Los médicos indios se muestran en contra de los tratamientos con hierbas promocionados para tratar la COVID-19

Mientras la India lucha contra una segunda ola de la pandemia por COVID-1, en medio de la falta de vacunas, el gobierno continúa impulsando tratamientos ayurvédicos con resultados aún no comprobados.

Publicado 11 de junio de 2021 09:47 GMT-3
MEDICINA AYURVEDA

Los trabajadores de la salud del Ministerio de AYUSH (Ayurveda, Yoga y Naturopatía, Unani, Siddha y Homeopatía) distribuyen medicina ayurvédica a las personas reunidas para someterse al hisopado para el examen de COVID-19 en John Hall, el 7 de mayo de 2020 en Gurugram, India.

Fotografía de Parveen Kumar, Hindustan Times via Getty Images

Mientras India lucha contra uno de los peores brotes de COVID-19 del mundo, miles de médicos en toda la nación que luchan para salvar a los pacientes a pesar de la falta de oxígeno, medicinas y vacunas, se colocaron brazaletes negros para pedir que arresten al televangelista y yogui más popular de la India. Baba Ramdew, fundador de un imperio de medicina tradicional, está promocionando píldoras herbarias y yoga para curar la COVID-19 , mientras descalifica a las drogas convencionales y culpa a la medicina moderna de las cientos de miles de muertes por coronavirus que hay en el país.

Ramdew no está solo sino que está muy vinculado al gobierno nacionalista hindú de la India y ha obtenido el apoyo del ministro de salud. Desde que comenzó la pandemia el año pasado, el Gobierno del primer ministro Narendra Modi ha promovido enérgicamente el Ayurveda (un sistema de medicina tradicional que tiene una vinculación profunda con el hinduismo que se originó hace 5000 años y cientos de millones de indios lo siguen practicando). El Ayurveda usa productos derivados de las plantas, el yoga, una dieta y cambios en el comportamiento para tratar la mente y el cuerpo, y está incluido en el protocolo de gestión de la COVID-19 de la India como tratamiento preventivo y de cura de la pandemia.

Recientemente, como la vacunación se ha estancado en la India debido a la falta de drogas, el gobierno comenzó a distribuir una fórmula gratis, sin ningún tipo de comprobación, denominada “AYUSH 64”, una píldora ayurvédica preparada con cuatro hierbas que el gobierno afirma tienen "efectos antiinflamatorios y actividad inmunomoduladora". (La píldora comparte el nombre con el acrónimo del ministerio de medicina tradicional del gobierno, que también significa "vida larga"). Algunos legisladores relacionados con el partido gobernante y otros grupos religiosos hasta han promovido la práctica de beber orina de vaca y untarse excremento de vaca para protegerse del virus.

Sin embargo, como la segunda ola de coronavirus se ha cobrado las vidas de 335.000 indios hasta el 2 de junio según el New York Times, los remedios alternativos que carecen de evidencia científica sobre su eficacia están siendo muy criticados por los médicos de la medicina moderna y hasta por algunos prominentes médicos Ayurveda.

El Ayurveda "fue el primer intento [indio] en relación a la ciencia", explica M. Shafi Kuchay, endocrinólogo del hospital Medanta en Gurugram, un centro tecnológico en las afueras de la capital de la India. "En la actualidad, es ineficiente, en especial en ausencia de estudios creíbles", señala.

Hemant Toshikhane, uno de los principales profesores de Ayurveda en la India, era uno de los muchos que solía creer que los remedios ancestrales podían protegerte de la letal pandemia por coronavirus.

El año pasado, a partir de marzo, Parul Institute of Ayurved & Research (Instituto de Ayurveda e Investigación Parul), presidido por Toshikhane, distribuyó hierbas tradicionales para la fiebre y los desórdenes digestivos, y medicó con gotas nasales a los profesores y a los estudiantes para protegerlos del virus. Según Toshikhane, hubo algunas infecciones de la COVID-19 registradas el año pasado en Waghodia, en el estado oeste de Gujarat, donde está ubicado el instituto, pero ninguno de los infectados había recibido el kit.

Un año después, una devastadora segunda ola de la pandemia ha arrasado en toda la India, y el número de muertes ha alcanzado alrededor de casi 4.000 diarias desde mediados de abril hasta todo mayo. Toshikhane diligentemente repartió los kits de nuevo, pero, esta vez, la mayoría de las personas se enfermaron igual, cuenta, "así que dejé de hacerlo".

Pruebas insuficientes

El Ayurveda, que se traduce del sánscrito como "conocimiento de vida" se basa en el principio de que el cuerpo está compuesto por los mismos cinco elementos que componen el universo (aire, fuego, agua, tierra y éter) "representado en el cuerpo humano como doshas", o problemas, explica Toshikhane. "Si los tres doshas principales (Vata, Pitta y Kapha) no están equilibrados, las enfermedades aparecen". Para volver a equilibrar estos doshas, hay que modificar el estilo de vida y la dieta. Los tres doshas mentales (Sattva, Rajas y Tamas) se tratan con yoga y meditación. Los médicos Ayurveda también tratan las enfermedades con medicinas a base de hierbas y minerales, y con cirugía.

