Cómo mitigar el riesgo de contraer COVID-19 si te vas de vacaciones

Desde pruebas de laboratorio hasta el cumplimiento de las cuarentenas; los expertos brindan algunas recomendaciones para viajar durante la época de la pandemia.

Publicado 19 de noviembre de 2020 12:17 GMT-2, Actualizado 30 de noviembre de 2020 11:46 GMT-2
Pasajeros con trajes protectores transportan su equipaje por el Aeropuerto Internacional Zaventem en Bruselas, Bélgica, el ...

Pasajeros con trajes protectores transportan su equipaje por el Aeropuerto Internacional Zaventem en Bruselas, Bélgica, el 29 de julio de 2020.

Fotografía de Francisco Seco, AP Photo

El deseo de pasar las fiestas en familia es muy fuerte, incluso en medio de esta pandemia viral que parece no tener fin. Si bien los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. (CDC) recomiendan a los estadounidenses quedarse en casa, mi esposa y yo, como tantos otros, necesitábamos visitar a mis suegros (mayores de 65 años). Pero queríamos viajar de la manera más segura posible: ¿Podrían las pruebas de COVID-19 u otras medidas darnos más seguridad?

Como editor de temas científicos de National Geographic, he trabajado cubriendo la pandemia desde enero: entrevisté a muchísimos científicos y escribí artículos sobre una cantidad enorme de temas, desde el inicio del brote en Wuhan, China, hasta noticias prometedoras (aunque no concluyentes) sobre las vacunas.

Una mascarilla colgando del espejo retrovisor de un automóvil en Santiago, Chile, en medio de la pandemia de coronavirus.

Fotografía de Martin Bernetti, AFP via Getty Images

Hay una realidad: no se puede eliminar el riesgo de contraer el coronavirus SARS-CoV-2 mientras viajas, pero sí minimizarse. Este lema —y algunos consejos de epidemiólogos y virólogos— me han ayudado a elaborar un plan menos arriesgado para viajar y pasar tiempo en espacios cerrados con parientes de grupos de riesgo. Estas son las preguntas clave que me he hecho.

Precauciones para viajar en pandemia

Cuando nos fuimos de nuestra casa en Washington, DC para volar a California a principios de este mes, me sentí bastante inquieto; pensaba en el número desorbitante de casos, las tasas de mortalidad, las recomendaciones de los CDC de no viajar en este momento y todas las estadísticas COVID-19 que he aprendido durante los últimos 10 meses.

Pero había planeado cada etapa del viaje como un científico, y considerado los riesgos que corría yo y toda otra persona con la que me encontrara en el camino. En principio, esto implicaba cumplir con las medidas básicas de protección (usar mascarillas, mantener el distanciamiento social y una correcta higiene, asistir solo a eventos sociales al aire libre).

"Nada de lo que estamos haciendo para tratar de limitar la propagación del virus es 100% efectivo, pero si cumplimos con todas las medidas a la vez, obtendremos un mayor grado de seguridad", explica Jennifer Nuzzo, epidemióloga que dirige la Iniciativa de testeos Testing Insights Initiative del Johns Hopkins Center for Health Security.

Todo es más complicado y riesgoso si planeas pasar la noche en la casa de amigos y familiares o disfrutar de un banquete con ellos. “Las reuniones familiares han sido uno de los eventos donde más cantidad de personas se infectaron a la vez”, cuenta Nuzzo. "Esto probablemente se debe a que las personas creen que el virus no está en la propia familia".

Por eso, para nuestro viaje, mi esposa y yo consideramos seguir varias medidas precautorias: pruebas, aislamiento y otras medidas adicionales. De hecho, es lo que ahora recomiendan los científicos si deseas viajar de manera más segura.

Cumplir con la cuarentena

La mejor manera de proteger tu salud y la de tus familiares es no interactuar con nadie que esté fuera de la burbuja familiar durante dos semanas previas al encuentro. Eso significa no ir al almacén y no sentarse en los cafés, ni siquiera al aire libre.

