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Conoce el encanto de las 3.000 mezquitas de Estambul

La fe, el arte y la historia convergen en estos lugares de culto islámico. National Geographic propone un recorrido por Estambul para descubrir cómo las hazañas arquitectónicas y los detalles de diseño narran la historia de esta ciudad milenaria.

La mezquita de Ortaköy, oficialmente Büyük Mecidiye Camii, se completó en 1854 en el distrito de Beşiktaş, en el estrecho del Bósforo. La legendaria ciudad de Estambul está llena de mezquitas que cuentan historias que van desde los imperios romano, bizantino y otomano hasta la actualidad.

Fotografía de Alba Cambeiro
Por ALLIE YANG
Publicado 8 de abr. de 2022 07:32 GMT-3, Actualizado 8 de abr. de 2022 15:47 GMT-3

Historias de devoción, orgullo y arte cobran vida dentro de los muros de las mezquitas de Estambul. Hay más de 3.000 de estos lugares de culto en Turquía, que van desde grandes edificios en terrenos extensos hasta edificios de madera sin pretensiones y pegadas al tránsito urbano.

Algunas se construyeron originalmente como iglesias bizantinas, que datan del siglo IV d.C., pero se siguen erigiendo regularmente nuevas mezquitas. Ya sean contemporáneas o antiguas, las mezquitas de Estambul demuestran una gran variedad: algunas cuentan con cúpulas altísimas y están llenas de azulejos estampados y caligrafía, mientras que otras son elegantes, minimalistas y modernas.

Construida en el siglo VI d.C. por el emperador bizantino Justiniano I, Hagia Sophia (que significa Santa Sabiduría en griego) sirvió originalmente como la catedral cristiana ortodoxa de Estambul (conocida entonces como Constantinopla). Ubicada en el barrio de Sultanahmet, el icónico edificio ha servido también como iglesia católica, mezquita y museo en sus casi 1.485 años de vida.

Fotografía de Alba Cambeiro

Las mezquitas de la ciudad nutren a sus comunidades, exhiben arte y artesanía y muchas de ellas honran la larga tradición de dar la bienvenida a los forasteros para que sean testigos de las prácticas de los fieles del Islam. Este artículo se basa en una conversación con Ünver Rüstem, un historiador del arte y la arquitectura islámica que ha escrito mucho sobre las mezquitas de Estambul.

Mezquitas en la sede de los imperios

Las mezquitas pueden transportar a los viajeros a épocas pasadas y contarles historias del auge y la caída de los imperios romano, bizantino y otomano.

Antes de la electricidad, muchas mezquitas estaban iluminadas por lámparas bajas con llamas parpadeantes alimentadas por aceite que cubrían las habitaciones con una luz dorada. La espaciosa sala de oración se habría cubierto con alfombras tejidas a mano en una variedad de colores, principalmente rojo.

Independientemente del tamaño del espacio, los fieles rezaban hombro con hombro. Antes de la llegada de los desodorantes, el olor a incienso endulzaba el aire. A diferencia de algunas sectas cristianas, el incienso nunca fue un requisito para la liturgia.

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Hoy en día, las mezquitas se iluminan con bombillas eléctricas y, a menudo, cuentan con una alfombra celeste hecha a máquina. El incienso ya no se quema. Sin embargo, las oraciones de los devotos que llenan estos salones siguen rituales establecidos desde hace mucho tiempo.

Los almuecines (también llamados muecines o almuénados) cantores que realizan la tradición centenaria de llamar a los fieles a la oración, crean uno de los sonidos más ubicuos de la ciudad. Antes de cada una de las cinco oraciones diarias, se pueden escuchar las voces de los almuecines sobreponiéndose y entrelazándose entre sí.

Las formas modernas y circulares de la Mezquita Yeşilvadi representan el universo, el infinito y la unidad. Fue construida en 2004.

Fotografía de Alba Cambeiro
Izquierda: Arriba:

Completada en 1755, la Mezquita Nuruosmaniye está ubicada al este del Gran Bazar, en el barrio de Çemberlitaş. El complejo también contiene una madrasa (escuela), un imaret (comedor de beneficencia), una tumba, una biblioteca y un sebil (una fuente de agua).

