe
Publicado 7 mar 2022 15:35 GMT-3, Actualizado 7 mar 2022 16:49 GMT-3

Hace unos 5.000 años en la costa del desierto de Atacama, en Chile, un pescador se ahogó en las frías aguas del Pacífico. Es la historia de vida o muerte de un individuo que vivió hace milenios, y que los investigadores ahora pueden contar gracias a un giro en una técnica forense moderna.

La “prueba de diatomeas”, que se usa hoy en día para identificar a las víctimas de ahogamiento, se basa en lo que le sucede al cuerpo humano durante el evento: el agua inhalada rompe los pulmones y se bombea por el cuerpo moribundo, incluso a lo largo de los pequeños capilares que atraviesan los huesos y llegan a la médula.

El adulto masculino probablemente era un pescador, debido a los signos de actividad frecuente de remo en sus huesos y de una dieta casi exclusivamente marina. Fue enterrado de una manera inusual, con las extremidades separadas y caparazones marinas reemplazando las vértebras faltantes del cuello.

Fotografía de Profesor Álvaro Andrade

Los científicos forenses examinan la médula de los muertos en busca de diatomeas, algas microscópicas con caparazones de sílice, que se encuentran característicamente en las víctimas que se ahogan.

Ahora, los investigadores confirmaron en la revista Journal of Archaeological Science que la prueba de diatomeas se puede realizar en restos humanos que datan de hace miles de años, un avance que puede ofrecer una nueva forma de investigar los tsunamis prehistóricos e identificar a sus víctimas.

Estas microalgas fueron encontradas durante el análisis.

Fotografía de Imagen extraída del estudio

Un huevo de parásito fue encontrado durante el análisis.

Fotografía de Imagen extraída del estudio

Dónde se encontró al pescador prehistórico

“Sabemos que mucha gente muere en los grandes tsunamis, pero ¿dónde están todos los de la prehistoria?”, se pregunta James Goff, geólogo de la Universidad de Southampton, en el Reino Unido, y autor del nuevo estudio.

Goff, un experto en tsunamis antiguos, encontró un candidato adecuado para la técnica en una tumba de 5.500 años de antigüedad en Capoca 1, un sitio arqueológico en la costa del desierto de Atacama, en el norte de Chile.

El investigador James Goff estudia los restos del pescador. Los científicos esperan que este avance forense les permita identificar a las víctimas de los antiguos tsunamis.

Fotografía de James Goff

Por qué se supone que el hombre que se ahogó hace 5.000 años era un pescador

La fosa fue investigada en 2016 por otro autor del estudio, el antropólogo de la Universidad de Concepción Pedro Andrade, quien identificó ese esqueleto como perteneciente probablemente a un pescador, debido al desgaste en los huesos debido al uso frecuente del remo y a análisis isotópicos que revelaron una dieta casi exclusivamente a base de mariscos.

El esqueleto masculino estaba casi intacto, pero faltaban las vértebras del cuello y habían sido reemplazadas en la tumba por grandes conchas. El hombre también parece haber sido enterrado con los brazos apuntando en diferentes direcciones y una pierna sobresaliendo.

Goff asegura que este esqueleto es una muestra ideal para la demostración conceptual de la prueba de diatomeas en restos arqueológicos. “Sabíamos que este tipo era pescador, por su estructura ósea, y que había tenido un entierro bastante extraño, así que veamos si se ahogó en el mar”, dice.

Cómo es la prueba modificada de diatomeas

Goff y sus colegas tomaron miles de imágenes de microscopio electrónico de la médula dentro de los huesos más grandes del esqueleto de Capoca 1, ya que era menos probable que hubieran sido contaminados por elementos externos después de la muerte.  

La prueba forense moderna de diatomeas extrae la médula del hueso y agrega sustancias químicas para distinguir las diatomeas; pero la modificación de Goff conserva la médula en su lugar y utiliza menos productos químicos, lo que significa que también se conservan otras partículas marinas además de las diatomeas.

Curiosamente, los investigadores no encontraron diatomeas fosilizadas en el esqueleto de Copaca 1. La razón exacta no está clara y Goff espera verlas en la médula de otras antiguas víctimas de ahogamiento.

No obstante, sí encontraron otros tipos de algas marinas fosilizadas, huevos de parásitos y sedimentos que la prueba estándar de diatomeas no habría detectado, dice.

Cómo la prueba modificada de diatomeas puede ayudar a entender los tsunamis prehistóricos

Aunque el equipo de investigación ahora ha establecido que el pescador murió ahogado, los investigadores no encontraron los mismos signos en otros dos conjuntos de restos humanos encontrados cerca. Por lo tanto, creen que es probable que el hombre muriera en un accidente de pesca y no como víctima de un antiguo tsunami.

De todos modos, la capacidad de determinar si las personas prehistóricas murieron ahogadas constituye un gran avance en las investigaciones arqueológicas de los tsunamis.

“Conocemos todos estos sitios prehistóricos de entierro masivo en las costas y si podemos comprobar que todas estas personas se ahogaron, es probablemente que hayan muerto en un tsunami”, dice Goff y agrega: “Entonces, podemos observar otras evidencias arqueológicas y obtener una mejor comprensión de cómo vivían y morían las personas prehistóricas en las costas del mundo”.

Futuros estudios con la prueba modificada de diatomeas

Los tsunamis deben haber tenido un gran impacto en las antiguas comunidades costeras, pero pueden ser difíciles de identificar, asegura Beverly Goodman-Tchernov, profesora de geociencias marinas en la Universidad de Haifa, en Israel, y exploradora de National Geographic.

Ella y sus colegas ya están planeando usar una prueba modificada de diatomeas en los huesos de un perro y un hombre que se ahogaron en los tsunamis que se produjeron tras la erupción minoica, hace unos 3.600 años. 

Goodman señaló que no todas las víctimas de un tsunami mueren necesariamente ahogadas; por ejemplo, pueden haber muerto por un traumatismo causado por un objeto contundente durante el desastre.

Pero la prueba modificada de diatomeas puede ser una pieza importante del rompecabezas. “Si hay una fosa común, tenemos que usar una gran cantidad de pruebas para argumentar que podría haber sido un tsunami”, dice y continúa: “Definitivamente, ésto contribuiría a entender si efectivamente hubo un tsunami”.

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