¿Por qué la parte trasera de esta rana venenosa te está mirando?

El trasero hinchable de esta rana sudamericana es una espectacular advertencia para los depredadores.

Publicado 28 de may. de 2018 16:58 GMT-3
La Physalaemus nattereri infla sus posaderas para asustar a los depredadores con ojos falsos.
La Physalaemus nattereri infla sus posaderas para asustar a los depredadores con ojos falsos.
Fotografía de George Grall, National Geographic Creative

Los humanos estamos constantemente intentando que nuestras posaderas sean más grandes o más pequeñas, pero nada de lo que hagamos —nada— puede hacer que nuestros traseros sean tan impresionantes como el de la rana Physalaemus nattereri.

Pero los glamurosos cuartos traseros de esta rana no pretenden atraer la atención, sino repelerla.

Nos hemos informado de por qué tanto personas como depredadores dejan en paz a este anfibio maravillosamente raro.

Una mirada hinchada

Se conoce la existencia de unas 123 especies de ranas en todo el planeta que presentan colores de advertencia —conocidos como coloración aposemática— en la parte trasera o inferior de sus cuerpos, según explica João Tonini, investigador posdoctoral en la Universidad de Harvard y colaborador del Projeto Bromeligenous, que estudia la relación entre las ranas de Brasil y las plantas bromeliáceas.

En algunas especies, como los dendrobátidos o ranas venenosas de dardo, los vivos colores de advertencia dicen a los depredadores: "Soy peligrosa, no juegues conmigo", explica Arturo Muñoz Saravia, estudiante de doctorado en la Universidad de Gante, Bélgica, y coordinador de la Bolivian Amphibian Initiative.

En el caso de otras especies, una criatura inofensiva puede intentar de engañar a los depredadores para que crean que es peligrosa.

De cualquier manera, un medio para parecer más intimidante es exhibir grandes manchas que parezcan ojos. Esa es la táctica de la rana Physalaemus nattereri —originaria de Bolivia, Brasil, Argentina y Paraguay— y el coicoy, sapo arriero o sapito de cuatro ojos (Pleurodema thaul), de la misma familia, según explica Tonini.

Las manchas en forma de ojos distraen la atención de sus cabezas y, al inflar sus cuerpos, envían un mensaje a sus depredadores: "Soy más grande de lo que crees, ¡no me comas!", explica Muñoz Saravia.

Cuando está hinchada, la ranita podría parecer una serpiente de tamaño considerable a ojos de sus depredadores, entre ellos aves, serpiente, coatíes o murciélagos de labios con flecos.

Si el depredador decide atacar de todas formas, estas ranas tienen un plan B: veneno. Resulta que sus advertencias no son un farol.

"Bajo las manchas tienen macroglándulas tóxicas", explica Tonini. Estas dejarían reveladoras secreciones blancas como la leche sobre la piel negra justo bajo las manchas. Una sola rana cuenta con toxinas suficientes para matar a 150 ratones.

Estas ranas son letales para depredadores más pequeños, pero no para los humanos, aunque a nadie le gustaría el escozor si cogiera una y a continuación se llevara las manos a los ojos, según Muñoz Saravia. La ventaja real de la toxina es que permite a la rana huir con vida.

Muñoz Saravia explica que su sabor desagradable hace que el depredador deje en paz al anfibio, y si entra en contacto con la cantidad suficiente de toxina, sufrirá mareos y náuseas, lo que significa que la rana tendrá tiempo de sobra para escapar.

Un poquito de suerte

Según Muñoz Saravia, el tamaño diminuto de las ranas Physalaemus nattereritambién les ayuda en la huida y podría evitar que resulten heridas de otro modo.

En una época en la que muchas especies de ranas se encuentran en peligro, a la población de estos peculiares anfibios le va relativamente bien, pese a algunas disminuciones en su número de ejemplares, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

Las ranas Physalaemus nattereri se reproducen rápido y su pequeño tamaño hace que sean difíciles de encontrar. Saravia cree que también ayuda a que se mantenga la población, al ponerlas a salvo del comercio de mascotas.

"Son pequeñas y marrones", dice él, y por lo tanto no son tan interesantes para los dueños de mascotas como sus parientes, los dendrobátidos.

A veces vale la pena mantener tus talentos ocultos hasta que los necesitas. Si tener un trasero hinchable, venenoso y con manchas en forma de ojos no es un talento, ¿qué va a ser sino?

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