Los riesgos de contraer COVID-19 en los baños públicos

Al tirar la cadena, el inodoro puede expulsar gotas que contienen gérmenes. Los expertos informan las precauciones que debes tomar antes de usar un baño público.

Publicado 22 de junio de 2020 12:25 GMT-3, Actualizado 5 de noviembre de 2020 02:55 GMT-2
Una empleada coloca mascarillas en el baño de una suite del famoso Hotel Adlon Kempinski de ...

Una empleada coloca mascarillas en el baño de una suite del famoso Hotel Adlon Kempinski de Berlín el 26 de mayo de 2020, un día después de que este reabriera sus puertas para el turismo, tras relajarse las restricciones por la pandemia de COVID-19.

Fotografía de Tobias Schwarz, AFP via Getty Images

Pocas personas pueden aguantar sin ir al baño después de beber unos tragos, cenar o viajar largas distancias por ruta. Pero ahora que comienzan a reabrirse los restaurantes, bares y otros espacios públicos en algunas partes del mundo, nos preguntamos si usar un baño público podría representar un peligro más en la era de la COVID-19.

Esta inquietud se intensificó esta semana cuando un grupo de investigadores en China publicó un estudio que sugiere que cuando se tira la cadena, se genera una especie de turbulencia en el inodoro, que despide una nube de partículas que pueden contener el virus.

Anteriormente, varios estudios basados en pruebas genéticas han detectado el virus SARS-CoV-2 en muestras de heces, y al menos una investigación revela que los coronavirus en la materia fecal pueden ser contagiosos. Cuando una persona con COVID-19 defeca, el germen primero queda en el asiento del inodoro. Pero luego, "el proceso de descarga puede hacer que el virus salga del inodoro y genere un contagio cruzado", explica Ji-Xiang Wang, físico de la Universidad de Yangzhou en China y coautor del artículo publicado el 16 de junio en la revista Physics of Fluids.

Si bien el efecto de turbulencia del inodoro se ha estudiado durante décadas en relación con otras enfermedades, aún quedan muchas preguntas sobre su función en la propagación de gérmenes, incluido el que causa COVID-19. Ni la Organización Mundial de la Salud ni los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. creen que la COVID-19 pueda propagarse a partir de la materia fecal y el consumo accidental de partículas de virus, un contagio cuya definición médica es transmisión fecal-oral.

A pesar de haber poca certeza, los expertos sostienen que hay que tomar precauciones antes de responder al llamado de la naturaleza en los baños públicos.

¿Qué riesgos hay en los baños?

En el último estudio, el equipo de Wang usó modelos de computadora para mostrar que la turbulencia del agua que se produce en el interior del inodoro genera unas pequeñas gotas llamadas aerosoles, que podrían ser expulsadas a una altura de hasta 1 metro. Apenas tiramos la cadena, el agua del inodoro se agita y golpea el lado opuesto con suficiente fuerza para generar un vórtice que expulsa no solo el líquido, sino también el aire dentro del inodoro.

Según las simulaciones realizadas, este efecto despide aerosoles que pueden permanecer en el aire por poco más de un minuto. El equipo de Wang descubrió que cuanta más agua había en inodoro, mayor era la fuerza de la descarga.

Entonces, ¿qué pasa si usas un baño después de que alguien infectado con COVID-19 tira la cadena? Eso depende en gran parte de si el virus infeccioso sobrevive en las heces humanas, y ese interrogante continúa siendo un área de intensa investigación.

Para comenzar, los estudios de MERS, un pariente del coronavirus, que se expandió en 2012, indican que este virus en particular puede sobrevivir en el tracto digestivo, lo cual da la pauta de que lo mismo podría ocurrir con el SARS-CoV-2. Los virus de la gripe y los coronavirus se consideran "virus envueltos" porque están protegidos por una fina membrana. A diferencia de los norovirus, los típicos responsables de intoxicación por alimentos contaminados, los virus envueltos se degradan fácilmente con los ácidos; por eso, son vulnerables a la composición química del jabón y la bilis estomacal.

¿Cuándo las grandes ciudades se convirtieron en focos de enfermedades infecciosas?
Las ciudades han sido históricamente centros de comercio, industrias y enfermedades. A principios de 1800, las ciudades se volvieron tan densamente pobladas que las enfermedades comenzaron a extenderse a un ritmo sin precedentes. Toda esperanza parecía perdida hasta una serie de descubrimientos científicos, que desencadenaron una revolución en el saneamiento urbano y la salud.

