Espacio

Echa un vistazo dentro de una casa hecha para Marte

Alimentada con energía solar, tiene seis habitaciones, un baño compostero, Wi-Fi con un retraso de 20 minutos y reglas de convivencia muy estrictas.

Por Nadia Drake

Para la mayoría de las personas, pasar un año con cinco desconocidos en un pequeño domo ubicado a dos tercios de la altura de un volcán hawaiano no sería en particular atractivo. Pero para los seis miembros del proyecto Hawaii Space Exploration Analog and Simulation (Analogía y Simulación de Exploración Espacial en Hawái, o HI-SEAS), la imitación del hábitat marciano no estuvo tan mal.

El 28 de agosto, el equipo del HI-SEAS salió del domo en Manua Loa por primera vez en un año. Ahí vivieron, trabajaron, sufrieron y resolvieron problemas juntos, y emergieron de su aislamiento voluntario preparados para regresar al planeta que habían dejado atrás, aunque no en la práctica, sí en teoría.

Dentro del hábitat de 111 metros cuadrados, se enfrentaron a demoras de 20 minutos en las comunicaciones, suministros de agua limitados y unas normas de convivencia muy estrictas. Pero como pudimos ver en una visita reciente, este hábitat es todo un lujo para los aspirantes a marcianos. Y si esta casa de dos plantas estuviese en el mercado terrestre, sería una auténtica oferta, considerando que el alojamiento, la comida y las instalaciones son completamente gratuitas.

Se trata de una casa sorprendentemente espaciosa, completamente amueblada, con seis camas y un baño, y se encuentra en la parcela más grande del vecindario (nunca verá ni escuchará a los vecinos). La planta baja alfombrada cuenta con un techo abovedado como el de las catedrales, una cocina con isla, una despensa espaciosa, un laboratorio científico, un amplio espacio de oficinas y un gimnasio que incluye una bicicleta estática, una cinta para correr, una barra fija, una cuerda con nudos para trepar y una escalera.

Subiendo las escaleras, encontramos seis habitaciones pequeñas, cada una con un encantador techo inclinado. Distribuidas en un acogedor semicírculo, cada habitación es lo suficientemente grande como para una cama doble y algunos artículos personales. El baño, bajando las escaleras, tiene un inodoro ecológico de compostaje y una ducha.

Hablando de ecología, esta casa domo se alimenta exclusivamente de energía solar, y cuando el sol no logra atravesar las omnipresentes nubes del Mauna Loa, se puede hacer ejercicio en una bicicleta para cargar las baterías (otra ventaja, se mantendrá en forma).

Además, la vista es insuperable: da directo a las suaves pendientes de los campos de lava, y en un día despejado se puede ver (más o menos) el volcán vecino. ¿Ya mencionamos los patios? Prácticamente no tienen fin y están listos para ser explorados, siempre y cuando no le moleste llevar un traje espacial de casi 30 kilos mientras deambula por encima, alrededor y, en ocasiones, debajo de algunas rocas en verdad afiladas.

Hay vestíbulos en cada entrada, perfectos para almacenar equipos de protección, trajes espaciales, bastones de senderismo y, además, todas las botas mugrientas que haya destrozado mientras exploraba los túneles de lava y las cuevas. No hay garaje, pero no lo necesita.

En el interior, las instalaciones son las justas, ni en extremo lujosas, pero tampoco tan austeras. La cocina está equipada con cafetera, tostadora, hervidor eléctrico y anafes para cocinar. Dispone de lavadora y secadora, y también cubetas y tendederos para lavar a mano y secar al sol.

La despensa está surtida con abundante carne enlatada, vino en polvo y latas gigantescas de comida criodesecada con capacidad para durar muchos años. En algunas ocasiones, contará con col rizada fresca, rábanos y flores silvestres, y tendrá a mano un libro de cocina para ayudarlo a preparar los platos perfectos con los ingredientes disponibles.

¿Se muere de ganas por algo de entretenimiento? La sala de estar tiene una biblioteca repleta de manuales de ruso, DVD, rompecabezas de astronautas y juegos de mesa, perfectos para una noche alocada en la montaña con sus cinco compañeros de cuarto favoritos. También hay un dispositivo de realidad virtual donde puede explorar 30 ambientes diferentes, además de crear su propia escapada.

Por último, el Wi-Fi ya está instalado. Aunque hay un inoportuno retraso de 20 minutos, puede enviar correos electrónicos, mensajes de texto y de video completamente gratis. Y no olvidemos la réplica de la TARDIS: también está allí, aunque con un cartel que dice “fuera de servicio”. Debería probar si eso es cierto o no, pero en realidad nunca necesitará salir de la casa, excepto para recorrer el fabuloso patio, así que, ¿por qué preocuparse?

Esta casa es ideal para usted si no es fumador, está físicamente en forma, adora la comida de campamento, le encanta recibir chequeos ocasionales de investigadores preocupados por sus niveles de estrés y su bienestar, y no le molesta el ruido que hacen sus compañeros de cuarto y algunas pruebas de municiones en los alrededores. También puede que deba estar de acuerdo con reciclar su propia orina, lo que puede convertirse en una nueva comodidad el próximo año.

Por favor, no se inscriba si es algo holgazán, si cree que la Tierra es plana, odia la ciencia y no quiere convertirse en un conejillo de indias marciano.

¿Considera inscribirse en grupo? Ni lo piense. Los propietarios de la casa escogerán a los inquilinos pensando en la máxima compatibilidad, eficiencia y capacidad para trabajar, y se basarán en su formulario y en las entrevistas posteriores. Recuerde también que no está permitido invitar personas a pasar la noche. De hecho, no se permite ninguna visita. Tampoco tendrá permitido abandonar la propiedad hasta que su contrato haya expirado, pero ¿por qué querría hacerlo?

Nadia Drake es una periodista de Ciencia que escribe en el blog de National GeographicNo Place Like Home. Síguela en Twitter.

Artículo publicado el 30 de agosto de 2016.

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