¿Por qué algunas infecciones por COVID-19 pueden ser asintomáticas pero igual causar un daño a la salud?

Los científicos están estudiando las posibles secuelas de la COVID-19 asintomática y el número de personas que podría padecer problemas de salud a largo plazo.

Publicado 7 de sep. de 2021 13:28 GMT-3
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El Dr. Héctor Bonilla examina a Rosie Flores en una clínica (Stanford) que estudia casos de COVID-19 con efectos prolongados. Palo Alto, California, 21 de junio de 2021.

Fotografía de Stanford Medicine

El médico Eric Topol quedó desconcertado al ver las radiografías de pulmón de las personas que habían contraído COVID-19 a bordo del Diamond Princess, un crucero que debió ponerse en cuarentena en las costas de Japón durante las primeras semanas de la pandemia.

Un estudio identificó que, de 104 pasajeros, 76 dieron positivo de COVID-19 sin manifestar síntomas. Las tomografías computarizadas confirmaron que el 54 por ciento de ese grupo presentaba anomalías pulmonares. Esto significa: manchas grises irregulares conocidas como opacidades en vidrio esmerilado que indican acumulación de líquido en los pulmones.

Estas tomografías computarizadas resultaron muy "inquietantes", escribió Topol, fundador y director del Scripps Research Translational Institute, en un informe detallado de la enfermedad asintomática publicado en Annals of Internal Medicine en coautoría con Daniel Oran. "Si se confirma, este hallazgo sugiere que la ausencia de síntomas no significara que no haya daños".

Desde el comienzo de la pandemia, Estados Unidos ha registrado casi 40 millones de infecciones por COVID-19. Un estudio reciente estimó que, sorprendentemente, el 35 por ciento de todas las infecciones por COVID-19 son asintomáticas. “Por eso es importante saber si se trata de una vulnerabilidad”, dice Topol.

Pero Topol afirma que, según tiene entendido, en más de un año y medio desde Diamond Princess, no se han publicado estudios sobre las anomalías pulmonares en personas asintomáticas. "Es como si nos hubiésemos rendido".

Topol sostiene que los casos asintomáticos no han recibido la atención necesaria debido a que los expertos se han concentrado en tratar los casos graves y en elaborar vacunas para prevenirlos. Por lo tanto, los científicos aún no conocen del todo las posibles consecuencias de las infecciones asintomáticas, o cuántas personas están sufriendo esas consecuencias.

Un obstáculo crucial a la hora de comprender realmente el alcance del problema es que es muy difícil determinar cuántas personas han tenido infecciones asintomáticas. "Puede haber un gran número de personas que ha tenido la enfermedad de forma asintomática, que nunca se hizo la prueba, y por ende, no saben que tuvieron COVID-19", dice Ann Parker, profesora de medicina en Johns Hopkins y especialista en cuidados posteriores para casos graves de COVID-19.

De todos modos, existe cierta evidencia de que la enfermedad asintomática puede, en algunos casos, causar daños graves, como coágulos sanguíneos, afecciones cardíacas, un extraño trastorno inflamatorio y síntomas prolongados de COVID-19, esto es, una variedad de síntomas que van desde dificultades respiratorias hasta confusión mental, que persisten después de una infección. A continuación, te contamos qué es lo que los científicos saben hasta el momento sobre los efectos de los casos asintomáticos de COVID-19 y qué continúan investigando.

Inflamación cardíaca y coágulos sanguíneos

Así como las imágenes de pulmón revelaron daños en este órgano en personas asintomáticas, las imágenes de tórax también han mostrado anomalías en casos asintomáticos: coágulos sanguíneos e inflamación cardiaca, por ejemplo.

En Thrombosis Journal y otras publicaciones, se han descrito varios casos de coágulos sanguíneos en los riñones, los pulmones y el cerebro de personas que no habían tenido ningún síntoma. Cuando estos coágulos gelatinosos se atoran en una vena, impiden que un órgano reciba la sangre que necesita para funcionar, lo que puede derivar en convulsiones, derrame cerebral, paro cardíaco y la muerte.

Se han publicado muy pocos informes de estos casos, y no está claro si algunos pacientes tenían otras afecciones que podrían haber causado un coágulo. Pero los investigadores del estado de Washington que informaron sobre un caso de coágulo de sangre renal dijeron que “se podría decir que un trombo que no tiene otra explicación en pacientes asintomáticos es consecuencia directa de la infección por COVID-19, y sirve como alerta para que los médicos del departamento de emergencias consideren las manifestaciones trombóticas inexplicables como evidencia de COVID-19”.

Por otra parte, los estudios también sugieren que las infecciones asintomáticas podrían estar causando problemas cardiacos. En mayo, se realizaron resonancias magnéticas a 1.600 atletas universitarios que dieron positivo por COVID-19, y se descubrió que 37 de ellos tenían miocarditis, o inflamación del músculo cardíaco, 28 de las cuales no habían tenido ningún síntoma, dice Saurabh Rajpal, especialista en enfermedades cardiovasculares. especialista en enfermedades, de la Universidad Estatal de Ohio y autor principal del estudio.

