Entes reguladores declaran que la vacuna de AstraZeneca es segura. ¿Qué se sabe al respecto?

Los informes sobre coágulos sanguíneos fatales reportados en pacientes que recibieron la vacuna interrumpieron las actividades de inmunización en varios países europeos y podrían haber levantado sospechas injustas sobre la inyección.

Publicado 22 de marzo de 2021 11:41 GMT-3
blood clot

Esta micrografía por barrido electrónico en color muestra un coágulo de sangre que se forma en un tejido conectivo. Los reguladores de medicamentos en el Reino Unido, la Unión Europea y la Organización Mundial de la Salud han determinado que la vacuna fabricada por AstraZeneca no aumenta el riesgo de formación de coágulos de sangre y su utilización es segura.

Fotografía de Imágen de Steve Gschmeissner, Science Source

Los entes reguladores en el Reino Unido, la Unión Europea (UE) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) están trabajando para que las personas recuperen la fe en la vacuna contra la COVID-19 de AstraZeneca luego de que los informes de coágulos de sangre fatales/trombosis hayan interrumpido las vacunaciones por un corto período en varios países europeos. Los expertos aseguraron que la vacuna es segura y que no hay indicios de que los coágulos sanguíneos severos hayan sido provocados por la inyección.

A pesar de esto, los expertos en salud pública creen que será difícil recuperar la confianza en la seguridad de la vacuna en un momento crucial de la pandemia. Las infecciones están subiendo nuevamente en muchos países europeos por la aparición de nuevas variantes del virus; el continente registró más de 1,2 millones de casos nuevos la semana pasada. Más interrupciones en la vacunación podrían costar aún más vidas. 

“Cuando asustas a las personas, es difícil 'desasustarlas', así que necesitamos un examen minucioso de estos casos", explica Paul Offit, físico y director de Vaccine Education Center (Centro de Educación para las Vacunas) del Hospital de Niños de Filadelfia, que también es profesor de vacunología de la Facultad de Medicina Perelman en la Universidad de Pennsylvania. "A veces, las cosas suceden en serie y no significan nada. Tenemos que ponerlo en contexto".

En el Reino Unido, donde más de 10 millones de personas han recibido la vacuna de AstraZeneca, no ha habido informes de estos coágulos extremadamente raros. En total, AstraZeneca ha recibido 37 informes de coágulos sanguíneos de más de 17 millones de personas vacunadas en la Unión Europea y en el Reino Unido desde el 8 de marzo. En una declaración, Ann Taylor, directora médica de la empresa, señaló que “la cantidad de casos de coágulos sanguíneos informados en este grupo es menor que los cientos de casos que deberían esperarse entre la población en general".

Los datos de seguridad de los ensayos clínicos de la vacuna, que incluyeron a decenas de miles de voluntarios, tampoco registraron estos eventos adversos.

“Si hubo una extraña asociación, una señal clara se convertiría inmediatamente en muy obvia", explica Edward Jones-Lopez, especialista en enfermedades infecciosas del Keck Medicine en USC (Universidad del Sur de California), que es uno de los investigadores de los ensayos clínicos en desarrollo de la vacuna AstraZeneca en Estados Unidos. "Pero solo cuando lo pruebas en millones de personas (que es un orden de magnitud mayor que en los ensayos clínicos), se ponen de manifiesto los efectos secundarios muy inusuales".

Por qué Alemania pausó la vacunación

No obstante, quedan muchas preguntas. La suspensión inicial en Alemania fue impulsada por un informe del Instituto Paul Ehrlich, la agencia alemana a cargo de la seguridad de las vacunas, en el que se detallaba un severo desorden por coágulos sanguíneos en siete pacientes, el cual fue fatal para tres de ellos. En conjunto, un total de al menos 13 pacientes de cinco naciones, todos de entre 20 y 50 años y previamente sanos, informaron estos síntomas; siete de ellos han muerto. Todos estos casos se dieron entre cuatro y 16 días después de la vacunación con la vacuna para el COVID-19 de AstraZeneca.

