La pandemia afectó a las madres trabajadoras, pero ¿cómo repercute esto en los niños?

Cambios en los roles de género podrían afectar tanto a los padres como a los niños.

Publicado 5 de marzo de 2021 13:52 GMT-3
Imagen de una madre trabajando mientras el padre peina a su hija.

Imagen de una madre trabajando mientras el padre peina a su hija.

Fotografía de MASKOT / GETTY IMAGES

Nota del editor: la autoría de este artículo corresponde a Claire Trageser

Sarah Shtutin tiene dos títulos de maestría (uno de la Universidad de Columbia) y siempre valoró su profesión de asesora de salud. Pero cuando comenzó la pandemia el año pasado, decidió, junto con su esposo, que, como él ganaba más dinero y tenía un horario menos flexible, ella sacrificaría la mitad de horas de trabajo para poder cuidar a sus tres hijos, todos menores de seis años y que ahora están en casa.

Al principio, sin el estrés de tener que correr detrás de los niños para cumplir con horarios y teniendo más tiempo para jugar al aire libre, todo iba genial. "Pero no pensé que llegaría febrero y todavía estaríamos aquí. En este momento, me siento extremadamente agotada”, expresó.

La experiencia de Shtutin no es ninguna noticia a esta altura de la pandemia: muchas de madres han dejado su trabajo desde que comenzó la cuarentena, y muchas otras han reducido las horas de trabajo para hacer frente a las responsabilidades del hogar. Y las mujeres que trabajan, además, tienen que dedicar más horas a los niños, ya que las escuelas y las guarderías, en muchos países, permanecen cerradas.

Según el Departamento de Trabajo de EE. UU., desde que comenzó la pandemia, la cantidad de mujeres en el sistema laboral de ese país ha disminuido a alrededor del 56 por ciento, en comparación con casi el 58 por ciento en enero de 2020 (o el 57,5 ​​por ciento en 2019). “Hemos vuelto al 1988 en términos de la participación de mujeres en el sistema laboral”, dice Julie Kohler, científica social y miembro del National Women’s Law Center. “No paro de pensar en esto…en menos de un año perdimos 30 años de lucha por los derechos laborales de las mujeres”.

Gracias a esas conquistas que comenzaron en los años 80, los roles tradicionales de género han ido cambiando. Por ejemplo, la cantidad de tareas domésticas que hacen los hombres casados ​​se ha más que duplicado desde la década de 1960 (aunque las mujeres casadas todavía, en promedio, hacen el doble de tareas domésticas que los hombres). Y en los últimos 15 años, las mujeres ya no son las encargadas oficiales de comprar los alimentos, lavar la ropa, cocinar, lavar platos y limpiar, aunque todavía ocupan esos roles en la mayoría de los hogares. Y los psicólogos y sociólogos sostienen que los roles de género en el hogar repercuten enormemente en la mentalidad de los niños, y en las expectativas que desarrollan para ellos mismos y sus futuras familias.

Entonces, si bien los expertos temen que la pandemia esté retrocediendo los avances de equidad laboral que las mujeres han logrado en los últimos 30 años, también están preocupados por los impactos que esto pueda tener a largo plazo en los niños, que atraviesan estos cambios de roles de género en el hogar. Sin embargo, las decisiones que tomen los padres pueden minimizar los efectos en los niños e incluso generar cambios positivos a partir de estos tiempos difíciles.

Cómo los roles de género que se perciben en el hogar pueden influir en el desarrollo de un niño

“Si la madre considera que el padre es el sostén de la familia, la situación de género será típicamente convencional”, dice Martie Hasleton, profesora de psicología en UCLA y el Instituto de Sociedad y Genética. En el pasado, eso se traducía en que las mujeres, (independientemente de si trabajaban fuera del hogar o no), debían llevar a cabo más tareas domésticas y responsabilidades de cuidado de los niños.

Esos roles tradicionales afectaban el desarrollo de los niños. Por ejemplo, según los datos publicados por Harvard Business School en 2015 y 2018, las hijas de madres que fueron amas de casa realizan más tareas domésticas cuando son adultas que las hijas de madres que fueron empleadas en el sistema laboral, mientras que los hijos adultos se encargan de menos quehaceres.

Sin embargo, durante los últimos 30, con el mayor ingreso de mujeres al sistema laboral y los salarios más altos, los roles de género en el hogar se fueron haciendo más equitativos y los niños resultaron beneficiados. Los mismos estudios de Harvard mostraron que las hijas cuyas madres trabajaban fuera del hogar tenían más probabilidades de ocupar puestos de liderazgo en el trabajo y ganar salarios más altos que las hijas cuyas madres habían sido amas de casa a tiempo completo. Los hijos de madres empleadas demostraban actitudes de género más equitativas y dedicaban unos 50 minutos más a la semana al cuidado de los miembros de la familia.

Pero ahora que la pandemia ha obligado a las mujeres a abandonar sus puestos de trabajo o a trabajar menos horas, Hasleton dice que estos avances podrían revertirse. Le preocupa que los niños que crecen viendo estos actuales roles de género en su hogar internalicen esta versión, y que la sociedad pierda registro de los avances logrados en materia de igualdad.

“Los niños podrían catalogar los roles y decir: 'Mamá hace esto y papá aquello'”. Algo que quizá no habría sucedido antes de la pandemia".

