¿Cómo la gimnasia se convirtió en uno de los deportes olímpicos más populares?

Sus orígenes se remontan a la antigua Grecia, pero el auge de la gimnasia moderna fue forjado por el nacionalismo, desde las guerras napoleónicas hasta la era soviética.

Publicado 29 de jul. de 2021 13:43 GMT-3, Actualizado 29 de jul. de 2021 15:38 GMT-3
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La gimnasia ha sido un deporte olímpico primordial desde que comenzaron los juegos modernos. Los atletas compiten en salto, anillos y barras paralelas. En esta imagen, una gimnasta danesa realiza un salto perfecto desde un caballo con arcos durante los Juegos Olímpicos de Londres de 1908.

Fotografía de Topical Press Agency/Getty Images

Hombres desnudos que entrenan en las plazas al aire libre. Guardaespaldas estoicos en la ceremonia de asunción de Abraham Lincoln. Pequeños adolescentes que dibujan en el aire una vertiginosa secuencia de volteretas y saltos. Estas no son escenas aisladas, sino que forman parte de la historia de la gimnasia.

Con atletas como Simone Biles y Kohei Uchimura, la gimnasia se ha convertido en uno de los deportes más queridos de los Juegos Olímpicos. En sus orígenes, no había barras asimétricas o barra de equilibrio; sí se destacaban hazañas como escalar cuerdas y columpios. Pero a lo largo de su evolución desde la antigua tradición griega hasta el deporte olímpico moderno, la gimnasia siempre se ha asociado con ideas de orgullo e identidad nacionales.

Los atletas griegos antiguos normalmente practicaban sus habilidades de gimnasia desnudos. Estos primeros gimnastas estaban entrenando para ir a la guerra.

Fotografía de Cortesía de H.M. Herget, National Geographic Creative

El origen de la gimnasia

Tras la derrota de su país a manos de Napoleón, el ex soldado prusiano Friedrich Ludwig Jahn inventó una forma de gimnasia llamada Turnen buscando recobrar la fuerza de sus compatriotas.

Fotografía de Lithograph via Austrian National Library/Interfoto/Alamy

El deporte tiene sus orígenes en la Antigua Grecia, donde los jóvenes se sometían a un intenso entrenamiento físico y mental para la guerra. La palabra proviene de la palabra griega gymnos, o “desnudo”, lo cual tiene sentido, ya que los jóvenes hacían ejercicios, levantaban pesas y competían desnudos.

Para los griegos, el ejercicio y el aprendizaje iban de la mano. Según el historiador deportivo R. Scott Kretchmar, los gimnasios en los que se entrenaban los jóvenes griegos servían como “centros para la erudición y el descubrimiento”, centros comunitarios donde se educaba a los jóvenes en las artes físicas e intelectuales. De hecho, Aristóteles, filósofo griego del siglo IV a. C., escribió que debíamos ocuparnos primero de la educación del cuerpo antes de la educación de la mente.

Pero la gimnasia, tal como la conocemos hoy, tiene otro origen: el intelectualismo e intenso debate de la Europa de los siglos XVIII y XIX. En ese contexto, como en la Antigua Grecia, la aptitud física se consideraba una parte integral de la ciudadanía y el patriotismo. Y las asociaciones de gimnasia populares de la época combinaban los tres elementos.

El ex soldado prusiano Friedrich Ludwig Jahn, quien más tarde sería conocido como el "padre de la gimnasia", promovía las nociones de orgullo nacional y educación propios de la era de la Ilustración. Después de que Prusia fuera invadida por Francia, Jahn sintió la derrota de los alemanes como una humillación nacional, y para elevar los espíritus de sus compatriotas, se dedicó a trabajar en la aptitud física. Jahn creó un sistema de gimnasia llamado Turnen e inventó nuevos equipos para sus alumnos, entre estos, las barras paralelas y altas, la barra de equilibrio y el caballo.  

