Animales

Vino de serpiente y otros recuerdos de viajes que se deben evitar

Tal vez no sepas que estos artículos son ilegales o inhumanos. Lunes, 28 Mayo

Por Rachael Bale

¿Estas con ganas de tomarte de vacaciones? Como viajero, tienes la posibilidad de contribuir a la conservación. Tal vez consideres hospedarte en un albergue ecológico de bajo consumo o comprar compensaciones de carbono para tu vuelo. Viajar de manera sostenible es cada año más fácil.

Incluso las empresas de viajes comienzan a participar, asumiendo nuevos compromisos para detener el tráfico de vida silvestre.

Muchos de nosotros ya sabemos que es ilegal llevar a casa marfil de elefante, cuernos de rinoceronte, y productos de tigre. Pero existen muchos otros recuerdos que tal vez no sepas que ponen en riesgo la vida silvestre.

Un buen punto de partida es hacerse las siguientes preguntas:

  • ¿De qué está hecho este producto?
  • ¿De dónde proviene?
  • ¿Necesito un permiso para llevarlo a casa?

Y cuando te encuentres con los siguientes artículos, debes estar atento.

Productos de tortugas marinas: ¿Sabías que seis de las siete especies de tortugas marinas están en peligro? Es mejor evitar los recuerdos de tortugas marinas por completo. Eso aplica a joyas, broches para el pelo, instrumentos musicales, sopa y huevos de tortuga marina, productos de cuero de tortuga marina, y todo lo que esté etiquetado como “de carey”.

Vino de serpiente: En el sudeste de Asia es común encontrar a la venta botellas de vino envasado con serpientes enteras. Algunos creen que tiene valor medicinal (no es cierto), y a otros les gusta el factor de rareza. Pero lo cierto es que es cruel e inhumano. El vino de serpiente comúnmente se hace ahogando una serpiente viva en alcohol. También tiene potencial de peligro: en algunas ocasiones, la serpiente no muere. Se despierta de un estado de ebriedad y muerde a la persona que toma el vino. O contagia parásitos mortales.

Plumas de aves: Es tentador llevar a casa una pluma con colores brillantes. Después de todo, las plumas son livianas y fáciles de transportar. Pero ten cuidado: EE. UU. prohíbe llevar a casa plumas de la mayoría de las aves silvestres. Lo mismo aplica a aves vivas, aves disecadas, y nidos de aves.

Coral y conchas marinas: Si visitas comunidades costeras, es muy probable que encuentres personas vendiendo coral y conchas marinas secas en mercados o al costado de la carretera. Son fáciles de comprar pero no siempre fáciles de llevar a casa. Al igual que las gemas, ciertos corales son “preciosos”: se los explota de tal manera que están listados como especies en peligro. Esa es la razón por la que muchos países limitan lo que se puede exportar. Que no te sorprendan en el aeropuerto. Si usas joyas de coral o llevas a casa esa concha marina que has encontrado en la playa, investiga las leyes del país anfitrión primero, y asegúrate de estar ciento por ciento seguro de que lo que estás llevando o lo que has encontrado es lo que tú crees.

Marfil de morsa: El marfil de morsa, a diferencia de los recuerdos listados arriba, es más una alerta amarilla que una roja. Comprar artículos tallados o grabados en colmillos de morsa (lo que también se conoce como talla de marfil) es legal, pero solo si el arte fue realizado por nativos de Alaska. La Federal Trade Commission (Comisión Federal de Comercio, FTC) sugiere solicitar una prueba escrita de autenticidad si no estás seguro.

Para obtener más información sobre cómo determinar si es auténtico, revisa las pautas de la FTC para comprar arte nativo de Alaska. Y para obtener más información sobre qué es legal y qué no, puedes consultar la guía del U.S Fish and Wildlife Service (Servicio de Pesca y Vida Silvestre de los EE. UU.) sobre lo permitido y prohibido en relación con el marfil de morsa.

¿Deseas más información? Lee más sobre los consejos para viajeros del U.S. Fish and Wildlife Service para viajeros y la guía de consejos para el comprador del World Wildlife Fund (Fondo Mundial para la Naturaleza, WWF).

Esta historia fue producida por la Unidad de Investigaciones Especiales de National Geographic, que se centra en los delitos contra los animales y que existe gracias a subvenciones de la BAND Foundation y la Woodtiger Fund.

* Artículo publicado originalmente el 14 de abril de 2016.

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