Pero no ha habido estudios concluyentes sobre la eficacia de estos tratamientos para las enfermedades crónicas o infecciosas. Según National Center for Complementary and Integrative Health (Centro Nacional para la Salud Complementaria e Integradora), que pertenece al Departamento de Salud de Estados Unidos, además de tratar algunos dolores y unos pocos síntomas de la diabetes tipo 2, “todavía hay pocas pruebas científicas sobre la utilidad del Ayurveda en otras cuestiones de salud”. Muchos estudios sobre la efectividad del Ayurveda son reducidos y pocos se han publicado en revistas médicas occidentales en las que existe la revisión de pares.

Aun así, una gran mayoría de los indios depositan su confianza en este sistema médico ancestral. Según un informe de PricewaterhouseCoopers sobre el resurgimiento del Ayurveda en la India, casi el 80 por ciento usaba el sistema en 2018, del 69 por ciento del 2015. El informe predice que el mercado de Ayurveda en el país crecerá de $2,5 mil millones en 2015 a $8 mil millones en 2022.

Desde hace tiempo, el partido gobernante nacionalista hindú de la India ha promovido los poderes sanadores del yoga y el Ayurveda y, en 2014, poco después de llegar al poder, el primer ministro Modi actualizó el departamento dedicado al estudio de la medicina tradicional al Ministerio de Ayurveda, Yoga y Naturopatía, Unani, Siddha y Homeopatía, abreviado como AYUSH. Estas terapias recibieron un impulso adicional cuando, el pasado septiembre, la Organización Mundial de la Salud le dio luz verde a los ensayos de terapias alternativas para la COVID-19. La India se involucró con más de 100 estudios diferentes que examinaban la eficacia de varias medicinas tradicionales, entre ellas las posiciones terapéuticas del yoga y el Kadha, un tipo de té herbario consumido para la tos y los resfríos.

No obstante, Rajan Sharma, cirujano ortopédico y expresidente de la Asociación Médica de la India señala que los estudios carecen de credibilidad porque los tamaños de las muestras son muy pequeños. Por ejemplo, el estudio piloto de AYUSH 64 fue liderado principalmente por investigadores gubernamentales e incluyó solo a 140 personas. Los investigadores concluyeron que la píldora herbaria podría tratar la COVID-19 porque otro estudio en Journal of Ayurveda and Integrative Medicine (Revista de Ayurveda y Medicina Integradora) halló que era efectiva para las enfermedades respiratorias similares a la influenza. Hasta los expertos en Ayurveda se están cuestionando esto hoy.

Una carta en la misma revista señaló que el ensayo AYUSH 64 sobre influenza estudió una mezcla de medicinas modernas y ayurvédicas lo que hizo que las afirmaciones sobre la eficacia contra las enfermedades similares a la gripe sean "científicamente insostenibles dado que no es posible identificar la droga que realmente curó o les trajo alivio a los pacientes".

Los médicos han advertido que las prácticas acientíficas, como frotarse excremento de vaca en el cuerpo, podrían ser peligrosas y generar otras infecciones, como mucormicosis, conocida como hongo negro. (Entérate sobre el inusual hongo negro que afecta a los pacientes con COVID-19 de la India).

En 2008, U.S. Food and Drug Administration, FDA, (Agencia de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos) advirtió a los estadounidenses sobre el uso de productos ayurvédicos porque un quinto estaban contaminados con plomo, mercurio o arsénico. En 2017, la FDA había emitido una alerta de seguridad sobre ciertas medicinas ayurvédicas específicas relacionadas con dos casos de envenenamiento por plomo en Michigan.

Durante mucho tiempo, los hepatólogos han advertido sobre los efectos perjudiciales en el hígado de la medicina ayurvédica y otras medicinas tradicionales. En un estudio del 2019, Jawad Ahmad, profesor de medicina especialista en enfermedades hepáticas en Mount Sinai Hospital en Nueva Yorkadvirtió sobre el alza de lesiones y fallas hepáticas por el aumento del uso de suplementos herbarios, en especial en Asia.

Ahmad señaló que las personas se volcaron a las medicinas herbarias porque hay pocas opciones y quieren "maximizar sus posibilidades de sobrevivir", añade. "Es simplemente la naturaleza humana". 

Es exactamente lo que sucedió en la India. A medida que los casos de la COVID-19 surgían, junto con la escasez de camas en hospitales, drogas y oxígeno, también lo hacían las búsquedas de Internet de aquellas personas desesperadas para hallar remedios herbarios que pudieran ayudar de aquellos que se encontraban desesperados.

Sharma, exdirector de la Asociación Médica India, percibe hipocresía en la promoción de las píldoras y las pociones ayurvédicas. El año pasado, cuando Shripad Naik, ministro de medicinas alternativas, dio positivo de COVID-19, optó por un tratamiento médico moderno en un hospital privado.

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