Animales

El perturbador secreto detrás del café más caro del mundo

El Kopi luwak está hecho de granos de café extraídos de las heces de la civeta. Miércoles, 20 Diciembre

Por Rachael Bale

Es el café más caro del mundo, y está hecho de heces. Es decir, está hecho con granos de café que la civeta, una criatura parecida al gato, digiere parcialmente y luego elimina. Una taza de "kopi luwak", como se lo conoce, puede costar hasta 80 dólares en los Estados Unidos.

La civeta, que vive en el Sudeste Asiático y en la África subsahariana, tiene una cola larga -como un mono-, marcas en la cara -como un mapache-, y rayas o puntos en el cuerpo. Juega un papel importante en la cadena alimenticia, ya que come insectos y pequeños reptiles, además de frutas como las bayas de café y mangos; y a la vez es una presa para los leopardos, las serpientes grandes y los cocodrilos.

Al principio, el negocio del café de civeta fue una buena noticia para estas criaturas. En Indonesia, la civeta de las palmeras, que ataca las granjas de frutas comerciales, es vista como una peste. Así que el crecimiento de la industria del "kopi luwak" alentó a la población local a proteger a la civeta por sus valiosas heces. Sus enzimas digestivas cambian la estructura de las proteínas del grano de café, le quita parte de la acidez, y el resultado es una taza de café más suave.

Pero a medida que el café de civeta ganó popularidad, y con el crecimiento de Indonesia como destino turístico -donde los visitantes quieren ver e interactuar con la naturaleza-, más y más civetas terminan encerradas en jaulas en las plantaciones de café. En parte, es por la producción de café, pero también es para hacer dinero con los turistas que quieren ver a las civetas.

Investigadores de la Wildlife Conservation Research Unit de Oxford University’s, junto con la  World Animal Protection -una organización sin fines de lucro con sede en Londres-, evaluaron las condiciones de vida de unas 50 civetas salvajes en cautiverio de 16 plantaciones de Bali. Los resultados, publicados  en abril de 2016 en la revista Animal Welfare, describen una imagen nefasta.

Desde el tamaño y la limpieza de las jaulas, hasta la habilidad de sus ocupantes de actuar como civetas normales, ninguna plantación que los investigadores visitaron cumplió con los requisitos básicos para el bienestar del animal. “Algunas de las jaulas son muy pequeñas, parecen conejeras. Están completamente cubiertas con orina y restos de heces por todos lados”, aseguró Neil D’Cruze, uno de los investigadores.

Algunas de las civetas estaban demasiado delgadas por recibir una alimentación restringida a bayas de café, la fruta que rodea el grano. Otras estaban obesas, por no poder moverse con libertad. Y varias de ellas estaban demasiado estimuladas por la cafeína, dijo D’Cruze.

Pero lo que le resultó más perturbador fue el piso de alambre en el que muchos de los animales debían pararse, sentarse e incluso dormir todo el tiempo. “Estar sobre ese tipo de malla de alambre todo el tiempo, puede provocar heridas y abrasiones. No tienen a dónde ir para alejarse de ese piso”, afirmó D’Cruze. “Es una fuente constante de dolor intenso e incomodidad".

Además, muchas de las civetas no tenían acceso a agua limpia ni la oportunidad de interactuar con otras de su especie. Y estaban expuestas al ruido del tráfico y los turistas, que es en especial perturbador para estos animales nocturnos.

¿Libres o enjauladas? 

Todo esto por un objeto de lujo (y además, uno de segunda mano). Parte de lo que hace tan especial al "kopi luwak", según los expertos, es que las civetas salvajes seleccionan las mejores bayas de café para comer. Tener a las civetas enjauladas y darles de comer cualquier baya hace que el producto sea de una calidad inferior.

Además, un experto en café citado en un artículo para la Specialty Coffee Association of America, una organización comercial para tostadores de café gourmet y baristas, asegura que el "kopi luwak" ni siquiera es un café tan bueno. Aunque el proceso digestivo de la civeta sí hace que el café sea más suave, también le quita los ácidos buenos y el sabor que caracteriza a una taza de café especial.

Ya no hay modo de saber si un saco de "kopi luwak" fue hecho con civetas libres o enjauladas. Una investigación encubierta de la cadena BBC reveló, en 2013, que el café hecho con civetas enjauladas en condiciones extremas termina siendo etiquetado como café de civetas salvajes en Europa.

Incluso Tony Wild, el comerciante de café que introdujo el "kopi luwak" a Occidente, advierte sobre esto en un artículo para The Guardian. 

No existe un esquema de certificación para asegurar que el café etiquetado como “salvaje” en verdad lo sea. Y las agencias certificadoras de café que trabajan para garantizar que los cultivos y la producción sean responsables con el medio ambiente se niegan a certificar cualquier tipo de "kopi luwak".

Los estándares de Sustainable Agriculture standards (SAN) -que la Rainforest Alliance basada en New York y otros reconocidos certificadores de café usan para emitir sus sellos de aprobación-, prohíben la caza y el cautiverio de animales salvajes en las granjas. La prohibición de tener civetas enjauladas está señalada específicamente en las pautas de la SAN para el café en Indonesia.

El UTZ, otro importante estándar de certificación de café sustentable, también prohíbe tener animales silvestres enjaulados en las granjas y no certifica ningún tipo de "kopi luwak".

Alex Morgan, de la Rainforest Alliance, que utiliza los estándares de la SAN, dice que es demasiado arriesgado certificar el "kopi luwak". Es muy difícil determinar si los granos provienen en un 100% de animales salvajes o no.

“Mi consejo personal es evitarlo por completo”, recomienda Morgan. “Es muy probable que se trate de una producción hecha con animales enjaulados”.

Esta historia fue producida por la Unidad de Investigaciones Especiales de National Geographic, que se centra en los delitos contra los animales y que existe gracias a subvenciones de la BAND Foundation y la Woodtiger Fund. Envíe consejos, comentarios e ideas de historias a ngwildlife@ngs.org.

Este artículo fue publicado el 29 de abril de 2016.

Rachael Bale informa sobre los delitos y la explotación de la vida silvestre para Wildlife Watch.

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