Se reinicia la búsqueda de cámaras ocultas en la tumba de Tutankamón

Dos investigaciones previas estaban en desacuerdo acerca de lo que hay detrás de las paredes del lugar. Ahora los científicos lanzan una iniciativa sin precedentes para resolver el misterio.

Published 5 de febrero de 2018 18:26 GMT-2, Updated 5 de noviembre de 2020 04:28 GMT-2

LUXOR, EGIPTO - El Ministerio de Antigüedades de Egipto anunció el viernes 2 de febrero  que se está realizando una tercera ronda de escaneo con georradar (GPR) dentro de la cámara funeraria del rey Tutankamón como parte de una iniciativa para responder una pregunta que hace tiempo intriga y desconcierta a los investigadores: ¿las paredes de la famosa tumba esconden otras cámaras; tal vez de otro entierro real oculto durante más de 3.300 años?

Desde que el arqueólogo Howard Carter descubrió la tumba repleta de tesoros en el Valle de los Reyes de Luxor en 1922, los expertos han creído que el espacio es extrañamente pequeño para un faraón.

Durante décadas, se han postulado varias teorías acerca de la tumba, pero en 2015 el egiptólogo Nicholas Reeves sugirió una posibilidad sorprendente: las paredes norte y oeste pueden esconder la momia y las fabulosas posesiones de la madrastra de Tutankamón, la legendaria y bella reina Nefertiti.

Dos escaneos previos de la cámara funeraria, realizados en 2015 y 2016, obtuvieron resultados variados y se determinó que fueron no concluyentes. El Ministro de Antigüedades de Egipto, Khaled El Enany, encargó un tercer escaneo con GPR no invasivo tras la recomendación de expertos que se reunieron en 2016 para estudiar los resultados de los escaneos anteriores. Esta última investigación, realizada bajo la dirección de la Universidad Politécnica de Turín, pretende resolver esos resultados y verificar si hay o no huecos detrás de las paredes.

Pistas intrigantes

La idea de Reeves nació a partir de un escaneo tridimensional altamente detallado de la tumba que la firma Factum Arte llevó a cabo en 2009 y cuyo fin era construir una réplica exacta de la tumba para que visitaran los turistas. Cuando Reeves estudió los escaneos de las paredes norte y oeste, le pareció ver vestigios de aberturas que habían sido cerradas con ladrillos y cubiertas con yeso. Esas características podrían ayudar a explicar otras dos extrañas características.

En 1984, la egiptóloga Gay Robins publicó un estudio sobre las proporciones de las figuras pintadas en las paredes de la cámara funeraria. En la pared norte se siguió un canon de 20 cuadrados, pero en las otras tres paredes se siguió un canon de 18 cuadrados. Robins pensó que esto puede haber sido el resultado de la preparación apresurada de la tumba, que podría haber incluido diferentes equipos de pintores capacitados en dos tradiciones distintas.

¿Pero qué sucedería si las paredes hubieran sido pintadas en dos épocas diferentes, una después de sellar la tumba y otra cuando se añadió otro entierro algunos años más tarde?

Expertos del Getty Conservation Institute en 2012 notaron algo más que les pareció extraño. El fondo de la pared norte fue pintado originalmente de color blanco, pero luego fue pintado de color amarillo para que combinara con las otras tres paredes. ¿El fondo blanco corresponde a la fecha del primer entierro y el amarillo a la época de Tutankamón?

Cuando Mamdouh El Damaty, Ministro de Antigüedades durante la época en que Reeves postuló su teoría, examinó de cerca la pared norte, vio otra irregularidad en un área: una clara diferencia entre dos tratamientos de la pared. En la parte superior de esa área la pintura estaba sobre la piedra, pero la pintura de la parte inferior estaba sobre yeso.

La cantidad de evidencia recopilada fue suficiente para convencer a El Damaty de aprobar la aplicación de termografía infrarroja en parte de la pared norte a principios de noviembre de 2015. La técnica por imágenes detecta variaciones en las temperaturas de la superficie, que se supone que son distintas en una pared de piedra caliza maciza y en una que oculta una sala, en caso de que esto fuera cierto. Las imágenes revelaron prometedoras diferencias de temperatura en la pared norte.

A fines de ese mes, el especialista en radar japonés Hirokatsu Watanabe usó un GPR para espiar detrás de las paredes de la tumba. Los resultados fueron sensacionales y ocuparon los titulares de todo el mundo. Watanabe pensó que podía ver cámaras detrás de las paredes norte y oeste, además de artefactos de metal y materiales orgánicos.

Pero muchos egiptólogos y expertos en GPR tenían serias dudas acerca de los resultados de este estudio, por lo que se lanzó una segunda ronda de GPR en marzo de 2016. Esta vez, la tarea estuvo a cargo de ingenieros de National Geographic.

Las expectativas eran muchas, pero los resultados fueron desconcertantes. El estudio fue diseñado para buscar paredes del mismo espesor que había visto Watanabe, pero no detectó nada similar, así como tampoco detectó huecos al norte o al oeste de la cámara funeraria de Tutankamón.

Los resultados de estos dos sondeos hicieron que la investigación se estancara. El proyecto necesitaba un desempate.

Resultados: ¿sí o no?

El tercer estudio con GPR se asegurará de que no quede nada sin examinar por la tecnología de radar. Hay planes de realizar varias sesiones de escaneo de cuatro horas. Con suerte, los resultados del trabajo completado brindarán la respuesta final a si hay cámaras ocultas o no. Sin embargo, los científicos advierten que los escaneos con GPR solo pueden detectar “anomalías” en la roca, y se necesitará una investigación más profunda para determinar si esas anomalías son efectivamente salas ocultas.

La coordinación del proyecto actual, una misión científica conjunta entre Egipto e Italia, está a cargo del físico italiano Francesco Porcelli de la Universidad Politécnica de Turín en colaboración con tres compañías privadas, Geostudi Astier, 3DGeoimaging y Terravision.

“Me siento privilegiado por tener esta oportunidad y por poder coordinar a tan excelente equipo”, Porcelli le dijo a National Geographic durante un descanso entre sesiones de escaneo la noche del jueves.

El equipo de GPR trabaja durante la noche, después de que el Valle de los Reyes y la tumba de Tutankamón cierran a los turistas. Los investigadores deslizan cuidadosamente sus equipos de alta tecnología en los pequeños espacios de la cámara funeraria bajo la supervisión de funcionarios egipcios, teniendo el cuidado de asegurarse de que las antenas de radar escaneen el espacio más cercano a la superficie de las paredes posible sin alterar las invaluables pinturas de la tumba de 3.300 años.

Después de que se recopilen los datos del GPR, llevará al menos varias semanas procesarlos y analizarlos. Si los resultados confirman la existencia de huecos detrás de las paredes, esto marcará el principio de una búsqueda científica aún más emocionante: la de determinar qué, o quién, se encuentra junto a la tumba de Tutankamón.

Kristin Romey es editora y redactora de temas de Arqueología y Paleontología para National Geographic.

Ann Williams es ex escritora senior para la revista de National Geographic y noticias online.

 

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