Una hipótesis, basada en investigaciones del virus de la influenza, sugiere que este tipo de virus podría sobrevivir en el intestino humano si la mucosidad de los pacientes infectados protege los gérmenes durante su recorrido por el tracto digestivo. Entonces, la pregunta es, ¿cuánto tiempo dura el virus en la materia fecal?, y esa es otra cuestión que requiere de una investigación más exhaustiva, explica E. Susan Amirian, epidemióloga molecular de Rice University en Houston.

"Es poco probable que la transmisión fecal sea una forma de transmisión grave, aun si resultara plausible", sostiene Amirian. Y señala que los CDC de la transmisión fecal-oral hacen referencia a un estudio en el que solo se detectaron fragmentos rotos del código genético del coronavirus en las heces de los pacientes infectados. Estos fragmentos genéticos son un indicador de que el germen estuvo alguna vez en el cuerpo, pero que se ha degradado tanto que ya no puede producir una infección.

Sin embargo, estos fragmentos virales rotos aparecen con bastante frecuencia en las defecaciones de pacientes con COVID-19. Otro estudio publicado en abril encontró rastros de SARS-CoV-2 en la materia fecal de más de la mitad de los 42 pacientes examinados. Y un informe del 18 de mayo publicado por los CDC encontró un SARS-CoV-2 viable y contagioso en excreciones fecales de algunos pacientes.

Además, estudios anteriores revelan que, durante el brote de SARS (2002-2003), otro pariente del nuevo coronavirus, pudo haber existido transmisión fecal-oral. Se pensó que las partículas aéreas de materia fecal habían sido responsables de fomentar 321 casos de SARS en un complejo de apartamentos de Hong Kong en 2003. En un posterior análisis del incidente, se encontró que hubo otros elementos como la ventilación, el contacto con los vecinos y los espacios compartidos como ascensores y descansos de escaleras, que contribuyeron a desencadenar los casos.

"Usar un baño público, tomando la precaución de mantener distancia física con los demás y lavándose las manos correctamente, es bastante menos riesgoso que asistir a una reunión con personas de otros hogares", explica Amirian por correo electrónico. Y enfatiza que "el modo principal de transmisión de COVID-19 es de persona a persona a través de gotitas respiratorias".

¿Qué puedes hacer para protegerte?

Así y todo, "menos riesgoso" no significa que no hay riesgos; además, los científicos todavía están tratando de entender de qué modo sobrevive el virus en las heces, en las superficies y en el aire.

Un estudio publicado en abril pasado en el New England Journal of Medicine encontró que el virus podría vivir en superficies de acero y plástico por hasta dos y tres días, respectivamente. Con una solución simple de agua y jabón, el virus se destruye fácilmente; eso sugiere que, si nadie se encarga de limpiar las superficies, puede haber coronavirus en los baños públicos.

En definitiva, debemos recordar que en las heces puede haber microbios que causan una cantidad de enfermedades diferentes, y a veces, la gente no se lava bien las manos", afirma Amirian. "Una correcta higiene, en especial de manos, es importante por razones que van más allá de la COVID-19".

En los baños públicos con varios inodoros, donde no se restringe el ingreso de varias personas, existe un riesgo adicional, ya que la proximidad de las personas sigue siendo la principal forma de contagio del coronavirus.

Joe Allen es el director del Harvard’s Healthy Buildings Program (Programa de Edificios Saludables de Harvard), donde investiga cómo nuestras oficinas, escuelas y hogares pueden afectar nuestra salud. En cuanto a los efectos negativos de las construcciones, Allen cuenta: “siempre les recuerdo a las personas que revisen la ventilación del baño". Explica que mejorar la ventilación para renovar el aire sucio del interior es una de las mejores maneras de protegerse.

"Los baños públicos deberían tener extractores en funcionamiento constante", sostiene Allen.

De ser posible, Allen recomienda la instalación de funciones sin contacto para los grifos, dispensadores de jabón y dispensadores de papel, que se activan simplemente cuando acercas la mano.

No habiendo otras medidas higiénicas, Wang aconseja usar una mascarilla al entrar en un baño público. Y agrega que para que los aerosoles potencialmente contagiosos no vuelen por el aire, simplemente habría que instalar tapas en los baños públicos.

"Los fabricantes deben diseñar un nuevo inodoro, con una tapa que se cierre automáticamente antes de que tires la cadena", sostiene Wang.

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