Algunos expertos creen que la incidencia de este extraño desorden sanguíneo es significativamente más alta de lo que se esperaría si fuese solo coincidencia. El síndrome, denominado trombosis venosa cerebral severa, se ha manifestado de maneras inusuales. Los pacientes han sufrido de coágulos de sangre, generalmente en el cerebro. Al mismo tiempo, el recuento de plaquetas en sangre es bajo; las plaquetas suelen ayudar con la coagulación y esta reducción de factores coagulantes en la sangre ha provocado una hemorragia interna. “Es una imagen muy especial” de los síntomas, Steinar Madsen, director médico de Norwegian Medicines Agency (Agencia de medicamentos noruega), le dijo a Science. "Nuestro principal hematólogo contó que nunca había visto algo similar".

Los científicos no saben si la vacuna provocó el síndrome, o cuál sería el mecanismo si la inyección fuera la desencadenante de estos efectos colaterales.

“Es preocupante ver todos estos casos", reflexiona William Schaffner, especialista en enfermedades infecciosas y profesor de medicina preventiva en Vanderbilt University School of Medicine (Facultad de Medicina de la Universidad Vanderbilt) en Nashville. "Lo llamaríamos una señal, no una conclusión, pero una señal que requiere mayor investigación. Es una alerta que tal vez puede volverse más grave. Tenemos que distinguir entre las cosas que se relacionan casualmente de las que son coincidencia".

El jueves, los científicos noruegos, que estudiaron a tres trabajadores sanitarios noruegos afectados con esta muy extraña condición, señalaron que creían que las reacciones eran, en efecto, provocadas por la vacuna. Su explicación es que la vacuna hizo que el sistema inmune reaccionara de manera exagerada, lo que provocó la formación de anticuerpos que luego hicieron que las plaquetas de la sangre formaran coágulos. Al mismo tiempo, estos anticuerpos produjeron el efecto contrario. Al reducir las plaquetas, esenciales para la coagulación de la sangre, también puede provocarse una hemorragia interna.

"No hay nada en la historia clínica de estos individuos que pueda generar una respuesta inmune tan poderosa", le dijo Pal Andre Holme, médico jefe del University Hospital of North Norway (Hospital Universitario del Norte de Noruega) al diario nacional noruego VG el jueves. "Estoy convencido de que los anticuerpos que hemos hallado son la causa, y no encuentro otra explicación".

A pesar de esto, más tarde ese mismo día, Emer Cooke, directora de European Medicines Agency, (Agencia europea de medicamentos, EMA por si sigulas en inglés), declaró que "esta es una vacuna segura y efectiva". Sus beneficios superan ampliamente sus riesgos, señaló Cooke, en especial dado el daño que puede producirles a las personas no tener acceso a la vacuna y contagiarse de COVID-19. Y agregó que, aún si se cumplieran las peores de las hipótesis y se descubriera que en un pequeño porcentaje de individuos esta vacuna puede desencadenar coágulos de sangre fatales y hemorragia interna, para la mayoría de las personas, la vacuna seguiría siendo segura y efectiva. El organismo seguirá investigando la relación, pero, dada la aprobación de EMA, las naciones de la Unión Europea planean reanudar sus campañas de vacunación.

En Estados Unidos, 36 personas que han recibido la vacuna Pfizer o Moderna han sido diagnosticadas con un desorden sanguíneo similar, pero menos serio, denominado púrpura trombocitopénica idiopática; sin embargo, U.S. Food and Drug Administration (Agencia de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos, FDA por sus siglas en inglés) indicó que la incidencia de esta condición no es mucho mayor en personas vacunadas que en aquellas que no han sido vacunadas.

"Estamos vacunando a las personas mayores", señala Schaffner. "Aún si no los vacunáramos, hay personas mayores con episodios médicos todos los días".

Asimismo, no es insólito que una vacuna desencadene un desorden sanguíneo extraño. Offit señala que la vacuna triple viral (sarampión, rubeola y paperas) puede provocar trombocitopenia a aproximadamente un niño por cada 30.000 dosis.