Jahn inventó ejercicios duraderos, como el salto de caballo y la barra de equilibrio, que sus seguidores realizaban en los festivales de Turner en todo el país. En la foto, mujeres de la Hannoversche Musterturnschule en Hannover realizando una presentación en dicho festival, Colonia, 1928.

Fotografía de Robert Sennecke, Berliner Illustrirte Zeitung via Getty Images

El nacionalismo impulsó el auge de la gimnasia

A principios del siglo XIX, los seguidores de Jahn, conocidos como Turners, impulsaron movimientos similares a la gimnasia moderna en ciudades de toda Alemania. Se animaban a las barras de equilibrio y caballos con arcos, subían escaleras, se colgaban de anillos y practicaban salto en largo y otras actividades que se sumaban a espectaculares exhibiciones de calistenia.

En los encuentros Turner, se intercambiaban ideas, se llevaban a cabo competencias gimnásticas y se discutía sobre política. Y con los años, los alemanes fueron llevando sus ideas sobre filosofía, educación y fitness a los Estados Unidos, donde sus clubes de gimnasia se convirtieron en centros comunitarios fundamentales.

Los Turner también se convirtieron en una fuerza política estadounidense. Muchos habían abandonado su país de origen porque se oponían a las monarquías de Alemania y deseaban vivir en libertad. Como resultado, algunos Turner se convirtieron en firmes abolicionistas y partidarios de Abraham Lincoln. De hecho, en su primera asunción, el presidente fue resguardado por dos grupos de Turners, y los Turner incluso formaron sus propios regimientos en el Ejército de la Unión.

Mientras tanto, a mediados del siglo XIX, surgió en Praga otra secta europea que veneraba la aptitud física. Al igual que los Turner, el movimiento Sokol estaba formado por nacionalistas que pensaban que la calistenia coordinada podría unir al pueblo checo. Los Sokols se convirtieron en la organización más popular en Checoslovaquia, con ejercicios que incluían barras paralelas y horizontales y rutinas de piso.

La gimnasia en los Juegos Olímpicos

La rumana Nadia Comăneci se convirtió en la primera gimnasta en recibir un 10 perfecto durante los Juegos Olímpicos de 1976. En la foto, se ve a la atleta de 14 años saltando con un pie en el aire a una gran altura durante su rutina de piso ese año.

Fotografía de Bettmann/Getty Images

Gracias a la visibilidad impulsada por los Turner y los Sokol, la gimnasia ganó una gran popularidad. En 1881, el interés internacional en el deporte creció al punto de formar la Federación Internacional de Gimnasia.

Durante los primeros Juegos Olímpicos modernos en 1896, la gimnasia ocupó un lugar destacado en la lista de actividades obligatorias del fundador Pierre de Coubertin. Setenta y un competidores masculinos participaron en ocho eventos de gimnasia, entre estos, la escalada con cuerda. Como quizá esperaban todos, Alemania se llevó la mayor cantidad de medallas, cinco oros, tres platas y dos bronces. Grecia le siguió con seis medallas, y el tercer lugar fue para Suiza, que se llevó tres.

En los años posteriores, la gimnasia se transformó en un deporte definido con puntajes y eventos estandarizados. Se dividió en dos tipos: gimnasia artística, donde entraban el salto, las barras asimétricas, la barra de equilibrio, el caballo con arcos, los anillos inmóviles, las barras paralelas, barras horizontales y piso; y gimnasia rítmica, que implica elementos como aros, pelotas y cintas. En 1928, las mujeres compitieron en gimnasia olímpica por primera vez.

Simone Biles, de los Estados Unidos, es la gimnasta más condecorada de la historia. Sus impresionantes hazañas inspiran asombro y orgullo nacional, como su actuación durante los Juegos Olímpicos de Verano de 2016 en Río de Janeiro, donde ganó cuatro medallas de oro y una de bronce.