Derecha: Abajo:

Cerca del Bazar de las Especias, en el distrito de Tahtakale, la Mezquita Rüstem Pasha fue diseñada por el famoso arquitecto otomano Mimar Sinan. La estructura se destaca entre las mezquitas de Sinan y otras en la ciudad debido a la extensa decoración con azulejos de İznik en su interior.

fotografas de Alba Cambeiro

Hoy en día, las llamadas a la oración (ezan en turco, adhan en árabe) se emiten a través de altavoces montados en los minaretes, torres que pueden alcanzar cientos de metros de altura. En el pasado, solo escuchabas lo que de la voz de un almuecín podía llevar en el viento. Los cantores subían a los balcones sobre los minaretes y amplificaban sus voces llevando las manos a la boca para transmitir mejor sus llamadas.

Famosamente asentada entre Europa y Asia, Estambul fue sede de diferentes culturas y religiones poderosas. El emperador romano Constantino fundó la ciudad en el año 330 d.C. sobre un asentamiento griego preexistente: Bizancio.

La ciudad fue bautizada como “Constantinopla” en honor al emperador y fue conocida como tal hasta 1930, cuando pasó a llamarse oficialmente Estambul, el histórico nombre turco de la ciudad.

Cuando el Imperio Romano se dividió administrativamente en dos, en el año 395, la ciudad se convirtió en la capital del Imperio Romano Oriental (al que los historiadores posteriores rebautizaron como Imperio Bizantino) y en un centro de la cristiandad, hasta que el sultán otomano Mehmed II la capturó en 1453.

Los turcos musulmanes del imperio otomano procedieron a convertir las iglesias en mezquitas y construir sus propios espacios de culto.

Las mezquitas a menudo recibían el nombre del patrón que las financiaba y la monumentalidad de las estructuras se convirtió en una expresión física del poder político o del estatus social del que apadrinaba su construcción.

Había reglas no escritas sobre cuán grandiosa podía ser una mezquita; por ejemplo, solo a los miembros de la familia real otomana se les permitía construir más de un minarete.

La Mezquita Eyüp Sultan es una de las mezquitas más sagradas e importantes de toda Turquía, ubicada fuera de las antiguas murallas de la ciudad, cerca del Cuerno de Oro. Se dice que Abu Ayyub al-Ansari, abanderado y amigo cercano del profeta Mahoma, fue enterrado allí.

Fotografía de Alba Cambeiro

A principios de la década de 1600, el sultán Ahmed I provocó un escándalo al infringir otra regla, según la cual solo los sultanes que tenían éxito en la guerra podían construir grandes mezquitas.

Propuso construir una nueva mezquita justo enfrente de la mezquita más famosa de la ciudad, la convertida basílica de Santa Sofía, sin una conquista que lo justificara.

Sus consejeros le recomendaron no hacerlo, pero la construyó de todos modos. Hoy en día, la Mezquita del Sultán Ahmed, o “Mezquita Azul”, es uno de los edificios más emblemáticos del mundo, con un asombroso total de seis minaretes. Cuatro siglos después, sigue siendo el legado más notable de Ahmed.

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Exhibiciones de arte y artesanía

Además de reunir a los fieles, las mezquitas de Estambul exhiben obras de gran belleza y hazañas de ingeniería que fascinan a personas de todo el mundo.

Las cúpulas de las mezquitas más grandiosas de Estambul podrían simbolizar los cielos y el reino de Dios, pero al igual que los minaretes, su tamaño también era una forma de afirmar el poder.

La cúpula principal de la Mezquita Süleymaniye, construida a mediados del siglo XVI por el Sultán Süleyman el Magnífico, tiene 26 metros de diámetro y alcanza una altura de 53 metros, 3,6 metros más alta que el Arco del Triunfo, en París.

El arquitecto detrás de la Mezquita Süleymaniye fue el renombrado Mimar Sinan, quien pasó a servir a otros dos sultanes después de Süleyman. Responsable de docenas de mezquitas y otros edificios de Estambul, Sinan es una de las figuras más notables en la historia arquitectónica de la ciudad.

Con reglas estrictas en el pasado sobre cómo un patrón o mecenas podía construir sus mezquitas, la azulejería se convirtió en una forma de eludir los códigos de decoro. Una mezquita pequeña y humilde que no pudiera usar enormes cúpulas y minaretes podría deslumbrar a los fieles con una artesanía intrincada.

Uno de esos edificios es la mezquita de finales del siglo XVI del fabricante de gorras Takkeci İbrahim Agha, cuya modesta estructura está llena de magníficos azulejos multicolores traídos de İznik.

