Espacio

La NASA se prepara para “tocar el Sol”

La sonda solar Parker se aventurará hacia donde ninguna nave espacial ha llegado antes e intentará resolver los grandes misterios sobre nuestra estrella más cercana.Tuesday, August 14, 2018

Por Nadia Drake
Un dibujo ilustrativo muestra la sonda solar Parker de la NASA acercándose al Sol.

Durante casi mil mil millones de años, el Sol ha estado listo para aparecer en un primer plano, y finalmente la NASA está en camino a acercarse y acariciar el rostro de nuestra estrella local.

Luego de algunas demoras, la sonda solar Parker despegó a las 3:31 a. m., hora del este, el 12 de agosto, a bordo de un cohete Delta IV de United Launch Alliance o ULA hacia la órbita solar. La sonda está equipada con cuatro conjuntos de instrumentos y se alimenta, por supuesto, de energía solar, y absorberá la energía de la estrella que estudiará durante el transcurso de su viaje de siete años.

¿Cuál será su misión? Resolver algunos de los misterios más antiguos sobre el Sol, al acercarse como nunca antes.

“El Sol está... en constante cambio, en constante movimiento, atraviesa períodos de una increíble violencia”, comenta Alex Young del Goddard Space Flight Center (Centro de Vuelo Espacial Goddard) de la National Aeronautics and Space Administration (Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio) o NASA. “Es una estrella increíblemente dinámica”.

Nace una estrella

El Sol ha impulsado la vida en la Tierra durante miles de millones de años, y a lo largo de la historia de la humanidad, ha sido la base de teologías y ha generado mitos. Es ineludible, su presencia es innegable, excepto en contados entornos terrenales.

Sin embargo, todavía no comprendemos realmente cómo funciona el Sol.

Durante más de un siglo, los astrónomos han estudiado la estrella más cercana de todas. La han observado desde todas las longitudes de onda del espectro electromagnético, mediante el uso de telescopios desde la tierra y el espacio especialmente diseñados para soportar el resplandor ardiente de su abrasadora superficie. No obstante, independientemente del gran esfuerzo de los científicos, no han podido descifrar su código.

Tal vez eso se deba a que, hasta ahora, ningún telescopio se ha aventurado lo suficientemente cerca para poder estudiar la estrella en el centro de todo.

“En realidad, debemos adentrarnos en esta zona de acción donde se encuentran todos los misterios”, comenta la científica del proyecto Nicola Fox del Johns Hopkins Applied Physics Laboratory (Laboratorio de Física Aplicada Johns Hopkins).

El Imperio del Sol

La sonda recibió el nombre del astrofísico de 91 años Eugene Parker, que fue el primero en identificar la corriente supersónica de partículas denominada viento solar, y sus objetivos científicos tienen, a grandes rasgos, tres enfoques.

Luego de ser despedido por el Sol, el viento solar se extiende hacia el borde del sistema solar y adquiere aceleración desde una brisa relativamente débil cuando está cerca de la estrella hasta una irrupción de energía y materia más rápida que el sonido que navega por el espacio a millones de kilómetros por hora.

Entre las preguntas candentes, la misión apunta a responder qué provoca la aceleración del viento solar y por qué es tan rápido; un fenómeno que revelará el funcionamiento interno de la estrella misma y hasta podría ayudar con los experimentos de fusión nuclear en la Tierra.

La nave espacial también estudiará las tormentas que a veces se producen en la superficie del Sol y lanzan grandes masas amorfas de material hacia el espacio que se denominan eyecciones de masa coronal. Si estas nubes cargadas chocan contra la Tierra, pueden producir hermosas auroras, pero también son peligrosas para los astronautas y podrían desestabilizar los sistemas de comunicación y las redes eléctricas.

“Tenemos tecnología, tenemos a personas en el espacio, y tenemos que comprender y caracterizar este lugar por el que viajamos”, comenta Young.

La resolución de estos misterios implicará que la sonda realice múltiples viajes por la corona solar, la porción de su atmósfera superior cuya temperatura es de millones de grados Celsius. Esto plantea otro enigma solar: los científicos no saben por qué la corona tiene una temperatura tan increíblemente elevada, mientras que la superficie del Sol es, en comparación, fresca, con alrededor de 5500 grados centígrados.

“¿Por qué la corona es 300 veces más calurosa que la superficie solar?”, pregunta Fox. Esa es otra de las preguntas que la misión espera responder.

El ocaso de una vida

Adentrarse en ese reino sofocante no es una hazaña simple, y con el tiempo, la sonda solar Parker alcanzará una velocidad que ninguna otra nave espacial ha alcanzado. Para cuando alcance su último circuito solar dentro de siete años, la nave espacial volará sobre la superficie del Sol a casi 700 mil kilómetros por hora, tan rápido que llegaría a Los Ángeles desde San Francisco en menos de tres segundos.

Su viaje hacia el corazón del sistema solar comenzará con un paso por Venus en octubre, lo que ayudará a dirigir la órbita de la sonda hacia el Sol. Y luego, “pasaremos por Venus otras seis veces durante nuestra misión de siete años, lo que nos permitirá acercarnos cada vez más al Sol hasta nuestro mayor punto de acercamiento, cuando estaremos a poco más de 6 millones de kilómetros sobre la superficie del Sol”, explica Fox.

Si piensa que es un lugar horrible donde pasar el tiempo, está en lo correcto. La nave espacial cuenta con un escudo especial contra el calor de casi 12 centímetros de espesor que protegerá los cuatro conjuntos de instrumentos a bordo del intenso calor del Sol. Fabricado con fibra de carbono, el escudo tiene un diseño similar a un sándwich que incorpora gomaespuma, malla y placas de material.

“La mayoría de los instrumentos se encuentran en el cuerpo principal de la nave espacial y están bien cubiertos por la sombra que proporciona el escudo contra el calor”, comenta Fox.

Sin embargo, algunos de ellos sobresaldrán por detrás del escudo de 72 kilogramos para recopilar datos cruciales sobre los campos magnéticos, la radiación, las partículas y la energía.

Si todo sale bien, la misión durará al menos siete años. Cuando sea momento de despedir a la sonda solar Parker, los directores de la misión dejarán que la nave espacial navegue hacia el olvido.

Cuando se nos acabe el combustible”, explica Fox, “la nave espacial comenzará a rotar, y en ese momento, las partes del cuerpo que no fueron diseñadas para estar en contacto con todo el entorno solar se derretirán”. Y a medida que la nave espacial se haga cada vez más pequeña, con el tiempo, sus partes y fragmentos se fusionarán con el Sol.

Nota del editor: Esta historia se actualizó para incluir detalles del lanzamiento.