El precio ambiental de cremar a los muertos

A medida que la cremación se vuelve más común, las personas de todo el mundo están buscando opciones más ecológicas para el final de la vida.jueves, 28 de noviembre de 2019

En Estados Unidos, durante los últimos cuatro años, las cremaciones han superado las sepulturas como la opción para el final de la vida según la Asociación Nacional de Directores de Funerales. Al mismo tiempo, las empresas han comenzado a ofrecer soluciones creativas para hacer con las cenizas de los seres queridos, como ponerlas dentro de un disco de vinilo, usarlas para crear una zona de arrecifes, o colocarlas dentro de diamantes.

La cremación, junto con estas creativas maneras de honrar a los muertos, está usualmente promocionada como una opción más amigable con el medioambiente que la de embalsamar el cuerpo y o sepultarlo bajo tierra. Pero es probable que la preocupación ambiental, además de las consideraciones económicas, estén modificando la popularidad de estos métodos.

“Apuesto que, [para] algunas personas, es parte del asunto”, señala Nora Menkin, directora ejecutiva de la Asociación de Conmemoración de Personas (People’s Memorial Association), con sede en Seattle que ayuda a las personas a elegir opciones para el final de sus vidas.

Pero, aunque es verdad que la cremación es menos perjudicial que arrojar un cuerpo lleno de formaldehído y enterrarlo arriba de hormigón, hay efectos medioambientales que considerar. La cremación necesita un montón de combustible y produce millones de toneladas de emisiones de dióxido de carbono por año, lo suficiente como para que algunos ambientalistas estén repensando el proceso.

Por ejemplo, la cremación promedio en Estados Unidos “consume alrededor de la misma cantidad de energía y tiene las mismas emisiones que alrededor de dos tanques de gas de un automóvil promedio”, menciona Menkin. “Así que, no es nada”.

Piras funerarias más ecológicas

El efecto específico de la cremación de un individuo depende de dónde y cómo se realiza. En India, los hindúes tienen una larga tradición de cremación de parientes en una pira al aire libre. Esto requiere que se talen millones de árboles, y la práctica favorece la contaminación del aire y los ríos dado que la mayoría de las cremaciones en piras se dan cerca del agua.

Ganges: fuego crematorio arde en la ciudad sagrada
Los hindúes creen que la cremación en las orillas del río Ganges libera al alma del ciclo de muerte y renacimiento. El famoso ghat crematorio en Varanasi funciona continuamente todos los días.

Desde 1992, la organización sin fines de lucro Sistema de Cremación Ecológico Mokshda ha estado intentando reducir esta contaminación dándoles acceso a las comunidades a estructuras que consuman menos combustible para los ritos funerarios.

En estas estructuras, la “pira” es una bandeja de metal calentada con leña. Este montaje lleva menos tiempo y necesita menos madera que una pira tradicional. Asimismo, es más fácil la transición de una cremación a la siguiente ya que se remueve la bandeja de metal repleta de cenizas y se reemplaza con una nueva bandeja con el próximo cuerpo.

En la actualidad, hay alrededor de 50 unidades de ese tipo en aproximadamente nueve estados indios. Según Anshul Garg, director del Sistema de Cremación Ecológico Mokshda, una pira de metal puede tolerar hasta 45 cremaciones por día. El sistema también disminuye la cantidad de madera necesaria: de 400-500 kilogramos que se usan en una cremación convencional a 100-150 kilogramos.

“Así que se necesita menos de un cuarto de madera”, indica Garg.

Garg menciona que, aunque ha habido algún tipo de resistencia a este método no tradicional, las personas están más abiertas al sistema Mokshda ahora de lo que lo estaban en la década de 1990. Según Chitra Kesarwani, oficial del programa, se han realizado más de 150.000 cremaciones en piras Mokshda en India, y se conservaron 480.000 árboles, se evitaron alrededor de 60.000 toneladas métricas de ceniza en los ríos, y se liberaron 60.000 toneladas métricas menos de emisiones de gases de efecto invernadero

Asimismo, Garg añade que otros países de África y Asia le han consultado a la organización sin fines de lucro para hacer sus cremaciones en piras más ecológicas.

Por el contrario, en los Estados Unidos, las cremaciones se dan en ambientes cerrados en los crematorios. Las grandes preocupaciones ambientales con este tipo de cremación tienen que ver con la cantidad de energía que requieren y la cantidad de emisiones de dióxido de carbono que producen.

La normativa ambiental regional indica que la mayoría de los crematorios de Estados Unidos cuentan con sistemas de depuración o filtrado, como las cámaras finales que queman y neutralizan los contaminantes como las emisiones de mercurio de los rellenos dentales.

“La mayoría de los sistemas de filtrado se centran en reducir los metales, el material particulado y el óxido nitroso”, señala Paul Seyler, gerente de marketing de Matthews Environmental Solutions, que fabrica la tecnología crematoria.

Sin embargo, estos filtros no neutralizan el CO2 generado al cremar un cuerpo, lo que incluye el gas que se genera como derivado de calentar ese cuerpo a 650 grados Celsius o más. Matthews estima que una cremación produce un promedio de 242,4 kilos de dióxido de carbono. Con esta cifra, Seyler calcula que las cremaciones en Estados Unidos representan, aproximadamente, 360.000 toneladas métricas de emisiones de CO2 por año.

De regreso en la tierra

Y para los estadounidenses que no quieran utilizar tanto combustible o liberar tanto dióxido de carbono al fallecer, la hidrólisis alcalina puede parecer una opción más atractiva. A veces denominada cremación en el agua o acuación, esta forma de disolución del cuerpo en agua es legal hoy en, al menos, 18 estados.

La hidrólisis alcalina “tiene alrededor de un décimo de la huella de carbono de la cremación convencional”, afirma Menkin. “Aunque el proceso lleva una cantidad de tiempo similar, no tiene que calentarse tanto y el agua es la que hace gran parte del trabajo”. Además, el proceso no causa ninguna emisión por parte del cuerpo.

Así como sucede con la cremación, luego de la hidrólisis alcalina quedan restos que las familias pueden conservar en una urna o esparcir en un lugar especial. Y el proceso crea un montón de líquido orgánico fangoso que cuenta con varios usos prácticos.

“Algunos centros capturan el líquido y lo llevan a tierras cultivables; es un excelente fertilizante”, señala Menkin. “Pero, en la mayoría de los lugares, va a parar al sistema de cloacas municipal. Y muchos sistemas de cloacas lo agradecen ya que ayuda con la calidad de las aguas residuales”.

En un futuro, probablemente contemos con muchas más alternativas a la cremación. Este año, el estado de Washington se convirtió en el primero en Estados Unidos en legalizar un tipo de compostaje de cadáveres denominado reducción orgánica natural o re composición. A partir de 2020, este proceso convertirá a los cuerpos en suelo fértil que su familia y amigos podrán usar o donar a la región Puget Sound en el estado de Washington. Y, en todo Estados Unidos, es legal optar por lo que se conoce como sepultura natural, por medio de la cual se permite que el cuerpo se descomponga en el suelo sin químicos agregados, hormigón o materiales sintéticos.

Últimamente, las personas tienen que considerar varios factores al hacer los arreglos funerarios, como cuánto cuesta cierta opción, si se alinea con las prácticas religiosas y culturales, y si está disponible en un determinado lugar. Pero, con más opciones disponibles para el final de la vida, se está volviendo más fácil volverse cenizas y seguir siendo ecológico.

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