Si quieres comer pavo con tu abuela o sentarte frente al árbol de Navidad con tus padres de setenta y tantos, también deberás cumplir con un período de cuarentena. Sobre todo si alguno de los parientes con quien estarás durante un período prolongado posee un mayor riesgo de sufrir complicaciones graves por COVID-19.

Mi esposa y yo decidimos viajar a California dos semanas antes del Día de Acción de Gracias para poder hacer la cuarentena en un Airbnb antes de instalarnos en la casa de sus padres para pasar las vacaciones. Trabajamos desde el Airbnb, compramos víveres que nos dejaban en la acera, e hicimos caminatas solos. Para que la burbuja no se pinche, tus seres queridos deben tener este mismo comportamiento.

Si estás recorriendo una distancia muy larga y no puedes evitar por completo cruzarte con otras personas, porque, por ejemplo, viajas en una casa rodante, podrías hacer parte de la cuarentena en el camino.

Por qué son tan importantes las pruebas

“Hay algo que está muy claro: aunque tu prueba sea negativa no puedes afirmar que no has estado expuesto al virus”, explica Esther Babady, directora del Laboratorio de Microbiología Clínica del Memorial Sloan Kettering Cancer Center.

Travelers are tested for COVID-19 at the Minneapolis-St. Paul International Airport on November 12, 2020.

Fotografía de Elizabeth Flores, Star Tribune via AP Photo

Es posible tener un resultado negativo y aun así estar infectado con COVID-19 y contagiar a otras personas. Después de haber estado expuesto al virus, en general, una persona tarda unos cinco días en desarrollar niveles mensurables del virus, periodo que se conoce como “ventana de incubación”. Esta ventana no siempre coincide con los síntomas, que pueden tardar hasta 14 días en aparecer. Mientras tanto, la persona puede transmitir el virus si tiene contacto con otros. Alrededor del 50 por ciento de los contagios por COVID-19 provienen de personas asintomáticas.

Para protegerte y cuidar a tu familia y otras personas, lo más seguro es obtener tres resultados negativos durante un período de dos semanas. Así es como funciona:

Haz la prueba justo antes de partir. Si da positivo, vuelve a casa y aíslate durante al menos 10 días para evitar que el virus se propague. Si el resultado de la prueba es negativo, ponte en cuarentena y cumple con las precauciones básicas (mascarillas, distanciamiento social y lavado de manos) sabiendo que cada vez que interactúes con alguien podría implicar un nuevo riesgo.

Según Saskia Popescu, epidemióloga de la Universidad George Mason, una vez en cuarentena, es conveniente hacerte la prueba COVID-19 a los seis y 11 días posteriores. La primera prueba es para quedarte más tranquilo, porque sería después de esa ventana de incubación promedio.

Popescu considera una segunda prueba porque “los estudios han demostrado que en el 97 y el 98 por ciento de los casos, si da positivo, lo hace al día 11".

La opción más confiable es la prueba de PCR (reacción en cadena de la polimerasa), que tiene casi 100% de efectividad si se realiza luego de un tiempo considerable de haber estado expuesto al virus. Pero los resultados pueden demorar de varias horas a días. Las pruebas rápidas suelen estar listas en 15 minutos, pero pueden fallar hasta el 16 por ciento de los casos en relación con las pruebas de PCR. "Lo que ganamos en velocidad, lo perdemos en precisión", afirma Popescu. "No es un porcentaje muy alto, pero prefiero las PCR".

¿Es necesario hacerse más de una prueba?

Si no presentas síntomas y cumples con todas las medidas sanitarias, no es necesario que te hagas una prueba antes de partir. Ya sea que viajes en avión o por carretera, simplemente realiza la prueba el día 11 de las dos semanas de cuarentena, que solo falla en alrededor del tres por ciento de los casos.

Algunos lugares, como el estado de Nueva York, recomiendan que los viajeros cumplan con una cuarentena de tres días, se hagan la prueba, viajen y luego se hagan otra prueba a los cuatro días. Esto no es muy efectivo porque aproximadamente la mitad de todos los pacientes con COVID-19 dan positivo entre el quinto y el undécimo día después de haber estado expuesto al virus. “No puedes quedarte tranquilo con el resultado de esa prueba”, comenta Nuzzo.

