Encuentran indicios de una misteriosa religión en el lago Titicaca

Según los investigadores, los objetos de oro, piedras semipreciosas y evidencias de sacrificios con animales hallados apuntan a un sistema de creencias que ayudó a organizar el antiguo estado de Tiwanaku.Wednesday, April 3

Por Erin Blakemore
Los arqueólogos excavan objetos rituales en el lago Titicaca.

Hace unos 1.200 años, un arrecife en el medio del lago Titicaca,lo que hoy es Bolivia, se convirtió en el depósito de las posesiones más valiosas de un pueblo. En el año 2013, los arqueólogos submarinos desenterraron una reluciente caja con esos objetos. Seis años después, los investigadores creen que ahora saben lo que representan los objetos, evidencia de una religión que ayudó al estado de Tiwanaku a convertirse en una fuerza dominante en la región.

Los resultados de la excavación se revelaron en un artículo publicado hoy en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences. Objetos de oro, adornos de metal, piedras semipreciosas y quemadores de incienso recuperados en el lugar sugieren que el arrecife, ubicado cerca de la Isla del Sol, hogar de múltiples sitios sagrados de Tiwanaku, se usó como un sitio ritual para el estado antiguo.

Las ofrendas rituales incluyen oro, piedras semipreciosas y quemadores de incienso adornados con plumas.

Los antropólogos aún están juntando detalles de la religión que ayudó a hacer que el estado de Tiwanaku, que existía entre el 500 d.C. y el 1.000 d.C. y que se extendió a Chile y a Perú en su apogeo, fuera tan poderoso. La gente de Tiwanaku no dejó importantes huellas de poder militar y se cree que el estado ha tenido influencia de la religión y del comercio. Y aunque los arqueólogos han descubierto muchas evidencias arqueológicas de las creencias religiosas de Tiwanaku, todavía están reconstituyendo los significados de la religión y cómo pudo haber contribuido a la expansión del estado.

Los objetos encontrados en el sitio, conocido como el arrecife Khoa, incluyen dos medallones de oro que representan la deidad con cara de rayo de Tiwanaku y placas metálicas que retratan a un mítico híbrido puma-llama. Los buzos también recuperaron los restos de animales reales, incluidos los huesos de al menos tres llamas jóvenes sacrificadas.

Otro hallazgo sorprendente estuvo conformado por cinco artículos hechos con conchas Spondylus y una concha completa. Los moluscos eran importantes para las primeras culturas andinas, pero son nativos del Océano Pacífico, no del Lago Titicaca. El hecho de que las conchas estuvieran a más de 1931 kilómetros de su hábitat más cercano indica no sólo las relaciones comerciales de la gente de Tiwanaku sino también el gran valor de las conchas.

"Encontrar tantos Spondylus fue realmente extraordinario", dice José M. Capriles, antropólogo y profesor asistente de antropología en la Universidad de Penn State y uno de los autores del artículo.

¿Por qué los adoradores de Tiwanaku dejaron objetos tan valiosos en el alto lago de los Andes? Capriles ve los sacrificios como evidencia de una tradición religiosa en proceso que ayudó al estado de Tiwanaku a crecer y a florecer. Al usar materiales valiosos y deseables en los ritos, los adoradores de Tiwanaku demostraron su compromiso con sus nuevas tradiciones religiosas, costumbres que son “enormes en términos de construir sociedades”, dice Capriles. "Estas deidades que las personas están creando se están convirtiendo en instituciones que gobiernan el comportamiento".

Una concha Spondylus, en el centro, era un objeto precioso en el estado de Tiwanaku y un ejemplo de las valiosas ofrendas que quedaron en el lago.

Esa nueva religión sentó las bases de las normas morales y de comportamiento. "Si te portas bien, eres inmortal", dice Capriles. "Pero si eres malo, serás castigado por la deidad del superior". También significaba que las personas podían moverse de un lugar a otro, con la certeza de que sus creencias compartidas evitarían que se las percibiera como personas ajenas. Esto, postula el equipo, ayudó a expandir el estado de Tiwanaku.

En su apogeo, la sociedad había reunido una significativa influencia política, poder económico y prestigio cultural. Pero después de su colapso alrededor del año 1.000 d.C., fue eclipsado por las culturas que vinieron después. "El Tiwanaku es el mayor imperio nativo americano del que muchos estadounidenses nunca han oído hablar", dice Paul Goldstein, un arqueólogo del Departamento de Antropología de la Universidad de California en San Diego que también está afiliado al Scripps  Center de Arqueología Marina. (Goldstein no participó en la investigación). "Cada vez que encontramos algo que refleja la complejidad de la sociedad, se suma a nuestro conocimiento más profundo los orígenes de las sociedades complejas de todo el mundo", agrega.

El estado de Tiwanaku puede sentirse muy lejos, pero para Capriles, sus artefactos ayudan a que su gente cobre vida. "Fueron agradecidos, hicieron ofrendas", dice. "Eran personas como tú y yo", concluye.

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