Cómo funciona la vacuna de Oxford-AstraZeneca

La vacuna de AstraZeneca es diferente de la de Pfizer y la de Moderna porque usa un virus de resfriado modificado para introducir partes codificadas de fragmentos de ADN del SARS-CoV-2 dentro de las células humanas y así desencadenar una respuesta inmune. En cambio, las vacunas de Pfizer y Moderna usan lo que se denomina tecnología ARNm para estimular una respuesta inmune. AstraZeneca y la Universidad de Oxford colaboraron para idear y probar su versión de la vacuna contra el coronavirus. Los ensayos clínicos en el Reino Unido, Brasil y Sudáfrica hallaron que la vacuna tenía una eficacia del 82,4 por ciento con dos dosis dadas entre cuatro y 12 semanas de diferencia.

Una ampolla de la vacuna Oxford-AstraZeneca.

Fotografía de Indranil Mukherjee, AFP via Getty Images

La superficie del virus SARS-CoV-2 cuenta con lo que se conoce como proteína en espícula/espiga que el virus usa para adherirse y luego ingresar en las células humanas. Esta proteína en espícula se convirtió en un blanco conveniente para los fabricantes de vacunas. Para la vacuna de AstraZeneca, los científicos unieron al gen que instruye al virus construir la proteína en espícula con el ADN de un virus de resfriado modificado que afecta a los chimpancés. Estos virus de resfriado (que cuentan con el gen de proteína en espícula) pueden infectar células humanas, pero no se pueden replicar ni provocan enfermedades. 

Cuando la vacuna de AstraZeneca se inyecta en los humanos, estos virus de resfriado se adhieren a las proteínas en la superficie de la célula y, como un buque de carga pequeño, distribuyen el ADN en ella. La maquinaria de las células humanas usa las instrucciones de ADN para fabricar las proteínas en espícula que alertan a nuestro sistema inmune sobre la presencia de un intruso.

Cuando el sistema inmune detecta la proteína en espícula, reacciona como si el cuerpo estuviera siendo atacado realmente por el coronavirus. Las células inmunes que combaten las infecciones y crean anticuerpos comienzan a trabajar. Al adherirse a las proteínas en espícula del coronavirus, los anticuerpos previenen una infección ya que bloquean la adhesión de las proteínas en espícula a las células. Esto evita que el virus ingrese a la célula.

¿Un salvavidas para los países pobres?

La vacuna AstraZeneca, que la empresa británico-sueca había producido en colaboración con los científicos de la Universidad de Oxford sin el objetivo de ganar dinero, había sido proclamada como el salvavidas de los países en desarrollo y es fundamental en la campaña de la OMS para inocular a los países de ingresos bajos y medianos. 
Su producción no es costosa, puede elaborarse rápidamente en grandes cantidades y se mantiene en una nevera convencional hasta seis meses sin tener que estar congelada como las más frágiles vacunas de Pfizer y Moderna.

La vacuna de AstraZeneca no ha sido aprobada en Estados Unidos todavía, y se le ha otorgado autorización de comercialización condicionada o uso de emergencia en más de 70 países en los seis continentes. Además, la lista de uso de emergencia reciente de la OMS debería acelerar su acceso a hasta 142 países mediante COVAX, la iniciativa de la OMS diseñada para asegurar que los países pobres también tengan acceso a las vacunas.

"La preocupación es que haya países que se molesten por esto", señala Schaffner de Vanderbilt. "En el mundo en desarrollo, dirán que les estamos dando la vacuna de segunda".

Las alteraciones en la implementación podrían perjudicar gravemente el esfuerzo global por detener la pandemia porque la empresa se comprometió a otorgar grandes cantidades de la vacuna a los países de pocos recursos.

"Somos igual de fuertes que el país más débil", afirma Offit de la Universidad de Pennsylvania. "Esta iba a ser una vacuna barata, fácil de almacenar y para todo el mundo. Me temo que las personas no quieran usarla por razones equivocadas. Si hay una cuestión de seguridad, tenemos que encontrarla porque hay mucho en juego".

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