Venezuela: el proceso de beatificación del médico José Gregorio Hernández

Los fieles celebran un gran paso hacia la santificación del laico venezolano conocido como el "médico de los pobres".

Fotografías de Manaure Quintero
Publicado 3 de may. de 2021 18:56 GMT-3
Sign of the Cross

Un hombre hace la señal de la cruz frente a una pintura de José Gregorio Hernández en el barrio Esperanza de Caracas, Venezuela, el 25 de abril de 2021. Hernández fue beatificado por la Iglesia Católica el 30 de abril.

Fotografía de Manu Quintero

Hernández nació en el pueblo de Isnotú y estudió en París, Berlín, Madrid y Nueva York.

Fotografía de Vía Alamy

La semana pasada, la imagen del delgado hombre con bigotes recorrió la ciudad de Caracas, en santuarios improvisados ​​en hospitales locales, en murales pintados en las murallas de la ciudad y entre la multitud de venezolanos de todas las edades que lloraron y celebraron un importante avance hacia la santificación del “médico de los pobres”.

“Los fieles creen que traerá paz al país”, comenta Manu Quintero, quien fotografió estas escenas para National Geographic.

La beatificación de José Gregorio Hernández, es la primera de un laico venezolano y constituye el penúltimo paso en el camino hacia su santificación por la Iglesia católica aunos 72 años de que se formulara el pedido. Desde su muerte en 1919, Hernández se ha convertido en una figura icónica en Venezuela, país con marcada presencia del culto católico, donde los fieles le rezan en busca de sanación.

Hernández nació en este pequeño pueblo a unos 430 km al oeste de Caracas, y luego inauguró tres departamentos de ciencias médicas en la capital.

Fotografía de Manu Quintero

En el sur de Florida, donde vive la mayor parte de los inmigrantes venezolanos, la beatificación trajo "mucha alegría", y renovó la esperanza de una población dividida por la ideología y la distancia. “En medio de los que arruinan un país por amor al poder, encontramos personas como este doctor que creía en el poder del amor”, sostuvo el arzobispo Thomas Wenski.

Para que Hernández se convierta en santo, hace falta que exista un milagro, literalmente: la Iglesia exige la prueba de un milagro para poder santificar a alguien. Veamos el caso de la canonización del querido médico de los pobres de Venezuela y cómo la Iglesia decide cuándo un milagro es un milagro.

Un trabajador reconstruye un altar dedicado a Hernández en la iglesia La Candelaria en Caracas días antes de la beatificación del médico.

Fotografía de Manu Quintero

Un querido médico y científico

José Gregorio Hernández nació el 26 de octubre de 1864 en Isnotú, un pequeño pueblo a unos 430 km al oeste de Caracas. Su educación fue católica, y consideró hacerse sacerdote, pero finalmente decidió seguir una carrera médica. Recibió becas para estudiar fisiología experimental y bacteriología en Europa, y luego trajo consigo sus conocimientos para seguir trabajando en una Venezuela en proceso de modernización.

Hernández fundó tres departamentos de ciencias médicas en la Universidad Central de Venezuela en Caracas y, según se cree, fue quien dio a conocer el microscopio en este país. Pero además de su trabajo como científico, Hernández también ejerció la medicina y era conocido por asistir a los necesitados de forma gratuita.

La mañana de la ceremonia, los trabajadores colocan un afiche de Hernández en el barrio La Candelaria de Caracas.

Fotografía de Manu Quintero

Ángel Mendoza, artista visual, trabaja en un graffiti de Hernández en su taller de Caracas el 24 de abril de 2021.

Fotografía de Manu Quintero

A pesar de todo, Hernández siguió siendo un fiel católico e incluso volvió a coquetear con el sacerdocio años más tarde. Según cuenta la leyenda, Hernández entregó a Dios su vida a cambio de que este pusiera fin a la Primera Guerra Mundial. El 29 de junio de 1919, murió atropellado por un coche, justo el día después de que se firmara el Tratado de Versalles. Se dijo que decenas de miles de venezolanos asistieron a su funeral.

La memoria del médico se mantuvo viva, no solo en Venezuela, sino también en su diáspora y en otras partes de América Latina. Su tumba pasó a ser un sitio de peregrinaje, y comenzaron a surgir historias populares sobre curaciones milagrosas. En 1949, 30 años después de su muerte, el arzobispo de Caracas presentó una petición para que Hernández fuera santificado.

Quintero sostiene que, a través de los años, los venezolanos siguieron creyendo cada vez más en Hernández. Le rezan para pedirles ayuda con sus enfermedades y afirman verlo caminar por los pasillos de los hospitales locales con su icónico traje negro.

“Si vives en un lugar donde los hospitales no son confiables, la opción que queda es la fe”, dice Quintero. "Los hace sentir seguros".

Una enfermera toma una foto con su celular dentro de la capilla del Beato José Gregorio Hernández en el Hospital Vargas de Caracas el 29 de abril de 2021. Hernández era conocido como el "médico de los pobres".

Fotografía de Manu Quintero

Un mural de Hernández en una pared a lo largo de la Avenida Boyacá en las afueras de Caracas el 24 de abril de 2021.

Fotografía de Manu Quintero

El proceso de santificación

En la Iglesia Católica, la santificación confirma oficialmente que una persona ha ganado la presencia eterna de Dios, es decir, que ha alcanzado el cielo. En el cielo, los santos no son diferentes entre sí, pero el título sí cambia la forma en que se los venera en la Tierra: la Iglesia puede construirles santuarios o designar días en su honor, por ejemplo.

La definición de lo sagrado cambia con el tiempo, dice Kathleen Sprows Cummings, profesora de historia en la Universidad de Notre Dame y autora del libro A Saint of Our Own (Un santo nuestro). “Solemos reinventar a los santos según la época”.

