Historia y Cultura

Las posesiones más preciadas de las élites vikingas

Enterrado por más de mil años, el “tesoro de Galloway” de Escocia podría incluir raros artefactos saqueados de monasterios medievales. Martes, 2 Enero

Por Heather Pringle

Durante generaciones, los narradores vikingos deleitaron a sus oyentes con cuentos de grandes tesoros custodiados por dragones que escupían fuego, pero los verdaderos tesoros del mundo vikingo son relativamente raros.

Sin embargo, unos investigadores revelaron el contenido de un espectacular tesoro vikingo descubierto en 2014 por un aficionado a la detección de metales en la región escocesa de Galloway. Los artefactos abarcan desde brazaletes de plata inscritos con runas, broches de plata anglosajones, joyería de oro y fragmentos de seda con bordados decorativos e incluso restos de plantas preciosas, todo enterrado en una vasija de metal abundantemente decorada.

“Es una selección de objetos extraña y maravillosa”, cuenta Olwyn Owen, estudiosa independiente y especialista en vikingos de Edimburgo. Los propietarios vikingos del tesoro, añade, “llenaron la vasija hasta arriba, luego la envolvieron con capas de telas y la enterraron”.

Los textos medievales fechan la llegada de los vikingos a las islas Británicas en el año 790 d.C., cuando los feroces invasores de Escandinavia aparecieron por sorpresa en las costas, saqueando monasterios y aterrorizando a las comunidades locales. Durante los siguientes tres siglos, los ambiciosos jefes vikingos y sus seguidores llegaron para conquistar y colonizar territorios en Inglaterra, Irlanda, Gales y Escocia, hasta que ellos y sus descendientes finalmente fueron derrotados o se asimilaron.

Los arqueólogos creen que, a juzgar por el estilo de los brazaletes y otros objetos, el tesoro de Galloway data de principios del siglo X. En aquellos días, las fuerzas vikingas habían sufrido un gran retroceso en Irlanda, y la tradición popular de Galloway hace “referencia a un ejército vikingo derrotado por un ejército escocés” en una localidad de Galloway, dice Derek McLennan, el aficionado a la detección de metales que descubrió el tesoro.

Intrigado por esa tradición y otras evidencias, McLennan decidió buscar meticulosamente el rastro de los vikingos. El 1 de septiembre de 2014, cuando se encontraba explorando con un pequeño grupo de socios, McLennan halló un brazalete de plata que tenía un diseño vikingo, una gran cruz de plata y otros dos artefactos. Llamó de inmediato a las autoridades, quienes, a su vez, enviaron rápidamente a la escena al arqueólogo Andrew Nicholson, del ayuntamiento de Dumfries y Galloway. Era una oportunidad sin precedentes.

“Los tesoros nunca son excavados por arqueólogos”, señala Owen. Por el contrario, casi todos han sido descubiertos “de manera accidental durante la construcción de caminos, en el siglo XIX o simplemente, extraídos del suelo” por excavadores aficionados.

La excavación arqueológica controlada reveló no un tesoro, sino dos. En la capa superior, el equipo excavó un alfiler de oro con forma de ave, así como 67 lingotes y brazaletes de plata, muchos producidos por orfebres en Irlanda. Esta plata transportable se utilizaba como efectivo en el mundo vikingo: la élite arrancaba pedazos para comprar ganado u otros bienes, recompensar a los seguidores leales, o “pagar a las tropas” de los ejércitos mercenarios vikingos, explica Nicholson.

Unos ocho centímetros por debajo de ese tesoro, Nicholson y sus colegas hallaron una gran vasija de metal con tapa, enterrada boca abajo quizás para impedir el paso del agua subterránea. Resultó estar repleta de tesoros, muchos de ellos envueltos con cuero y textiles finos.

“Nada fue arrojado dentro de la vasija", indica Owen. Los objetos “fueron envueltos con mucho cuidado, y empaquetados de manera muy compacta. Son objetos tan especiales que claramente tenían una importancia enorme para su propietario vikingo”, añadió.

Un mal día para los anglosajones

Uno de los hallazgos más importantes es la propia vasija. Con abundante decoración, es una hermosa pieza forjada con una aleación de plata y cobre hecha por orfebres del Imperio Carolingio medieval, el cual se extendía desde Francia hasta Alemania y que fue gobernado, en un determinado momento, por Carlomagno.

“Es un descubrimiento realmente muy raro”, apunta Colleen Batey, arqueóloga y especialista en vikingos de la Universidad de Glasgow. Solo se han encontrado seis vasijas carolingias como esa, y muchos eruditos creen que se usaban en ceremonias importantes de la Iglesia Católica. De modo que es posible que los invasores vikingos robaran la vasija de Galloway cuando saquearon un monasterio acaudalado.

Dentro de la vasija, los conservadores encontraron una colección imponente de artefactos medievales. Entre los más notables había nueve broches de plata, algunos con una abundante decoración. La mayor parte de estas joyas, dice Owen, fue creada por orfebres anglosajones muy diestros, y los objetos habrían sido muy apreciados por sus propietarios. Según Owen, para que los vikingos hayan obtenido semejante colección, “algún monasterio o asentamiento anglosajón debió tener un día muy malo”.

Los conservadores también hallaron muchos otros objetos preciosos, desde un lingote de oro hasta cuentas cubiertas de plata, un pendiente de oro muy ornamentado que alguna vez pudo haber albergado una reliquia sagrada, y lo más extraño de todo, dos grandes semillas de plantas o nueces. Los botánicos todavía no han identificado la especie, pero Owen sospecha que pueden provenir de una planta exótica que crecía muy lejos del corazón del territorio vikingo. Quien haya llenado la vasija, debió pensar que las semillas eran “muy especiales y dignas de acompañar a toda esa plata y ese oro, extremadamente valiosos”, sostiene Owen.

Incluso algunas telas usadas para envolver el contenido de la vasija son rarezas en sí mismas. Expertos en textiles del Laboratorio Anglosajón de York, Inglaterra, identificaron varias muestras como brocado de seda, un tejido lujoso producido en los telares de Bizancio, África del Norte, o el sur de España. Durante la época medieval en Europa, esta costosa tela importada era reservada en gran medida para los ricos y poderosos: reyes y reinas, clerecía de alto rango y santos sepultados en iglesias cristianas.

De qué modo el vikingo dueño del tesoro llegó a tener todo eso y por qué decidió enterrarlo en el suelo son dos preguntas interesantes. La investigación sobre el tesoro de Galloway recién está comenzando, señala Owen, pero está convencida de que todos los datos arqueológicos que empiezan a surgir arrojarán nueva información esencial sobre los vikingos de Escocia.

“Este tesoro expandirá enormemente nuestra comprensión de los movimientos vikingos por el paisaje, sus interacciones con otros pueblos, su artesanía e infinidad de otros temas”, concluyó.

Artículo publicado el 23 de marzo de 2016.

 

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