El apodo “Mezquita Azul” atribuido a la Mezquita del Sultán Ahmed proviene del tono azul que desprenden los miles de azulejos de İznik que, con diseños geométricos y florales, decoran sus paredes. La estructura presenta cuatro medias cúpulas alrededor de una cúpula central, así como cientos de vitrales.

Fotografía de Alba Cambeiro
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La Mezquita Süleymaniye fue diseñada por Mimar Sinan en la década de 1550 para Solimán el Magnífico. Su ubicación en la colina Third ofrece una amplia vista de la ciudad alrededor del Cuerno de Oro. Durante 462 años, esta fue la mezquita más grande de la ciudad, hasta que fue superada por la mezquita Çamlıca en 2019.

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La Mezquita Nueva, en el extremo sur del puente de Gálata, tiene 350 años. Safiye Sultan, la esposa del Sultán Murad III, encargó el edificio a finales del siglo XVI. Sin embargo, el proyecto fue abandonado y no se completó hasta la década de 1660, cuando Hadice Turhan, la reina madre de Mehmed IV, se hizo cargo del sitio. El arquitecto original fue Davut Ağa, un aprendiz de Mimar Sinan.

fotografas de Alba Cambeiro

Ubicada a unos 137 kilómetros al sureste de Estambul, la ciudad de İznik se hizo famosa en la década de 1500 por su industria de azulejos. Las baldosas de cerámica vidriada que allí se fabricaban presentaban motivos botánicos, como tulipanes, claveles y enredaderas, algunos de los cuales estaban influenciados por la porcelana china atesorada a lo largo de la Ruta de la Seda.

Los pasajes del Corán adornan los edificios, tanto por dentro como por fuera, con escritura caligráfica pintada o tallada. Para los fieles, no era necesario saber leerlas para que fueran, de todos modos, significativas. Incluso aquellos devotos incapaces de descifrar el árabe habrían admirado estas inscripciones como hermosas representaciones de la palabra sagrada de Dios.

Comunidad acogedora

Las mezquitas buscaban impresionar a sus visitantes, dejándoles un recuerdo de la grandeza de cierto patrón o mecenas, de la magnificencia de la ciudad de Estambul y de la gloria del Islam.

Históricamente, los visitantes no musulmanes podían acceder a las principales mezquitas de la ciudad sin mucha dificultad; hoy, los turistas son bienvenidos libremente.

Las mezquitas solían ser el centro de complejos mayores, que contenían baños, escuelas, hospitales, bibliotecas y cocinas para alimentar a los pobres. Hoy en día, los baños y fuentes de agua potable en algunas mezquitas todavía funcionan. Otras estructuras se han convertido para las necesidades modernas, incluyendo cafés y oficinas.

La Mezquita de Mihrimah es un edificio del siglo XVI ubicado en el barrio de Edirnekapı, cerca del punto más alto de la ciudad. A diferencia de los vitrales de las iglesias cristianas que a menudo representan figuras e historias, los vitrales islámicos utilizan diseños botánicos y geométricos.

Fotografía de Alba Cambeiro

Las personas importantes que patrocinaban y financiaban estos complejos a veces eran enterradas en tumbas separadas dentro de las instalaciones. Los visitantes podían presentar sus respetos a estos mecenas, quienes por esto podrían obtener beneficios en el más allá.

Uno podría suponer que estas mezquitas serían tranquilas y reservadas, pero en realidad son espacios habitados, sus puertas rara vez se cierran. Es posible que un visitante se sorprenda al escuchar los chillidos de los niños y ver a las personas tomándose selfies, pero eso es exactamente lo que debe hacer una mezquita: unir a las personas en un hermoso espacio que honra a Dios.

Allie Yang es editora de viajes de National Geographic. Habló con Ünver Rüstem para conocer la historia de Estambul como capital imperial y centro del arte y la cultura del mundo islámico. Puedes encontrarla en Twitter.

Ünver Rüstem es profesor adjunto de arte y arquitectura islámicos de la Second Decade Society en la Universidad Johns Hopkins. Es el autor de “Ottoman Baroque: The Architectural Refashioning of Eighteenth-Century Istanbul” (Princeton University Press, 2019).

Alba Cambeiro es una fotoperiodista radicada en Estambul. Puedes encontrarla en Instagram

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