“Flurona”: Qué es lo que se sabe sobre las coinfecciones de COVID-19 y gripe

Un nuevo estudio muestra que los casos de pacientes que se infectaron con este coronavirus y gripe a la vez siguen siendo extremadamente raros y ocurren principalmente en pacientes relativamente jóvenes y sanos.

Publicado 14 de feb. de 2022 17:03 GMT-3
Dos personas, con y sin máscaras, se paran cerca de un cartel que ofrece vacunas gratuitas ...

Dos personas, con y sin máscaras, se paran cerca de un cartel que ofrece vacunas gratuitas contra la influenza y la COVID-19.

Fotografía de Alexi Rosenfeld, Getty Images

Desde el comienzo de la pandemia de COVID-19, a los expertos en salud pública les ha preocupado la posibilidad de que las personas se infecten con el virus de la gripe y el SARS-CoV-2 al mismo tiempo, una enfermedad a veces llamada flurona (una fusión de la palabra que denomina la gripe en inglés, flu, y coronavirus).

Ahora, un estudio sobre pacientes hospitalizados, ofrece algunos de los datos más completos sobre la frecuencia de los casos de flurona, y sobre quiénes parecen ser los más afectados.

Flurona: con qué frecuencia se presentan casos de Covid-19 y gripe

El estudio, que aún no ha sido revisado por pares, muestra que los casos de flurona han ocurrido durante la pandemia pero, hasta el momento, son relativamente raros. De los más de 170.000 casos registrados de COVID-19 y observados en los datos hospitalarios de la Clínica Mayo (Estados Unidos), solo 73 estaban coinfectados con gripe.

Los estados de Alabama y Georgia tuvieron el porcentaje más alto de pacientes hospitalizados con COVID-19 e influenza: 0,8 por ciento y 0,7 por ciento, respectivamente. Estos pacientes de flurona eran todos relativamente jóvenes y sus enfermedades eran generalmente leves.

Sin embargo, el estudio revela que las hospitalizaciones por coinfecciones fueron más altas en enero de 2022 comparado con todos los meses anteriores de la pandemia, un aumento impulsado, en parte, por ómicron, una variante altamente transmisible.

COVID-19: la variante ómicron y el aumento de casos de gripe

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (Centers for Disease Control and Prevention, CDC por sus siglas en inglés), además del incremento de esta la variante ómicrón, la gripe ha enfermado a un mayor número de personas este año, en los Estados Unidos, en relación a la última temporada de la misma. Esto, probablemente, se debe a que la variante dominante de la influenza que está circulando, la H3N2, ha evolucionado en varias mutaciones, creando una discrepancia con la vacuna contra la gripe de este año que parece ser menos protectora.

“La ola de casos de ómicron coincidió con una temporada muy activa de gripe H3N2. Esto ha (...) creado un escenario en el que, hoy, hay significativamente más casos de flurona que nunca antes en la pandemia de COVID-19”, explica el coautor del estudio Venky Soundararajan, cofundador y director científico de la firma de datos biomédicos nference, con sede en Cambridge, Massachusetts.

No obstante, los expertos destacan que es poco probable que la flurona provoque intercambios genéticos entre los virus y cause formas híbridas más graves de la gripe o de la COVID-19. "Si bien es posible, en teoría, que ocurran dichos intercambios de genes, las posibilidades de que ocurran son muy, muy bajas y casi con toda seguridad, darían como resultado un virus no viable", señala Stephen Goldstein, virólogo evolutivo del Instituto Eccles de Investigación Genética Humana en la Universidad de Utah.

El coautor del estudio, Andrew Badley, médico y científico de enfermedades infecciosas de la Clínica Mayo (Minnesota), agrega que "el mensaje principal de nuestro estudio es que las coinfecciones ocurren y, por lo tanto, tenemos que tomarnos ese concepto seriamente".

Una coinfección se produce cuando un paciente contrae múltiples patógenos, ya sean del mismo tipo, como dos o más virus, o de clases diferentes, como un virus y una bacteria u hongo. Esto ocurre en muchas enfermedades; las estimaciones sugieren que el 43 por ciento de los pacientes hospitalizados con síntomas similares a los de la gripe están, en realidad, infectados por múltiples virus. Durante la ola de la variante delta en la India, muchos pacientes con COVID-19 también se infectaron con mucor u hongo negro.

Con el conocimiento de que un paciente puede contraer múltiples patógenos, los científicos de China investigaron, por primera vez, si la coinfección por gripe y SARS-CoV-2 podría ocurrir en enero de 2020, pero no encontraron ningún caso en un estudio de 99 pacientes con COVID-19. Sin embargo, un mes después descubrieron que, aproximadamente, uno de cada nueve pacientes en un solo hospital en el epicentro del brote de COVID-19 en Wuhan, China, había contraído ambas enfermedades.

