Partes recicladas de cohetes representan un sustento tóxico en Rusia I
Publicado 6 ago 2018, 17:09 GMT-3

Un cohete en miniatura hace guardia cerca de la estación de ferrocarril de Plesetsk, un pueblo que está aproximadamente a 4 kilómetros del cosmódromo que lleva el mismo nombre.
Fotografía de Raffaele Petralla
Un cohete en miniatura hace guardia cerca de la estación de ferrocarril de Plesetsk, un pueblo que está aproximadamente a 4 kilómetros del cosmódromo que lleva el mismo nombre.
Fotografía de Raffaele Petralla

El residente local Pavel Popov extiende pieles de reno sobre un trineo que construyó con partes de cohetes rescatadas.
Fotografía de Raffaele Petralla
El residente local Pavel Popov extiende pieles de reno sobre un trineo que construyó con partes de cohetes rescatadas.
Fotografía de Raffaele Petralla

Si bien Rusia técnicamente prohíbe esta práctica, los habitantes rescatan componentes de oro como estos de los cohetes, los funden y los venden por peso en la ciudad de Arkhangelsk.
Fotografía de Raffaele Petralla
Si bien Rusia técnicamente prohíbe esta práctica, los habitantes rescatan componentes de oro como estos de los cohetes, los funden y los venden por peso en la ciudad de Arkhangelsk.
Fotografía de Raffaele Petralla

Dmitri y Misha, residentes del pueblo de Dolgoshchelye, miran al horizonte sobre el Río Kuloi, donde una vez vieron un cohete caer en la Tierra.
Fotografía de Raffaele Petralla
Dmitri y Misha, residentes del pueblo de Dolgoshchelye, miran al horizonte sobre el Río Kuloi, donde una vez vieron un cohete caer en la Tierra.
Fotografía de Raffaele Petralla

Pavel Popov muestra un componente de un cohete que contiene oro.
Fotografía de Raffaele Petralla
Pavel Popov muestra un componente de un cohete que contiene oro.
Fotografía de Raffaele Petralla

Un pescador en su bote rocketa toca tierra con su carga. Vive en un pueblo con solo cuatro habitantes, que se encuentra a diez horas en bote del pueblo de Bychye. Debe pasar tres días en el río para llegar a los pueblos más grandes, vender su pesca y regresar a casa.
Fotografía de Rafaelle Petralla
Un pescador en su bote rocketa toca tierra con su carga. Vive en un pueblo con solo cuatro habitantes, que se encuentra a diez horas en bote del pueblo de Bychye. Debe pasar tres días en el río para llegar a los pueblos más grandes, vender su pesca y regresar a casa.
Fotografía de Rafaelle Petralla