Animales

Las hormigas “paramédico” rescatan y curan a sus compañeras heridas

Según los hallazgos de un nuevo estudio, las hormigas Matabele curan con sorprendente éxito a sus compañeras heridas después de una batalla. Jueves, 15 Febrero

Por Christie Wilcox

Las hormigas Matabele, nativas del África subsahariana, asedian a las colonias de termitas que devoran en grandes cantidades, enfrentándose a las mordidas potencialmente mortales de grandes termitas soldado que las defienden. Pero lo que realmente captó el interés del mirmecólogo Erik T. Frank sobre estas hormigas fue que transportan a sus compañeras heridas a casa después de una lucha, descubrimiento que Frank hizo en 2017.

Resulta que sus rescates en el campo de batalla son solo parte de la historia. Una vez en el nido, las hormigas se turnan para cuidar a sus compañeras lesionadas, sostienen sus extremidades lastimadas en el lugar con las mandíbulas y las patas delanteras, mientras que “lamen” intensamente la herida hasta durante cuatro minutos por vez.

Este descubrimiento representa la primera vez que se observan animales no humanos atendiendo sistemáticamente a sus heridos hasta que se recuperan. Frank y sus colegas describen este comportamiento en un documento publicado en Proceedings of the Royal Society B.

“No sabía que las hormigas realizaran tan sofisticado tratamiento para curar a sus camaradas heridas ni que esto fuera realmente necesario”, comenta Frank a National Geographic.

Frank, quien en el momento de la investigación se encontraba cursando sus estudios de doctorado en la Universidad de Würzburg, Alemania, se preguntaba qué ocurría con las hormigas heridas una vez que sus compañeras las ayudaban a recuperarse bajo tierra. Frank y sus colegas del Centro de Investigación del Parque Nacional del Comoé en el noreste de Costa de Marfil crearon nidos artificiales cubiertos con una tapa transparente para que una cámara infrarroja pudiera capturar la acción que ocurre dentro.

Observaron que, una vez dentro del nido, las hormigas examinan con atención a sus camaradas heridas y las revisan con sus antenas casi con el doble de frecuencia que a sus compañeras sanas.

Este comportamiento se determinó como fundamental: 80 % de las hormigas heridas del experimento que se quedaron solas murieron en un plazo de 24 horas. Pero solo murió un décimo de las que recibieron cuidados por parte de sus colegas durante incluso una hora. Lo interesante es que sobrevivió un 80 % de las que no recibieron tratamiento cuando se las colocó en un entorno estéril, por lo que Frank cree que las infecciones son la principal causa de muerte y que la saliva de las curanderas ayudan a evitarlas.

Si bien con frecuencia se observa que los animales tratan sus propias heridas, antes de este descubrimiento, solo contábamos con unas pocas anécdotas de animales tratando a otros de su especie, incluido una instancia en la que un mono capuchino en cautiverio atendía la herida en la cabeza de su cría.

TRIAJE EN EL CAMPO DE BATALLA

En su trabajo anterior, Frank descubrió que las hormigas heridas liberaban una feromona que actúa como una señal y alerta a las luchadoras que alguien ha caído. Pero en esta oportunidad, notó otra estrategia: exageran las lesiones. Cuando no hay ayuda a la vista, las hormigas heridas forman una línea en el nido. Pero cuando sus camaradas se acercan, tropiezan y se caen para aparentar que la lesión fue más grave a fin de recibir ayuda.

Las hormigas mostraban este comportamiento solo cuando no sufrían heridas mortales. Aquellas con pocas posibilidades de sobrevivir, a las que Frank quitó cinco patas en lugar de dos, fueron abandonadas por sus compañeras en el campo y en los experimentos de laboratorio. Dicho triaje tiene lógica, ya que así las hormigas no desperdician sus recursos en atender causas perdidas; aquellas heridas se recuperan para continuar la batalla, a pesar de haber perdido sus extremidades. Frank descubrió que estas componen más de un quinto del grupo atacante, aunque solo representan el cinco por ciento de la colonia total.

Incluso cuando Frank empapó a las hormigas heridas con la feromona de rescate, sus compañeras siguieron adelante sin ellas. Minuciosos análisis en video revelaron el motivo: no se debió a que las hormigas sanas se negaran a rescatar a aquellas gravemente heridas, sino que las hormigas moribundas se negaban a colaborar agitando las patas cuando sus compañeras intentaban ayudarlas o levantarlas, por lo que estas se veían obligadas a abandonarlas. Este hallazgo lo sorprendió.

“En los casos en los que es necesario para el hombre utilizar un sistema de triaje, el médico es quien toma la decisión [sobre] quién recibirá ayuda: es un sistema vertical regulado”, notó Frank. “En el caso de las hormigas, ocurre justamente lo opuesto”.

Helen McCreery, miembro posdoctoral de la Universidad del Estado de Michigan que estudia los comportamientos sociales de las hormigas, considera muy interesante el documento, aunque el comportamiento tiene una lógica evolucionaria. “¿Qué sentido tiene rescatar a las compañeras del nido si de todos modos no sobrevivirán?”, se pregunta. “Aún así, cuando leo que llevan a sus camaradas lastimadas a casa, no imaginaba que tratarían sus heridas”.

Tenemos mucho por aprender respecto de por qué, cuándo y cómo los insectos sociales pueden intentar rescatar a otros, afirma. “Es muy probable que haya otras especies de hormigas, u otros insectos sociales, que tratan a sus heridos”.

Y se trata de algo que Frank, ahora miembro posdoctoral de la Universidad de Lausanne en Suiza, pretende determinar. Él quiere saber si otras hormigas exhiben comportamientos de rescate similares. También tiene previsto estudiar estas hormigas en más detalle para saber si los cuidados que profieren previenen las infecciones o realmente sirven como tratamiento, ya que las hormigas podrían ser una novedosa fuente de antibióticos.

Christie Wilcox, Ph.D., es una escritora y autora científica obsesionada con la naturaleza de los débiles y los villanos. Sígala en Twitter, Facebook y su sitio web.

Seguir leyendo