Leslie Forde, quien ha realizado encuestas a familias desde el comienzo de la pandemia para su empresa de investigación y consultoría, Mom's Hierarchy of Needs, comenta que la pandemia incluso ha afectado a niños cuyo padre siempre ha tenido un papel preponderante. Por ejemplo, la profesión de Ashley Lewis ya era secundaria a la de su esposo, y ahora, su nuevo "trabajo" como maestra de escuela primaria de dos hijos intensificó su rol de género aún más; y eso está afectando la forma en que su hijo internaliza el rol de “mamá”.

“Mi esposo no está tan involucrado en las tareas escolares. Yo tengo tiempo disponible, entonces, incluso cuando mi esposo se ofrece a ayudar con las matemáticas, mi hijo dice: 'No, quiero que me ayude mamá'”, expresa.

En parte, lo que afecta a los niños en estos tiempos de cambios en los roles de género, es la frustración que sienten algunos padres ante la nueva normalidad. Kohler sostiene que cuando se alteran los roles de género sin la propia voluntad del individuo, el impacto en los niños puede ser muy significativo.

“La salud mental de las mujeres está teniendo más consecuencias dado el mayor nivel de responsabilidad doméstica y las tareas que han tenido que asumir”, dice. “Y lo que más importa no es quién está haciendo qué sino lo que sienten las personas cuando hacen lo que hacen. Y hoy por hoy, millones de mujeres no se sienten a gusto con eso. Y no se sabe cómo afectará a los niños ese nivel de insatisfacción y estrés".

Lo que los niños pueden aprender sobre el cambio en los roles de género

Sin embargo, no todas son malas noticias: al estar ambos padres en casa, algunos papás se están haciendo cargo de más tareas domésticas y responsabilidades de crianza que tradicionalmente recaerían en la madre. Y eso transmite a los niños un mensaje positivo sobre los roles de género.

Por ejemplo, en la casa de los Lewis, papá lava los platos todos los días y hace más mandados porque ahora está en casa. En otros casos, los padres son casi la columna vertebral del hogar. Randy Lum y su esposa, Abigail, decidieron desde el principio de su relación que él sería el principal cuidador de sus hijos, así que, cuando llegó la pandemia, ese acuerdo hizo posible sobrellevar el cierre de la guardería de sus dos hijos pequeños.

Forde dice a medida que avanza la pandemia, cada vez hay más familias como las de Lewis y Lum. Los hombres están desempeñando más roles de género no convencionales, como la crianza de los hijos y las tareas del hogar, porque trabajan en casa con su pareja o, porque las mujeres ya han tenido que regresar a los trabajos esenciales de atención médica y docencia, y ahora son los únicos en casa.  

Según Forde, es una oportunidad para cambiar las expectativas sociales sobre los roles de género, y la psicóloga Deborah Pontillo coincide. Por ejemplo, al poder conocer lo que hacen sus padres cuando trabajan desde casa, los niños entienden que ambos padres tienen roles igualmente importantes dentro de la familia.

“Los niños ahora observan cómo trabajan sus madres al tiempo que tienen una familia y tratan de llevar adelante ambas tareas. Ahora pueden notarlo mejor. Antes, si mamá se iba a trabajar, nada de eso se ponía en consideración”, dice.

Cómo puedes educar a tus hijos sobre los roles de género durante la pandemia

Monique Lopez, de género no binario, tiene un niño de dos años y medio con su esposa en San Diego. Lopez cuenta que habían acordado roles de género fluido, es decir, no tenían definido quién hacía qué tareas. Cuando llegó la pandemia y la guardería de su hijo cerró, podían comunicarse sin problemas acerca de las tareas necesarias que decían llevar a cabo.

“Conversábamos por la mañana. Coordinábamos nuestros horarios día a día y todo funcionaba bien", dice López.

La psicóloga Catherine Steiner-Adair explica que las parejas LGBTQ o aquellas que no se ajustan a las normas de género tradicionales (como la de Lopez) suelen establecer, desde que inician su relación, un acuerdo en cuanto a los roles de género. Los hogares de hombres y mujeres podrían seguir este ejemplo comunicándose más sobre quién hace qué cosa e involucrar a los niños en esas conversaciones para que puedan aprender que los roles no tienen que ser fijos.

“A veces escucho que los niños dicen cosas como, 'No sabía que mi padre sabía cocinar'. Pero sería bueno que si las personas eligen adoptar roles de género convencionales hablen con sus hijos al respecto y les expliquen que el hecho de que mamá lave la ropa y papá saque la basura no significa que todas las mamás tengan que lavar la ropa".

Para dar un buen ejemplo sobre roles de género equitativos, los padres también podrían alentar el trabajo de su pareja, en lugar de criticarlo cuando no cumple bien su "función convencional", al quemar el pollo o usar demasiado detergente para la ropa (por dar algunos ejemplos).

“Los padres se están respetando y dándose cuenta del arduo trabajo que hace su pareja en este difícil momento'”, dice Steiner-Adair. “Y sabemos que el respeto es una referencia fundamental para los niños. Cuando los niños crecen en familias donde no se aprecia el trabajo de las mujeres, surgen muchos problemas".

Kohler aconseja a los padreas que, siempre que sea posible, asuman responsabilidades parejas: si uno se encarga de las compras, que el otro compense con otra tarea, y que inviten a los niños a desempeñar tareas que desafían los roles de género convencionales, por ejemplo, proponiéndoles que se encarguen de cuidar a sus hermanos menores.

“Eso sin duda sería beneficioso para los niños, no solo por una cuestión de equidad de género, sino para que los hombres ocupen más roles relativos al cuidado de otros y entiendan que las tareas de las mujeres, que simplemente se dan por sentadas, constituyen un trabajo fundamental”, sostiene.

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