Dónde hacerse la prueba

En términos estrictos, la cuarentena no comienza hasta que uno deja de estar en contacto cercano con otras personas, por eso en Los Ángeles, te hacen la prueba sin que tengas que salir del automóvil. Para encontrar en qué sitios puedes hacerte la prueba tanto en el camino de ida como de vuelta, consulta los departamentos de salud de la ciudad o del condado, que suelen ser más precisos que las fuentes estatales, especialmente en lo que se refiere a los costos. Si bien se supone que las pruebas COVID-19 en los Estados Unidos son gratuitas, hubo casos en que se cobraron precios exorbitantes. Lee siempre la letra chica.

Si no puedes realizar la prueba y ponerte en cuarentena antes de irte de vacaciones, reúnete al aire libre, mantén una distancia de 2 metros y usa mascarilla en todo momento. “Trata de que los demás sigan este ejemplo y procuren el mayor nivel de seguridad posible, teniendo en cuenta que ahora no es el momento ideal para viajar”, ​​agrega Nuzzo.

Cómo calcular el riesgo

“Piensa en la cantidad de personas con las que te cruzas en un viaje en comparación con las que te cruzas en el transcurso del día”, dice Nuzzo.

Hacer esta comparación te permite visualizar cuál podría ser tu grado de exposición durante un viaje, y saber si te conviene ir en auto (para minimizar el contacto con otros), en avión (donde se aglomera más cantidad de gente) o simplemente quedarte en casa.

Si temes contraer o propagar el virus, ten en cuenta solo dos cifras en lugar de prestar atención a cálculos sofisticados.

Los viajeros deben averiguar el número de casos virales tanto en el lugar donde viven como en el lugar de destino. Empieza averiguando el número de personas que contrajeron el virus recientemente en ambos lugares. "Eso te dirá qué probabilidad tienes de cruzarte con gente que puede estar infectada", explica Nuzzo.

Por ejemplo, al momento en que partimos de Washington, DC, se había registrado un leve brote con 13 casos cada 100.000 residentes durante la semana anterior, lo que significa que alrededor de 90 personas contraen el virus todos los días. Compara esa cifra con Milwaukee, donde diariamente se registran alrededor de 900 nuevos casos, es decir, una tasa de casos de 97 por cada 100.000 habitantes. Si vas a la ciudad de Wisconsin o regresas de esta, tus probabilidades de contraer o propagar el virus, claramente, son mayores.

Asimismo, debes considerar la tasa de positividad de las pruebas. Si está por encima del cinco por ciento en una ubicación determinada, es probable que los gobiernos y los hospitales estén destinando todos sus recursos a los pacientes más enfermos, lo que significa que se están pasando por alto los casos leves y los posibles contagios. Por otro lado, si la positividad de la prueba aumenta de forma drástica, podría indicar que el brote no está bajo control.

Viajes aéreos

Durante la pandemia, los viajes por carretera han aumentado de forma significativa, y viajar en auto, lógicamente, evita el contacto con otras personas que sí puede haber si viajas en avión. Pero nosotros optamos por tomar un avión, ya que un viaje por carretera nos hubiese llevado una semana, y, además, muchos expertos sostienen que los aviones son más seguros de lo que se cree.

Recuerda que el SARS-CoV-2 se propaga con mayor frecuencia cuando hay contacto estrecho entre las personas, pues aumenta el grado de exposición a las gotas respiratorias o partículas más pequeñas llamadas aerosoles que permanecen en el aire. Los sistemas de ventilación de los aviones filtran el 99 por ciento de esas partículas.

“Millones y millones de personas están tomando aviones, y muy pocas se han contraído el virus por viajar en avión”, sostiene Joe Allen, director del Programa de Edificios Saludables de la Escuela de Salud Pública TH Chan de Harvard.

