Exclusivo: reconstruyen cráneo de un hombre que vivió hace 8.000 años

El hombre escandinavo vivió una larga vida antes de que su cráneo fuera seleccionado para una ceremonia indescifrable.

Tuesday, June 23, 2020,
Por Kristin Romey
El cráneo parcial utilizado para reconstruir la cara de este hombre fue descubierto con otros huesos ...

El cráneo parcial utilizado para reconstruir la cara de este hombre fue descubierto con otros huesos humanos de cráneos y mandíbulas de animales que habían sido depositados en un lago sueco alrededor del 6.000 a. C. El artista que reconstruyó a este hombre decidió ponerle una capa hecha de jabalí, una de las especies animales que también se hallaron en el lago.

Fotografía de Oscar Nilsson

Se impone físicamente, es un hombre de unos 50 años, con una barba canosa que desaparece en su capa de jabalí. Su amplio pecho está cubierto de tiza y sus ojos azul pálido se entrecerraron, como si estuviera viendo algo en la distancia. Apodado "Ludvig", vivió en el norte de Europa hace unos 8.000 años.

Lástima que Ludvig no pueda hablar, porque los investigadores tienen muchas preguntas para hacerle.

Esta es la primera reconstrucción facial a partir de restos humanos excavados hace aproximadamente una década en el centro-sur de Suecia en Kanaljorden, un curioso sitio arqueológico donde, en algún momento alrededor de 6.000 a.C, se colocaron huesos de animales y de seres humanos en una plataforma de piedra sumergida en el centro de un pequeño lago. Kanaljorden llegó a los titulares internacionales en el 2018 cuando los investigadores publicaron un informe sobre la excavación, señalando que la madera preservada dentro de dos de los cráneos indicaba que al menos algunos de los cráneos habían sido montados en estacas. No se parecía a nada que los científicos hubieran visto antes.

"Es un sitio muy fascinante para trabajar y bastante complejo", dice Fredrik Hallgren, director del proyecto Kanaljorden de la Fundación del Patrimonio Cultural de Suecia.

La reconstrucción facial fue realizada por el Slott Charlottenborgs, un museo en la ciudad cercana de Motala. El museo está ubicado en una casa señorial del siglo XVII construida por el conde Ludvig Wierich Lewenhaup, homónimo del antiguo Ludvig.

Hannah Graffman, directora de cultura y ocio de Motala, dijo que la reconstrucción le daría a la gente del pueblo la oportunidad de ver cómo era uno de sus primeros residentes. Sin embargo, reconoce que su apodo "no es realmente un nombre de la Edad de Piedra".

Kanaljorden, que fue excavado entre el 2009 y el 2014, es un sitio particularmente fascinante para los arqueólogos que estudian el Mesolítico escandinavo, un período posterior a la retirada de los últimos glaciares de la región y durante el cual los grupos de cazadores de Europa continental y el noreste de Europa comenzaron a moverse hace alrededor de 11.000 años atrás.

Los restos en Kanaljorden son diferentes a la mayoría de los otros entierros mesolíticos escandinavos, que solían ser entierros en el suelo. Aquí, alrededor del año 6.000 a.C, los cráneos de nueve hombres y mujeres fueron colocados deliberadamente en el lago, tal vez todos montados con estacas, y entremezclados con las mandíbulas (pero no los cráneos) de varias especies animales locales, incluidos jabalíes, osos, ciervos y tejones.

"Es casi como si los seres humanos y los animales se complementaran entre sí de manera simbólica", dice Hallgren.

La naturaleza inusual de Kanaljorden sorprendió al arqueólogo y escultor Oscar Nilsson, quien estudió fotografías del sitio para tratar de comprender lo que pudo haber motivado a las personas de ese entonces a organizar cuidadosamente y sumergir los huesos.

Las reconstrucciones faciales de Oscar Nilsson

"Cuando miras los cráneos, cómo se colocaron, solo miras un mundo de imaginación, su religión", dice.

Los investigadores pudieron obtener datos del ADN de seis de los nueve cráneos, lo que les permitió determinar el color de la piel, el cabello y los ojos de las personas. Algunos europeos mesolíticos probablemente tenían un tono de piel más oscuro que los habitantes modernos, un hecho reflejado en las recientes   recreaciones de dos mujeres que vivían en Escandinavia en la época de Ludvig o más tarde. Si bien Ludvig era de piel clara y ojos claros, el ADN de un cráneo femenino, que se reconstruirá el próximo año, indica que era rubia pero de piel más oscura, lo que demuestra la complejidad genética de Escandinavia en ese momento.

Graffman está ansioso por ver cómo Ludvig es recibido por los residentes de Motala del siglo XXI, y ve la reconstrucción como una forma de construir puentes entre las personas a través del espacio y el tiempo.

“Eso es lo que intentamos hacer en todo tipo de áreas diferentes, ya sea así [reconstrucción] o cuando leemos libros sobre otras personas o vemos el arte que nos conecta”, afirma. "Creo que es importante encontrar las conexiones entre las personas".

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