La miocarditis puede manifestarse como dolor de pecho, palpitaciones y desmayos, pero a veces no produce ningún síntoma. Rajpal dice que, si bien los atletas del estudio eran asintomáticos, "la resonancia magnética era similar o casi igual a la de los que presentan miocarditis clínica o sintomática".

Si bien estas imágenes de tórax son preocupantes, Rajpal aclara que los científicos aún no saben qué significan realmente para la salud de los pacientes asintomáticos. Es posible que la miocarditis se cure con el tiempo, tal vez incluso antes de que los pacientes se enteren de que la padecen, o que a la larga se convierta en un problema de salud más grave. Para averiguarlo, es necesario llevar a cabo más estudios a largo plazo.

La inflamación cardíaca de los atletas también podría no estar relacionada en absoluto con su infección por COVID-19. Los científicos tendrían que comparar las imágenes con otras que se hayan realizado justo antes de que la persona se contagiara de COVID-19. De modo que eso requiere de más evidencia, dice Rajpal.

Efectos prolongados de la COVID-19

Además, las personas con infecciones de COVID-19 asintomáticas pueden llegar a convertirse en los llamados “convalecientes a largo plazo”, una condición cuya definición ha sido difícil de precisar, ya que puede incluir cualquier combinación de síntomas diversos y, a menudo, simultáneos, como dolor, dificultad para respirar, fatiga, confusión mental, mareos, trastornos del sueño e hipertensión.

“Existe el mito de que solo le ocurre a los que padecieron una COVID-19 grave, pero ocurre con mucha más frecuencia en los casos de COVID-19 leve”, dice Topol.

Linda Geng, codirectora de la Clínica de Síndrome Post-Agudo por COVID-19 de Stanford Health Care, está de acuerdo con esa afirmación. “La verdad es que no existe un gran factor de predicción acerca de la gravedad de tu enfermedad en la fase aguda y si serás un convaleciente a largo plazo”, dice. "Y este síndrome de efectos prolongados tras la COVID-19 puede debilitar el cuerpo considerablemente, y no sabemos en qué momento los que lo padecen dejan de sentir los efectos”.

Los estudios que se propusieron evaluar cuántas infecciones asintomáticas explican los síntomas prolongados de la COVID-19 han sido muy diversos. FAIR Health, una organización nacional de atención médica sin fines de lucro, descubrió que casi una quinta parte de los pacientes asintomáticos tuvieron una convalecencia prolongada. Otro estudio, que se encuentra en proceso de revisión por pares, con los datos de los registros electrónicos de salud de la Universidad de California, calculó que el número podría llegar al 32 por ciento.

Melissa Pinto, coautora del último estudio y profesora asociada de la Escuela de Enfermería Sue & Bill Gross de la Universidad de California en Irvine, explica que los investigadores examinaron los registros de atención médica de personas que dieron positivo por COVID-19 pero que no manifestaron síntomas en el momento de la infección, y que posteriormente sí informaron síntomas asociados con los efectos prologados de la COVID-19. Para asegurarse de que estaban identificando casos de este tipo, los investigadores excluyeron a toda persona con una enfermedad preexistente con la que se pudieran vincular los síntomas tardíos.

"No provienen de otra enfermedad crónica. Estos son síntomas nuevos", dice.

Pero no está claro qué tan precisas serían estas especulaciones. Pinto dice que algunos pacientes con efectos prolongados dudan a la hora de consultar con especialistas, luego de que otros médicos que no estaban familiarizados con estos efectos desestimaran sus síntomas. Por eso cree que las tasas de infecciones asintomáticas entre los pacientes con efectos prolongados tras padecer COVID-19 están subestimadas.

Geng y Parker cuentan que, si bien han visto muchos pacientes con síntomas leves que al principio no habían sido detectados, no han tenido muchos casos de pacientes asintomáticos.

"Vimos a muchos pacientes que no creían tener síntomas excepto en retrospectiva al enterarse de que habían dado positivo", dice Geng. "Como han tenido estos síntomas prolongados e inexplicables que se asocian al síndrome de COVID-19 prolongada piensan, bueno, tal vez no hayan sido alergias".

Pero Geng cree que es poco probable que la mayoría de las personas que fueron verdaderamente asintomáticas se hayan hecho la prueba y que hayan consultado a un especialista de atención post-COVID-19 si comenzaron a tener síntomas inexplicables como confusión mental y mareos.

Parker dice que los médicos todavía están tratando de comprender los síntomas generales que se observan en los pacientes con esta convalecencia prolongada. “Cuando un paciente viene a vernos, hacemos una evaluación muy exhaustiva porque todavía no sabemos exactamente qué atribuir a la COVID-19 y qué podría ser un síndrome vinculado a una enfermedad preexistente”, dice. "Lo último que quiero es decirle a un paciente, sí, esto es porque tuviste COVID-19 y desestimar algo que podríamos haber tratado".

