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Página del fotógrafo
Jaime Rojo
Mariposas monarca en el Santuario El Rosario, México. El efecto mariposa se concibió como un concepto meteorológico, pero el marco puede ayudar a los científicos a modelar los resultados climáticos futuros.
Una mariposa monarca (Dannaux plexippus) bate sus alas en el Santuario Piedra Herrada, México. ¿Podría esto desencadenar una cadena de acontecimientos que provocara un tornado en Texas?
Los turistas del Santuario de El Rosario, en México, recorren el parque por un sendero designado. Además de recoger la basura y los residuos, viajar dentro de los límites de los visitantes garantiza que no se dejarán rastros nocivos.
Las mariposas fluyen entre los árboles de El Rosario, un santuario de la Reserva de la Biosfera de la Mariposa Monarca en Michoacán (México).
Cuando están infectadas, las orugas monarca se alimentan de algodoncillo que ataca la Ophryocystis elektroscirrha, una enfermedad potencialmente letal para ellas y que puede causarles deformidades en sus alas. Son una de las muchas especies que se medican más allá del orden de los primates.
La aparición de un mayor número de mariposas y abejas indica que ha llegado la primavera, ya que estos insectos son los campeones de la polinización en la naturaleza. En la foto, mariposas monarca alimentándose de flores nativas en el Parque Estatal Zapalinamé Saltillo, Coahuila, México.
Las monarcas poseen un gen especial para una musculatura muy eficiente, lo que les da una ventaja para sus vuelos de larga distancia a través del continente.
La mayoría de las monarcas viven sólo un mes, pero la quinta generación vive hasta ocho meses, el tiempo necesario para volar desde Canadá a Estados Unidos y hasta el centro de México.
Las monarcas sobrevuelan la reserva de la biosfera de Michoacán (México). La especie es especialmente vulnerable a los pesticidas y a la pérdida de plantas autóctonas debido a la agricultura.
Los vibrantes colores de un ala de monarca indican a los depredadores que el insecto es tóxico para comer.