COVID-19 prolongado: estas son las razones por las que el virus permanece en el cuerpo

Un estudio exhaustivo descubrió que los remanentes virales pueden sobrevivir durante meses después de la infección en ciertas personas, lo que explicaría por qué algunos síntomas persisten en el tiempo.

Por Sanjay Mishra
Publicado 31 may 2022 23:43 GMT-3
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Una paciente se somete a una tomografía computarizada de tórax en la Policlínica Gemelli de Roma para comprobar su estado pulmonar después de tener la COVID-19. 

Fotografía de Marco Carmignan

La mayoría de los pacientes con COVID-19 se recuperan de su infección aguda en dos semanas, pero los restos del virus no siempre desaparecen de los cuerpos de los mismos de forma inmediata. Ahora, un nuevo estudio, uno de los mayores centrado en pacientes hospitalizados por COVID-19, muestra que algunos de ellos albergan restos virales durante semanas o meses después de que se resuelven sus síntomas primarios de COVID-19.

El estudio sugiere que cuando el material genético del virus, llamado ARN, permanece en el cuerpo más de 14 días, los pacientes pueden enfrentar peores consecuencias de la enfermedad, experimentar delirio, permanecer más tiempo en el hospital y tener un mayor riesgo de morir por COVID-19, en comparación con aquellos que eliminaron el virus rápidamente. 

La persistencia del virus también puede desempeñar un papel en el COVID prolongado, el conjunto debilitante de síntomas que puede durar meses. Las estimaciones sugieren que entre 7,7 y 23 millones de personas, solo en los Estados Unidos, se ven ahora afectadas por el COVID prolongado.

Sin inmunidad de la vacunación o de una infección previa, el SARS-CoV-2, el virus que causa la COVID-19, se replica, se propaga por todo el cuerpo y se elimina a través de la nariz, la boca y el intestino. Pero para la mayoría de las personas infectadas, los niveles de virus en el cuerpo alcanzan su punto máximo entre tres y seis días después de la infección original mientras que el sistema inmunológico elimina el patógeno dentro de los 10 días. El virus que se desprende después de este período generalmente no es infeccioso.

Incluso después de tener en cuenta la gravedad de la enfermedad, si los pacientes fueron intubados o tenían comorbilidades médicas subyacentes, "hay algo aquí que indica que los pacientes que son persistentemente positivos en la PCR tienen peores consecuencias", advierte Ayush Batra, neurólogo de la Facultad de Medicina Feinberg de la Universidad Northwestern, quien dirigió el nuevo estudio.

“En algunos pacientes inmunocomprometidos, es posible que el virus no se elimine durante un año”

Por: Ayush Batra y equipo

La investigación de Batra muestra que los pacientes que tuvieron una excreción de virus prolongada durante una infección aguda corren el riesgo de tener consecuencias más graves por la COVID-19, dice Timothy Henrich, virólogo e inmunólogo de la Universidad de California, San Francisco, quien no participó en la nueva investigación. Sin embargo, el estudio no indaga si este virus persistente es directamente responsable del COVID prolongado.

"Existen múltiples hipótesis destacadas sobre la causa del COVID prolongado, incluyendo la persistencia viral, y puede ser que haya múltiples vías en juego, tal vez en distinto grado en cada persona", afirma Linda Geng, médica de Stanford Health Care, quien codirige una clínica de síndrome de COVID-19 post-agudo recientemente inaugurada para tratar a los enfermos de COVID-19 prolongado.

La persistencia del virus genera peores consecuencias en la COVID-19

Batra y su equipo comenzaron a estudiar las infecciones persistentes por coronavirus después de observar que algunos pacientes que regresaban al hospital continuaban dando positivo cuatro o cinco semanas después de que se les diagnosticara la infección inicial.

Para su nuevo estudio, el equipo analizó a 2.518 pacientes con COVID-19 hospitalizados en el sistema de Northwestern Medicine Healthcare, entre marzo y agosto de 2020. Se centraron en las pruebas de PCR, que se consideran el estándar de oro, porque detectan el material genético del virus y, por lo tanto, son altamente sensibles y menos propensos a dar falsos negativos.

El equipo descubrió que el 42% de los pacientes continuaron dando positivo en el test de PCR dos semanas o más después de su diagnóstico inicial. Luego de más de 90 días, el 12% de los pacientes persistentes seguían dando positivo; una persona dio positivo 269 días después de la infección original.

La persistencia viral se ha observado en estudios anteriores más pequeños. Los investigadores demostraron que incluso los pacientes sin síntomas obvios de COVID-19 albergaron el SARS-CoV-2 durante un par de meses y más. En algunos pacientes inmunocomprometidos, es posible que el virus no se elimine durante un año. En un ensayo sobre la infección crónica por COVID-19 de Stanford, el 4 % de los pacientes con COVID-19 continuaron arrojando ARN viral en las heces siete meses después del diagnóstico. Sin embargo, el estudio de Batra ilustra que un mayor número de pacientes tarda más en eliminar el virus de lo que se creía anteriormente.

"La persistencia de ARN significaría que todavía hay un reservorio de virus en algún lugar del cuerpo", explica Michael VanElzakker, un neurocientífico afiliado al Hospital General de Massachusetts, la Escuela de Medicina de Harvard y la Universidad de Tufts. Se cree que tales reservorios permiten que el virus persista durante un largo período de tiempo y que podrían desencadenar que el sistema inmunológico actúe de manera aberrante, causando, tal vez, el COVID prolongado.