Fotografía de Elsa, Getty Images

Rivalidades de la Guerra Fría

Sin embargo, a mediados del siglo XX, la gimnasia olímpica estaba en declive y las autoridades sugirieron reducir el número de competencias e incluso recortar la competencia por equipos. En el férvido desarrollo de la Guerra Fría, la URSS vio una oportunidad en un deporte que aparentemente no estaba explotado. Como no había competidores occidentales fuertes, los soviéticos creyeron que podían dominar y comenzaron a invertir en gimnasia.

Cuando el público internacional se dio cuenta de que un grupo de superestrellas había estado entrenando duro detrás del Telón de Acero, comenzaron a prestar atención a atletas como Nadia Comăneci, una rumana que deslumbró al mundo al obtener el primer 10 perfecto otorgado a una gimnasta en 1976. En su apogeo, el Bloque del Este ganó el 99 por ciento de todas las medallas olímpicas de gimnasia en gimnasia artística femenina, lo que desencadenó una nueva ola de competencia nacionalista, que sumaba países occidentales interesados en invertir en este deporte.

Los Juegos Olímpicos fueron un escenario para las rivalidades de la Guerra Fría en más de un sentido. En 1980, Estados Unidos y otras 65 naciones boicotearon los Juegos Olímpicos de Verano para protestar contra la invasión de Afganistán por parte de la URSS. La Unión Soviética tomó represalias con su propio boicot en 1984, lo que le dio a Estados Unidos una oportunidad para sus equipos olímpicos de gimnasia. Ese año, EE. UU. obtuvo su primera medalla de oro olímpica para su equipo de gimnasia masculino, la primera medalla de oro completa para Mary Lou Retton y varios otros oros de gimnasia. 

Desde entonces, Estados Unidos y las antiguas naciones soviéticas han perpetuado su rivalidad. Rusia lidera el ranking de gimnasia de todos los tiempos con 182 medallas hasta la fecha; Estados Unidos sigue con 114.

Escándalos

La gimnasia siempre fomentó la unidad nacional y celebró un ideal de cuerpo físico. Pero eso ha tenido un costo terrible para los atletas. La disciplina por la que se elogia el deporte involucra métodos de entrenamiento abusivos, y el deporte ha sido criticado por favorecer a participantes extremadamente jóvenes.

Luego están los escándalos. Durante mucho tiempo, se han oído rumores de que el estado de la Unión Soviética avalaba el dopaje, y Rusia, y los atletas rusos tienen actualmente prohibido usar el nombre, la bandera o el himno de su país en todos los deportes olímpicos hasta 2022 debido a casos documentados de incumplimiento de la normativa antidopaje.  

En 2016, Larry Nassar, el médico del equipo de USA Gymnastics, el organismo rector de las gimnastas estadounidenses, fue acusado de abuso sexual infantil. Durante los meses que siguieron, se desató un escándalo que expuso el detrás de escena de la gimnasia, describiendo una cultura de abuso y subyugación verbal, emocional, física y sexual. Más de 150 gimnastas dieron su testimonio en la audiencia de sentencia de Nassar, y este fue condenado a 60 años en una prisión federal en 2017.

Legado

La gimnasia ya no ampara un movimiento político más amplio de nacionalismo y unidad social. Pero su popularidad y su papel en el orgullo nacional sigue vigente. En definitiva, ese es el objetivo de los Juegos Olímpicos, dice en Política Exterior David Clay Large, investigador principal del Centro de Estudios Europeos de la Universidad de California en Berkeley.

“Estas celebraciones que supuestamente aspiran a unir al mundo a través del deporte tienen éxito porque caen precisamente en el elemento que quieren trascender: el primordial instinto humano de tribalismo”, escribe. "Las animosidades ideológicas de la era de la Guerra Fría pueden haber disminuido, pero el nacionalismo, claramente, no lo ha hecho".

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