Medio Ambiente

La extinción de los sorbetes plásticos

Ya es tendencia: cada vez más hoteles, complejos vacacionales, safaris y cruceros prohíben su uso. Viernes, 18 Mayo

Por Devorah Lev-Tov

Esta historia forma parte de "¿Planeta o Plástico?"—nuestra iniciativa plurianual para crear conciencia sobre la crisis global de residuos plásticos. Aprende qué puedes hacer para reducir el uso de plásticos desechables, y asumir también el compromiso de cuidar el planeta.

En 2015, se hizo viral un inquietante video de una tortuga olivácea sufriendo porque se le había atorado un sorbete plástico en la nariz. Gracias a esto, muchos espectadores cambiaron su actitud respecto del uso de plásticos, utensilios muy convenientes para la mayoría de la gente.

Pero, ¿cómo puede un sorbete plástico (un diminuto artículo que se utiliza por poco tiempo antes de ser descartado) causar tanto daño? En primer lugar, dado su poco peso, va a parar muy fácilmente a los océanos. Y una vez allí, no se biodegrada. En cambio, se fragmenta lentamente y se convierte en piezas más y más pequeñas conocidas como microplásticos, que son frecuentemente confundidos por comida por los animales marinos.

En segundo lugar, no se recicla. “Lamentablemente, la mayoría de los sorbetes plásticos son demasiado livianos para pasarlos por clasificadores de desechos reciclables, por lo que terminan en basureros y en vías navegables, y, finalmente, en los océanos", explica Dune Ives, director ejecutivo de Lonely Whale. La organización sin fines de lucro facilitó la campaña de marketing "Strawless in Seattle" (Seattle sin sorbetes plásticos) apoyando la iniciativa Strawless Ocean (Océanos sin sorbetes plásticos).

En los Estados Unidos, se desechan millones de sorbetes plásticos por día. En el Reino Unido, se estima que, anualmente, se tiran al menos 4,4 mil millones. Y los hoteles son los peores infractores: el Hilton Waikoloa Village, que a principio de este año se convirtió en el primer complejo vacacional de la isla de Hawaii en eliminarlos, usó más de 800.000 sorbetes en 2017.

Por supuesto que los sorbetes son solo una parte de los monumentales desechos que van a parar a nuestros océanos. “En los últimos 10 años, hemos producido más plástico que en el último siglo, y el 50% del plástico que utilizamos se desecha inmediatamente después de usarse”, comenta Tessa Hempson, gerente de operaciones de Oceans Without Borders, (Océanos sin fronteras), una fundación recientemente inaugurada de &Beyond, empresa de safari de lujo. "Cada año, un millón de aves marinas y 100.000 mamíferos marinos mueren por culpa del plástico en nuestros océanos. Y 45% de las especies de aves marinas, 22% de las ballenas y los delfines, todas las especies de tortugas, y un creciente número de especies de peces han sido documentados con plástico en o alrededor de sus cuerpos", explica.

Pero ahora son los sorbetes plásticos los que finalmente se están convirtiendo en especie en extinción. Ya están prohibidos en varias ciudades de Estados Unidos (Seattle, Washington; Miami Beach y Fort Myers Beach, Florida; y Malibu, Davis y San Luis Obispo, California), y algunos países están limitando el uso de los plásticos desechables, lo que incluye a los sorbetes plásticos. Algunos de los últimos países en aplicar prohibiciones fueron Belice, Taiwan e Inglaterra.

Sin embargo, una empresa no debería esperar la prohibición del gobierno para implementar una por cuenta propia. Soneva prohibió los sorbetes plásticos en 2008, y Cayuga ha estado usando sorbetes de bambú desde 2010. Hoteles como estos han allanado el camino para el cambio, y, finalmente, las industrias de turismo y hotelería están entendiendo el mensaje.

Las cadenas de hoteles que comenzaron a prohibir los sorbetes plásticos son Four Seasons, AccorHotels en América del Norte y Central, Marriott International en el Reino Unido, hoteles EDITION, Doyle Collection, Six Senses, Taj Hotels Palaces Resorts Safaris, Experimental Group y Anantara. Los cruceros y empresas de tour como Carnival, Hurtigruten, Peregrine Adventures y Coral Expeditions han reducido o eliminado el uso en sus barcos. Y las empresas de safaris de lujo como & Beyond y Wilderness Safaris están trabajando para eliminarlos de sus alojamientos.

Mientras que las acciones individuales pueden tener un gran impacto en el medioambiente e influenciar a la industria, una prohibición de una cadena de hotel puede eliminar millones de sorbetes plásticos en un solo año. Ananatra y AVANI estiman que sus hoteles de Asia usaron 2,49 millones de sorbetes en 2017 y AccorHotels estima que, ese mismo año, utilizaron 4,2 millones en Estados Unidos y Canadá.

"Los sorbetes plásticos son los más grandes contribuyentes a la contaminación plástica. Al utilizar medios alternativos y eliminar su uso en los alojamientos de &Beyond, estamos poniendo nuestro granito de arena para mantener al plástico lejos de nuestros océanos", explica Hempson.

Aunque la mejor opción es no usar sorbetes, algunas personas los prefieren o los necesitan, como las personas discapacitadas o aquellos con dientes o encías sensibles. Si quieres usar un sorbete, los de metal o vidrio son ideales. Actualmente, Final Straw, que afirma ser el primer sorbete plegable y reutilizable, está juntando fondos mediante Kickstarter.

Las cadenas de hotelería que han eliminado los sorbetes plásticos han buscado varias alternativas. El papel es popular. Muchos establecimientos de Estados Unidos usan Aardvark, sorbetes hechos en ese país y aprobados por la Federal Drug Administration (FDA, Administración Federal de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos) que tardan entre 30 y 60 días en descomponerse. Otra opción son los sorbetes compostables de PLA (ácido poliláctico), un bioplástico vegetal hecho con materiales como almidón de maíz en vez de petróleo. En las condiciones correctas, estos sorbetes son compostables, pero no se descomponen bajo el agua.

Una opción un poco más creativa es la pasta sin cocer, que se usa actualmente en el Paradise Cove Beach Café en Malibú y es probado por Terranea Resort en Rancho Palos Verdes, California. En el Taj Exotica Resort & Spa, en las Islas Andamán, usan sorbetes y mezcladores de bambú.

El Mandrake Hotel, en Londres, ofrece sorbetes hechos con tallos de centeno, que obtiene de la empresa alemana Bio-Strohhalme.

"La mayoría de las personas no piensa en los efectos que puede tener utilizar o pedir un sorbete plástico, no solo en sus vidas sino en las vidas de las generaciones futuras", afirma David Laris, director creativo y chef en Cachet Hospitality Group, empresa que no utiliza sorbetes plásticos. Y concluye: "La industria hotelera tiene la obligación de comenzar a reducir la cantidad de basura desechable que genera".

En las últimas semanas, organizaciones continúan prohibiendo o reduciendo el uso de pajitas de plástico. Incluyendo McDonalds, Royal Caribbean y Alaska Airlines.

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