Mientras tanto, en EE.UU, un estudio realizado entre el 1 de marzo y el 4 de abril de 2020, en la ciudad de Nueva York, mostró que sólo un paciente entre 1996 personas hospitalizadas con COVID-19 estaba coinfectado con influenza. El 2 por ciento estaba coinfectado con otros virus respiratorios.

La razón de estas tasas de coinfección inicialmente bajas puede haber sido una temporada de gripe inusualmente leve en 2020. Los CDC estimaron que, en EE. UU., se produjeron más de 35 millones de casos de influenza y 380.000 hospitalizaciones en la temporada de influenza 2019-2020. Por el contrario, sólo se informaron 1675 casos confirmados de influenza entre el 28 de septiembre de 2020 y el 22 de mayo de 2021, con una tasa de hospitalización de menos de uno por cada 100.000 habitantes.

Gripe: por qué disminuyeron los casos durante la pandemia de COVID-19 en Estados Unidos

No está claro por qué los casos de gripe disminuyeron tan abruptamente, pero posiblemente se debe, en parte, a las medidas preventivas tomadas para la COVID-19, como el distanciamiento social, los confinamientos, la higiene de manos y el uso de máscaras. Además, EE.UU.,alcanzó un número récord de dosis de vacunas contra la gripe (193,8 millones) entregadas durante dicha temporada.

Según el Sistema de vigilancia FluSurv-NET de los CDC, la temporada de gripe en ese país, es peor este año. A esto, se le suma la asombrosa ola de casos de COVID-19 debido a la variante ómicron, que ha aumentado las probabilidades de contraer ambos virus simultáneamente. La ventaja es que los casos de flurona han sido menos graves, lo que puede deberse al hecho de que la mayoría parece estar ocurriendo en personas de 14 a 41 años que, generalmente, son menos propensas a desarrollar cuadros  complicados de la enfermedad.

Entonces, ¿por qué las poblaciones más jóvenes padecerían de flurona con más frecuencia? “Probablemente, la adherencia al distanciamiento social y al enmascaramiento sea menor en esa población”, describe Badley. “Es probable, aunque no lo hemos evaluado, que la tasa de vacunación tanto para la COVID-19 como para la influenza sea más baja en la población más joven”, conjetura el especialista.

Aún así, otros estudios también muestran que la coinfección no ha empeorado significativamente la gravedad de la enfermedad.

¿La coinfección aumenta el riesgo de nuevos virus híbridos?

En cuanto a las preocupaciones sobre la flurona que causa la aparición de virus híbridos, los expertos afirman que no hay evidencia de que el SARS-CoV-2 y los virus de la gripe intercambien genes mientras alguien está coinfectado.

“En mi opinión (es) imposible”, sostiene Susan Weiss, viróloga de la Universidad de Pensilvania, quien ha estudiado los coronavirus durante más de cuatro décadas.

Dos cepas diferentes de virus de la influenza pueden intercambiar fácilmente segmentos de genes entre sí durante las coinfecciones, pero no hay ejemplos de coinfecciones entre el virus de la influenza y un coronavirus que conduzcan a una variante más problemática, explica Goldstein.

Si bien el SARS-CoV-2 ha evolucionado y continúa evolucionando a través de la transmisión en humanos, "no creo que la coinfección genere ningún riesgo adicional", agrega.

La mayoría de los expertos también dudan de que las coinfecciones entre el SARS-CoV-2 y el coronavirus del resfriado común, HCoV-229E, sean una preocupación, a pesar de que un estudio, aún no revisado por pares, sugiere que tales coinfecciones pueden haber jugado un papel en la evolución de la variante ómicron.

“El coronavirus 229E del resfriado común es un virus evolutivamente diferente del SARS-CoV-2”, afirma Weiss, y profundiza: “Tales experimentos no se realizan en laboratorios, por lo que no podemos saber qué tan cerca deben estar los coronavirus para recombinarse".

Es posible obtener dos variantes de SARS-CoV-2, como la alfa y la delta, para intercambiar partes de sus códigos genéticos durante la coinfección. Algunos expertos incluso especulan que las subvariantes BA.2 y BA.3 de la ómicron pueden haber surgido a través de tales eventos de recombinación, pero la evidencia es esquiva.

Mientras tanto, los estudios han demostrado que el riesgo de desarrollar COVID-19 grave y morir, es mucho menor entre pacientes que habían recibido una vacuna contra la influenza antes de contraer COVID-19.

Según John O'Horo, médico de enfermedades infecciosas de la Clínica Mayo, "Siguen siendo importantes las mismas medidas que han podido controlar esta pandemia hasta ahora, como el uso de máscaras cuando sea apropiado, la vacunación y los refuerzos para la variante ómicron, y las buenas y viejas vacunas antigripales ”.

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