Una rara inflamación en niños

Los médicos también han observado manifestaciones clínicas preocupantes de COVID-19 asintomático en niños. Al comienzo de la pandemia, surgieron informes de un síndrome inflamatorio raro y misterioso similar a la enfermedad de Kawasaki que generalmente se presenta semanas después de una infección inicial.

“Seis semanas después, estas personas, especialmente los niños, presentan una inflamación en todo el cuerpo”, dice Rajpal.

La afección, que hoy se conoce como síndrome inflamatorio multisistémico en niños, o MIS-C, generalmente causa fiebre, sarpullido, dolor abdominal, vómitos y diarrea. Puede tener efectos dañinos en múltiples órganos: en el corazón, por ejemplo, puede causar problemas para bombear sangre, y en los pulmones, producir una fibrosis. Por lo general, se observa en niños menores de 14 años, aunque a los adultos también se les ha diagnosticado este síndrome.

La MIS-C es muy rara. Kanwal Farooqi, profesor de pediatría en el Columbia University Vagelos College of Physicians and Surgeons, dice que menos del uno por ciento de los pacientes pediátricos con COVID-19 presentan algún tipo de enfermedad crítica, y que la MIS-C es una de ellas. Sin embargo, las infecciones asintomáticas sí juegan un papel importante en el síndrome: un estudio reciente de 1.075 niños a los que se les había diagnosticado MIS-C identificó que las tres cuartas partes de ellos habían sido casos asintomáticos.

Pero hay razones que prueban que este síndrome no causa efectos prolongados en los pacientes, sintomáticos o no. Farooqi fue el autor principal de un estudio reciente que reclutó a 45 pacientes pediátricos y demostró que sus problemas cardíacos (desde válvulas con fugas hasta arterias coronarias agrandadas), en su mayoría, se resolvían dentro de los seis meses.

"Eso es reconfortante", dice Farooqi. Así y todo, recomienda que se practiquen resonancias magnéticas de seguimiento incluso a pacientes cuyos problemas cardíacos parecen haberse resuelto para asegurarse de que no haya daños a largo plazo, como fibrosis. También dice que hay que tener cuidado con las infecciones asintomáticas e invita a los padres a que evalúen a sus hijos si tienen síntomas persistentes, incluso si la infección original fue leve o asintomática.

“Lo importante es que ahora mismo no podemos afirmar que no habrá consecuencias”, dice.

Más estudios

Los científicos advierten que todavía hay mucho que se desconoce sobre el daño potencial de las infecciones asintomáticas. Muchos han pedido estudios más rigurosos para desentrañar los efectos a largo plazo de las enfermedades asintomáticas, por qué ocurren esos efectos y cómo tratarlos.

Rajpal señala que su estudio solo fue posible porque la congregación atlética Big 10 requiere que los atletas se hagan pruebas cada pocos días. Las pruebas periódicas son clave para descubrir casos asintomáticos, lo que significa que es probable que la mayoría de los datos sobre enfermedades asintomáticas provengan de los trabajadores de la salud, atletas y otros lugares de trabajo con protocolos de prueba estrictos.

Tampoco está claro qué podría estar causando estos efectos secundarios persistentes. Los científicos han planteado la hipótesis de que podría ser una respuesta inflamatoria del sistema inmunológico que perdura mucho después de que la infección se ha eliminado. Otros sugieren que podría haber restos del virus en el cuerpo que continúan desencadenando una reacción inmune meses después de que la infección por COVID-19 alcanzó su punto más alto.

“Todo esto es pura especulación, no se ha probado nada, son solo un montón de teorías”, dice Topol.

Sin embargo, incluso si no existen tasas altas de muerte y hospitalización para las infecciones asintomáticas, Pinto y otros colegas aseguran que es importante tener en cuenta que los síntomas prolongados de la COVID-19 pueden debilitar la calidad de vida del paciente.

“Incluso si las personas sobreviven, no queremos que tengan una enfermedad crónica de por vida. No sabemos qué le provoca todo esto al cuerpo, así que, más vale no arriesgarse".

Consideraciones finales

Habiendo tanta incertidumbre en relación con los efectos prolongados de la COVID-19 asintomática, los científicos insisten en que es mejor pecar de precavidos.

“El impacto total puede tardar años en revelarse”, dice Rajpal. Aunque es muy poco probable que una persona con una infección asintomática tenga un desenlace muy malo, advierte que como la tasa de infecciones sigue siendo alta, simplemente habrá más personas que se enfermen.

"Incluso las condiciones más raras pueden afectar a muchas personas. Desde una perspectiva de salud pública, si puedes reducir la cantidad de personas que contraen esta infección, reducirás la cantidad de personas que deben cursar una enfermedad grave".

Parker coincide y agrega que es muy importante prevenir la infección ahora, ya que la variante Delta (más contagiosa) genera una repentina suba de casos y hospitalizaciones en todo el país.

“Se ha avanzado mucho con respecto al desarrollo de vacunas eficaces y seguras”, dice. Si bien Parker y otros científicos no tienen certezas con respecto a los efectos de la COVID-19 asintomática en la salud, "sabemos que las vacunas son seguras, eficaces y que tenemos acceso a ellas".

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