Según Allen y otros expertos, durante los viajes aéreos, el mayor riesgo se corre en el aeropuerto. Las superficies como los escáneres de identificación o los contenedores en la línea de seguridad representan una amenaza mucho menor que los pasajeros potencialmente enfermos, pero el riesgo aumenta enseguida si muchas personas tocan las mismas superficies.

En las filas de check-in y embarque, la multitud de personas debe obligarte a practicar el distanciamiento social, usar tu mascarilla en todo momento y mantener una buena higiene (¡no olvides el desinfectante de manos!). Si tienes hambre y necesitas ingerir algún alimento, aléjate de las otras personas. “Sigo viendo viajeros que compran comida y se la llevan hasta la puerta de embarque. Y se sientan a comer allí sin mascarilla mucho más cerca de lo que estarían en el restaurante”, comenta Popescu, quien ha viajado en avión por trabajo ocho veces durante los últimos dos meses.

Durante el vuelo, mantén la ventilación superior. La ráfaga que entra no solo está filtrada, sino que también crea una capa protectora entre tú y los demás pasajeros. “Sirve para reducir el aire que corre entre las filas”, dice Allen. En cuanto a los alimentos y bebidas, puedes comer o tomar algo siempre y cuando no te quites la mascarilla por más de 15 minutos.

Antes de reservar tu vuelo, es conveniente que verifiques si la aerolínea mantiene la ventilación encendida cuando el avión está estacionado en la puerta, si los pasajeros abordan de atrás para adelante y si mantiene la capacidad del vuelo por debajo del 60 por ciento para garantizar el distanciamiento social. Si es así, podrás viajar con mayor garantía de seguridad.

“No es un lugar donde no se corren riesgos”, asegura Leonard Marcus, codirector de la Iniciativa de Salud Pública de Harvard. Pero, "mientras atravesamos la pandemia, hay maneras de reducir los riesgos de forma significativa".

Mascarillas y otras medidas

La fórmula de seguridad de cada persona depende, en última instancia, del grado de riesgo que estemos dispuestos a correr y del registro que tengamos del riesgo que corren los demás si contraen el virus.

Por ejemplo, en mi caso he estado usando una mascarilla de tela común para ir al supermercado o caminar por Washington, DC. Pero para viajes largos, opté por una mejor: la mascarilla KN95 china. Son similares a las mascarillas N95, que filtran el 95 por ciento de las partículas, que no se recomiendan para el público en general porque hay muy pocas disponibles para los trabajadores de la salud.

“La única diferencia entre una mascarilla KN95 y una N95 es la entidad de que certifica”, explica William Ristenpart, ingeniero químico de la Universidad de California en Davis, cuyo laboratorio estudia cómo se transmiten las enfermedades. Para no comprar imitaciones, revisé la lista de KN95 auténticas en los sitios web de los CDC y la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU.

Asegúrate de que tu mascarilla te quede bien. Eugenia Kelly, investigadora de la Universidad de Cambridge, trabajó en un estudio sobre la efectividad de las mascarillas que encontró que si queda mal ajustada la efectividad puede reducirse hasta en un 40 por ciento. Esto resultó muy común en el caso de las mascarillas KN95. “Casi la usaban colgando”, dice Kelly. Su equipo también investigó formas de evitar fugas, como colocar una mascarilla quirúrgica debajo de una tela ajustada o sellar los espacios con cinta y pantimedias.

¿Y cuáles son las buenas noticias? Por ahora mi plan de viaje viene funcionando muy bien. Las pruebas de mi esposa y las mías dieron negativo las dos veces, hemos respetado las medidas a raja tabla, y ahora ya estamos con mis suegros (quienes también tomaron precauciones). Sí, como en cualquier viaje en este momento, se pone en riesgo la salud. Es irracional. Es primitivo. Pero es la familia.

"Es muy difícil. Todos quieren ver a su familia, y todos estamos cansados ​​del encierro”, expresa Nuzzo de Johns Hopkins, quien también viajó recientemente para ver a sus suegros, y no tuvo problemas (primero, Nuzzo cumplió con la cuarentena de 14 días). "Lo importante es mitigar los riesgos tanto como sea posible".

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