"Algunos pacientes, por diversas razones, no son capaces de eliminar este reservorio, o su sistema inmunitario reacciona de alguna manera anormal que da lugar a estos síntomas persistentes que se han llegado a denominar COVID prolongado", dice Batra.

Aun así, muchos científicos creen que todavía no hay suficiente evidencia para vincular la persistencia del ARN viral con el COVID prolongado.

Virus durmientes

La lista de tejidos humanos, donde se esconde el SARS-CoV-2 mucho después de la infección inicial, está creciendo. Los estudios han identificado el virus, o material genético del mismo, en los intestinos de los pacientes cuatro meses después de la infección inicial, y dentro del pulmón de un donante fallecido más de cien días después de la recuperación de la COVID-19. 

Un estudio, que aún no ha sido revisado por pares, también detectó el virus en el apéndice y los tejidos mamarios 175 y 462 días, respectivamente, después de las infecciones por coronavirus. Y la investigación de los Institutos Nacionales de Salud de EE. UU., que aún no ha sido revisada por pares, detectó que el ARN del SARS-CoV-2 persistía en niveles bajos en múltiples tejidos durante más de siete meses, incluso cuando era indetectable en la sangre.

"No es sorprendente encontrar virus que entraron a un organismo vivo" que sobreviven en los tejidos humanos, asegura Kei Sato, virólogo de la Universidad de Tokio. De hecho, el trabajo de Sato ha demostrado que los humanos con frecuencia acumulan virus, como el de Epstein-Barr, el virus de la varicela zóster (que causa la varicela) y muchos virus del herpes en formas latentes. Estos virus persistentes suelen estar presentes en niveles bajos, por lo que solo la secuenciación genética extensa puede identificarlos.

Esto revela lo complicado que es probar o refutar la asociación entre la persistencia del SARS-CoV-2 y el COVID prolongado. El herpes zóster, por ejemplo, ocurre décadas después de una infección por varicela, cuando el virus latente se reactiva durante el estrés inmunológico.

Del mismo modo, la persistencia del SARS-CoV-2 podría causar problemas de salud a largo plazo. Henrich cree que cuando el virus se siembra en tejidos profundos, potencialmente hace que el sistema inmunológico cambie a un estado inflamatorio desregulado. Tal estado, probablemente, sea evidencia de que el virus es capaz de persistir, y tal vez, caer en una especie de tregua incómoda con el cuerpo", indica VanElzakker.

Aun así, asociar cualquier virus persistente con el COVID prolongado requerirá estudios más amplios. "Todavía no sabemos lo suficiente como para sacar conclusiones sólidas sobre ninguno de los mecanismos propuestos actualmente, pero la investigación se encuentra activamente en marcha para responder a esas preguntas", explica Geng.

(Te puede interesar: ¿Dedos de COVID? El fenómeno de los pies hinchados intriga a los científicos)

Eliminar el virus persistente podría curar el COVID prolongado

Tanto el grupo de Geng  como el de Henrich informaron sobre estudios de casos preliminares que muestran una mejoría en los síntomas del COVID prolongado después de que los pacientes fueran tratados con el antiviral oral COVID-19 Paxlovid de Pfizer. Este medicamento impide que el virus se replique, por lo que algunos expertos creen que puede eliminar cualquier virus persistente. Pero ambos autores instan a la precaución antes de asumir que el Paxlovid es seguro, efectivo o suficiente y, por lo tanto, una cura confiable contra el COVID prolongado.

"Hay algunas hipótesis interesantes sobre cómo el Paxlovid puede ser útil en el tratamiento contra el COVID prolongado, pero necesitaríamos más investigaciones y ensayos clínicos antes de llegar a cualquier conclusión", afirma Geng.

La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de EE.UU. ha advertido sobre los usos no recomendados de Paxlovid, que no está aprobado para el tratamiento del COVID prolongado. La agencia ha concedido a Paxlovid una autorización de uso de emergencia para tratar la COVID-19 de leve a moderada en quienes corren el riesgo de desarrollar una enfermedad grave, dos veces al día durante cinco días poco después de una prueba positiva.

"Sería importante considerar la duración óptima del tratamiento (con Paxlovid) para garantizar resultados a largo plazo y de forma sostenida", indica Geng.

El presidente Joe Biden encomendó al secretario de Salud y Servicios Humanos la creación de un plan de acción nacional para el COVID prolongado, y los Institutos Nacionales de Salud de los EEUU (NIH, por sus siglas en inglés) lanzaron un estudio de varios años llamado RECOVER para comprender, prevenir y tratar los efectos a largo plazo en la salud relacionados con el COVID-19.

Mientras tanto, las vacunas no solo continúan protegiendo contra las enfermedades graves, sino que también están surgiendo pruebas de que pueden prevenir muchos síntomas del COVID prolongado. Un nuevo estudio comparó a 1,5 millones de pacientes con COVID-19 no vacunados con 25.225 pacientes vacunados con infecciones irruptivas y encontró que las vacunas redujeron significativamente el riesgo de desarrollar síntomas del COVID prolongado 28 días después de una infección. El efecto protector de la vacunación se hizo aún mayor a los 90 días después de la infección.

"Aunque la mayoría de las personas no desarrollan COVID prolongado, ciertamente es un riesgo, y la enfermedad no se detiene después de los primeros 10 días de ser infectado", afirma Henrich y agrega: "Para aquellos que no toman en serio la COVID, puede cambiarles la vida".

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