Pero el complicado proceso de santificación o canonización se ha mantenido prácticamente igual desde el siglo XVII. Comienza a nivel local: cualquier persona puede presentar un pedido de canonización, pero debe convencer a su obispo de que el caso (o causa) de santificación es digno. El candidato a santo debe haber muerto al menos cinco años atrás, aunque el Papa puede hacer excepciones a esta condición.  

En el Hospital Vargas de Caracas, los pacientes han creado un altar con imágenes y figurillas de Hernández.

Fotografía de Manu Quintero

Una imprenta crea copias de "Hilos de fe", fotolibro donde un actor local, Sócrates Serrano, personifica a Hernández. Foto del 27 de abril de 2021.

Fotografía de Manu Quintero

Una imagen de Hernández sale del bolsillo de la camisa de un devoto el día de la bendición del médico en la plaza La Candelaria de Caracas.

Fotografía de Manu Quintero

Una vez que se abre una causa, los investigadores locales revisan documentos y entrevistan a todos los allegados que puedan demostrar las virtudes del candidato, entre estas, la fe, la esperanza, su espíritu caritativo, la justicia y la valentía. Si se demuestran estas virtudes, y el Papa adhiere, la persona es declarada "venerable". José Gregorio Hernández recibió la distinción en 1986.

Y luego, se habla de los milagros. La Iglesia Católica requiere evidencia de un milagro para beatificar a un potencial santo y luego un segundo milagro para proceder a la canonización oficial. Y no puede ser un milagro cualquiera: tiene que implicar fieles que le rezan al futuro santo y les piden que convenzan a Dios para que lleve a cabo el milagro. “Los milagros son una señal de que Dios desea que la persona sea canonizada”, explica Cummings.

Los milagros casi siempre son médicos porque los médicos pueden confirmar que no existe explicación científica para cierta cura. Sin embargo, lo más difícil de probar es que la sanación haya ocurrido únicamente gracias a la intervención divina. Cummings dice que es más probable que la Iglesia declare un milagro si una lesión no tenía cura y acaba curándose rápidamente. Para darle crédito al potencial santo, los devotos deben jurar que solo rezaron a él o ella y no a otra persona.

Una vez que el Papa aprueba el primer milagro, el candidato puede ser beatificado, esto es, puede ser venerado públicamente a nivel local con iglesias que lleven su nombre o santuarios dedicados a él. Con la aprobación de un segundo milagro, la persona puede convertirse oficialmente en santo y ser venerado en iglesias de todo el mundo.

Una vendedora de artículos religiosos en Caracas muestra un dibujo de Hernández el 29 de abril de 2021.

Fotografía de Manu Quintero

Una multitud se reúne en la Iglesia La Candelaria para la inauguración de una nueva estatua de Hernández.

Fotografía de Manu Quintero

El caso del Dr. Hernández

La beatificación y la santificación son honores poco comunes, en parte porque suele ser muy difícil darles curso a estos casos a través de la burocracia del Vaticano. El Vaticano ha rechazado varios milagros atribuidos a Hernández; un miembro del equipo local de revisión de milagros comentó a Associated Press en 1997 que al menos tres milagros habían sido rechazados por errores formales en la documentación.

Cummings afirma que mucho depende de los contactos. En 2013, Hernández volvió a recibir atención cuando el Papa Francisco nombró a Pietro Parolin, embajador del Vaticano en Venezuela, como Secretario de Estado. Parolin conocía a Hernández de cuando vivía en Venezuela, y Cummings sostiene que Parolin ayudó a darle curso a la causa.

“Había alguien con mucho poder que había estado cerca de José”, dice. "Eso ayudó mucho".

Finalmente se ha acreditado el primer milagro de Hernández con la sanación de Yaxury Solórzano, una niña de 10 años que recibió un disparo en la cabeza durante un atraco en 2017. Los médicos no esperaban que sobreviviera, y en caso de que lo hiciera, creían que quedaría discapacitada. Pero su madre le rezó a Hernández y sostuvo que le dijo que todo estaría bien. Una semana después de la cirugía, la niña se había recuperado por completo.

Augusto Santos, imitador de Hernández, se toma una selfie con un devoto en la plaza de la iglesia el 30 de abril de 2021.

Fotografía de Manu Quintero

Pero Cummings dice que este milagro muestra el amor que sienten los venezolanos por Hernández, y explica que las personas deben saber orar a su futuro santo en tiempos de adversidad y deben creer en su causa fervientemente como para orar y pedir por el milagro a esta persona y a ninguna otra.

"Es una cuestión de fe", dice. Es una prueba de que la madre de Yaxury Solórzano, al igual que otros venezolanos ya saben que Hernández es un santo, solo están pidiendo que el Vaticano esté de acuerdo.

En junio de 2020, finalmente, el Vaticano adhirió. El Papa Francisco firmó un decreto que autoriza la beatificación de Hernández, que se oficializó la semana pasada.

Una estatua de Hernández en la Iglesia de La Candelaria el día de su ceremonia. El médico fue beatificado luego de que la Iglesia Católica le atribuyera un milagro por salvar la vida de una niña.

Fotografía de Manu Quintero

Ahora, los católicos venezolanos necesitan dar prueba de otro milagro para que Hernández sea oficialmente declarado santo. Cummings cree que la canonización no tardará mucho en llegar. De todos modos, señala, es probable que para muchos venezolanos la beatificación sea más importante que la santificación, pues la iglesia local ya puede venerar a la persona.

“La beatificación significa más que un medio para un fin. Las personas que más se preocupan por él, ya están disfrutando del logro”, dice Cummings.

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