Historia y Cultura

Recrean el rostro de una adolescente que vivió hace 9000 años

El meticuloso proceso, basado en un cráneo encontrado en una cueva griega, revela cómo cambiaron las facciones del ser humano con el transcurso de los milenios. Lunes, 22 Enero

Por Sarah Gibbens

Se llama Avgi, y la última vez que vieron su rostro fue hace 9000 años. Ella vivió en Grecia a finales del período Mesolítico, cerca de 7000 años a. C., momento en el cual la región se trasformaba de una sociedad de cazadores y recolectores a una que empezaba a cultivar sus propios alimentos.

En inglés, Avgi se traduce como “Dawn” ("Amanecer"), nombre elegido por los arqueólogos porque vivió durante una época que se considera como el amanecer de la civilización.

Poco se sabe sobre cómo vivía y qué ocasionó su muerte, pero ahora los arqueólogos pueden ver las prominentes mejillas, la dura línea de las cejas y el hoyuelo del mentón de esta mujer antigua.

Los investigadores de la Universidad de Atenas revelaron el rostro de Avgi en un evento realizado el viernes en el Acropolis Museum.

Se debió realizar un importante trabajo para reconstruir su cara. Se necesitó la colaboración de profesionales en endocrinología, ortopedia, patología y radiología para reconstruir con precisión la apariencia que tendría Avgi. El equipo de reconstrucción contó con el liderazgo del ortodoncista Manolis Papagrigorakis, quien en el evento del museo destacó que, si bien los huesos de Avgi parecen pertenecer a una mujer de 15 años, sus dientes indican que tenía alrededor de 18.

Además del equipo de médicos, la universidad trabajó con Oscar Nilsson, arqueólogo y escultor sueco que se especializa en reconstrucciones. Devolvió a la vida a tantos rostros antiguos que incluso tiene un período de la historia favorito con el que prefiere trabajar: “la Edad de Piedra”, indica.

“[La Edad de Piedra] es un período muy prolongado que difiere mucho de nuestra época, pero físicamente somos muy parecidos”, añade.

Nilsson comienza por el cráneo, que fue desenterrado en 1993 en la cueva de Theopetra, un sitio en el centro de Grecia que estuvo habitado permanentemente durante casi 130.000 años. Los investigadores realizan una tomografía computarizada al cráneo, y la impresora 3D crea una réplica exacta con las mediciones que arroja la prueba.

“Se fijan clavijas a esta copia, que reflejan el grosor de la carne en ciertos puntos anatómicos del rostro”, cuenta.

Esto le permitió rellenar el rostro de Avgi músculo por músculo. Si bien algunos de sus rasgos se basan en mediciones del cráneo, otros, como la piel y el color de ojos, se infieren en función de las características generales de la población en la región.

No es la primera vez que Papagrigorakis, Nilsson y el equipo de la Universidad de Atenas dan vida a un rostro de la antigüedad. En 2010, reconstruyeron la cara de una niña ateniense de 11 años llamada Myrtis que vivió alrededor del año 430 a. C. En el período de casi 7000 años que separa a Avgi de Myrtis, la estructura facial parece haberse afinado.

“El cráneo y los rasgos de Avgi son únicos, aunque no demasiado femeninos. A pesar de que Myrtis es una niña, sus características no difieren tanto de las que vemos hoy a nuestro alrededor”, comenta Nilsson. “Tras haber reconstruido a muchas mujeres y hombres de la Edad de Piedra, puedo afirmar que algunos rasgos faciales parecen haber desaparecido o haberse refinado con el tiempo. En general, tanto hombres como mujeres tenemos una apariencia menos masculina en la actualidad”, agrega.

No hay demasiada información sobre las circunstancias de la muerte de Avgi. No obstante, los arqueólogos saben que Myrtis murió a causa de una epidemia de fiebre tifoidea, enfermedad que devastó a Atenas en el siglo V y que aún hoy sigue acabando con la vida de miles de personas.

A medida que la tecnología de modelado en 3D avanza, los arqueólogos usan esta técnica con más frecuencia para reconstruir rostros antiguos. 

Sarah Gibbens es redactora digital en National Geographic. Síguela en Twitter.

 

Seguir leyendo